La NASA estudia adelantar el regreso de la Crew-11 por enfermedad de un astronauta

La agencia espacial estadounidense NASA evalúa la posibilidad de adelantar la vuelta a la Tierra de la misión Crew-11, actualmente a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI), tras detectarse la enfermedad de uno de sus astronautas. Por motivos de confidencialidad y respeto a la privacidad médica, la NASA no ha revelado la identidad del tripulante afectado ni detalles concretos sobre su estado de salud, siguiendo los estrictos protocolos de protección de datos personales que rigen en la agencia desde hace décadas.
La misión Crew-11, compuesta por cuatro astronautas —dos estadounidenses de la NASA, un ruso de Roscosmos y un astronauta europeo de la ESA— fue lanzada el pasado mes de abril a bordo de una nave Crew Dragon de SpaceX. Esta misión forma parte de los vuelos regulares de rotación de tripulación que la NASA realiza en colaboración con la empresa de Elon Musk desde 2020, dentro del programa Commercial Crew. Habitualmente, la estancia en órbita para cada tripulación se extiende entre cinco y seis meses, periodo durante el cual los astronautas llevan a cabo experimentos científicos, tareas de mantenimiento y operaciones de apoyo logístico en la EEI.
Sin embargo, la aparición de síntomas de enfermedad en uno de los miembros de Crew-11 ha activado los protocolos médicos y logísticos de la NASA y sus socios internacionales. Fuentes de la agencia han señalado que el astronauta afectado permanece estable y que, de momento, se encuentra bajo observación médica a bordo, en comunicación constante con los médicos terrestres del Johnson Space Center, en Houston. La NASA enfatiza que la seguridad de la tripulación es la máxima prioridad y que, en caso de que la salud del astronauta empeorara o se considerara que no puede completar la misión con normalidad, se optaría por el regreso anticipado de toda la tripulación, siguiendo los procedimientos establecidos.
Desde el inicio de la era de la EEI en 2000, se han producido diversas situaciones médicas en órbita, aunque la mayoría han sido leves o se han resuelto sin necesidad de evacuar a los astronautas. No obstante, existen precedentes de regresos adelantados por motivos de salud. Los vehículos Crew Dragon de SpaceX están diseñados para posibilitar una evacuación rápida en caso de emergencia médica, con sistemas automatizados de guiado, soporte vital y capacidad para acoplarse y desacoplarse de la estación de manera autónoma. Además, la cápsula puede amerizar en el Atlántico ante la costa de Florida en menos de 24 horas tras abandonar la EEI, donde equipos médicos especializados esperan para atender a la tripulación.
La colaboración entre la NASA y SpaceX ha supuesto una revolución en el acceso a la órbita baja terrestre. Desde el primer vuelo tripulado de la Crew Dragon, Demo-2, en 2020, la empresa de Elon Musk se ha consolidado como el principal socio comercial de la agencia estadounidense para misiones tripuladas, cubriendo el vacío dejado por la retirada de los transbordadores espaciales en 2011 y evitando la dependencia de las cápsulas rusas Soyuz. En la actualidad, SpaceX acumula más de una decena de vuelos exitosos transportando astronautas internacionales a la EEI, demostrando la fiabilidad de su sistema tanto en operaciones nominales como en situaciones de contingencia.
Mientras tanto, la competencia en el sector espacial privado se intensifica. Blue Origin, la compañía fundada por Jeff Bezos, avanza en el desarrollo de la cápsula New Shepard para vuelos suborbitales y recientemente realizó pruebas con su cohete New Glenn, de mayores prestaciones y orientado a misiones orbitales y de carga. Por su parte, Virgin Galactic prosigue sus vuelos turísticos al borde del espacio, aunque todavía queda lejos de poder ofrecer viajes orbitales. En Europa, empresas como PLD Space han logrado hitos notables, como el reciente lanzamiento del cohete Miura 1, posicionando a España en el mapa de los lanzadores suborbitales privados.
En el ámbito científico, la búsqueda de exoplanetas y el estudio de la habitabilidad fuera de la Tierra siguen siendo prioridad para agencias como la NASA y la ESA. Telescopios como el James Webb y el futuro ARIEL europeo están arrojando datos inéditos sobre atmósferas y composición de mundos lejanos, avances que en un futuro podrían tener implicaciones directas en las misiones tripuladas de larga duración y la detección de riesgos médicos en el espacio profundo.
La situación de la Crew-11 subraya, una vez más, la importancia de la preparación médica, la resiliencia tecnológica y la colaboración internacional en la exploración espacial tripulada. Tanto las agencias nacionales como los actores privados han hecho de la salud y seguridad de los astronautas una prioridad máxima, conscientes de que cada misión es un paso más hacia la permanencia humana más allá de la Tierra.
La NASA continuará monitorizando la evolución del astronauta afectado y tomará una decisión definitiva sobre el regreso de la Crew-11 en función de su recuperación y el consejo de los médicos. La comunidad internacional permanece atenta a los acontecimientos, en un contexto en el que la cooperación y la capacidad de respuesta ante imprevistos son tan cruciales como la propia investigación científica.
(Fuente: SpacePolicyOnline.com)
