La NASA ultima el lanzamiento de Pandora, la misión que desvelará los secretos de los exoplanetas

La exploración de mundos más allá de nuestro sistema solar está a punto de dar un salto cualitativo con el inminente lanzamiento de Pandora, la nueva misión espacial de la NASA dedicada al estudio de las atmósferas de exoplanetas y la actividad de sus estrellas. Este sofisticado observatorio espacial, que despegará próximamente, promete revolucionar nuestra comprensión de la diversidad y las condiciones de los planetas situados a años luz de la Tierra.
Pandora forma parte del programa Astrophysics Pioneers de la NASA, una iniciativa que apuesta por misiones de pequeño coste y alta precisión científica. Su objetivo principal es observar, durante al menos dos años, una veintena de exoplanetas y sus respectivas estrellas anfitrionas. Gracias a su instrumental óptico de última generación, Pandora analizará la luz de las estrellas mientras los exoplanetas pasan por delante de ellas, un fenómeno conocido como tránsito, lo que permitirá identificar los componentes de las atmósferas planetarias.
El método de tránsito, clave en la caracterización de exoplanetas, consiste en medir la atenuación de la luz estelar cuando un planeta cruza entre su estrella y el telescopio. Durante ese breve intervalo, los gases presentes en la atmósfera del exoplaneta absorben ciertas longitudes de onda, dejando una huella espectral única que Pandora podrá descifrar con gran detalle. Este enfoque permitirá a los científicos diferenciar entre la influencia de la atmósfera estelar y la planetaria, un desafío técnico crucial para interpretar correctamente los datos.
La importancia de Pandora radica en su capacidad para desentrañar la composición química de mundos distantes, lo que es fundamental para evaluar su potencial habitabilidad. Entre los elementos que buscará se encuentran el oxígeno, el metano, el dióxido de carbono y el vapor de agua, todos ellos considerados precursores de la vida tal y como la conocemos. Además, la misión ayudará a comprender cómo la actividad de las estrellas, como las llamaradas y los vientos estelares, afecta a las atmósferas planetarias, contribuyendo así a la selección de candidatos óptimos para futuras exploraciones en busca de vida extraterrestre.
Pero Pandora no viajará sola. Compartirá el viaje con dos pequeños satélites tipo CubeSat, BlackCAT y SPARCS, diseñados para abordar cuestiones astrofísicas complementarias. BlackCAT (Black Hole Coded Aperture Telescope) es un telescopio de rayos X en miniatura preparado para detectar explosiones cósmicas y agujeros negros, mientras que SPARCS (Star-Planet Activity Research CubeSat) monitorizará la actividad ultravioleta de las estrellas enanas rojas, el tipo estelar más común en la galaxia y anfitrión habitual de exoplanetas rocosos.
El auge de los CubeSats en la astrofísica espacial ha permitido que misiones de bajo coste participen en investigaciones punteras. Estos diminutos satélites, de apenas el tamaño de una caja de zapatos, aportan flexibilidad y capacidad de respuesta rápida, complementando a las plataformas mayores como Pandora. La NASA y otras agencias, como la Agencia Espacial Europea (ESA) o la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), exploran cada vez más el potencial de los CubeSats para misiones de ciencia avanzada.
El estudio de exoplanetas es uno de los campos más dinámicos de la astronomía moderna. Desde el descubrimiento del primer planeta extrasolar alrededor de una estrella similar al Sol en 1995, el catálogo no ha dejado de crecer, superando actualmente los 5.000 exoplanetas confirmados. Misiones emblemáticas como Kepler, TESS y el telescopio espacial James Webb han abierto nuevas fronteras, pero aún quedan enormes interrogantes sobre la química y la dinámica de estos mundos lejanos.
Mientras tanto, la iniciativa privada sigue ganando protagonismo en la carrera espacial. Empresas como SpaceX, con sus lanzamientos de reutilización rápida y la constelación Starlink, han transformado el acceso al espacio. Blue Origin, liderada por Jeff Bezos, avanza en el desarrollo de cohetes reutilizables y planea misiones lunares. Virgin Galactic, por su parte, continúa impulsando el turismo espacial suborbital. En España, la empresa PLD Space prepara el despegue del Miura 1, el primer cohete privado español, marcando un hito para la industria espacial europea.
En un contexto de creciente colaboración público-privada, la ciencia planetaria se beneficia de la complementariedad entre grandes agencias y operadores comerciales. Los datos que Pandora y sus acompañantes recojan ayudarán a preparar futuras misiones, tanto robóticas como tripuladas, y a seleccionar los mejores objetivos para el estudio detallado con telescopios de próxima generación.
El lanzamiento de Pandora representa un nuevo paso en el ambicioso objetivo de descifrar si la vida puede prosperar en otros rincones del cosmos. Con cada instrumento que se pone en órbita, la humanidad se acerca un poco más a responder una de sus preguntas más antiguas: ¿estamos solos en el universo?
(Fuente: NASA)
