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La estación espacial Tiangong afianza el liderazgo de China en investigación orbital

La estación espacial Tiangong afianza el liderazgo de China en investigación orbital

La agencia espacial tripulada de China (CMSA) ha revelado que, durante el año 2025, sus astronautas junto con equipos científicos en tierra han logrado completar 86 experimentos e investigaciones tecnológicas a bordo de la estación espacial Tiangong. Esta cifra supone un hito no sólo para el programa espacial chino, sino también para la ciencia internacional, consolidando a Tiangong como un centro orbital de referencia para el avance científico y tecnológico fuera de la Tierra.

Durante el último año, la CMSA ha coordinado el envío de 1.179 kilogramos de instrumentos experimentales, materiales y suministros científicos a la estación, una cifra comparable a la de las misiones de reabastecimiento de la Estación Espacial Internacional (EEI) en sus mejores tiempos. Esta intensa actividad refleja la creciente capacidad logística y tecnológica de China para sostener investigaciones complejas en microgravedad, en áreas tan diversas como la biotecnología, la ciencia de materiales, la física de fluidos y la observación de la Tierra.

Tiangong, la “Palacio Celestial”, comenzó a gestarse a principios de la década de 2010, cuando China lanzó los primeros módulos experimentales que sirvieron de base para su actual estación modular. Desde entonces, el país ha ido incrementando su presencia en la órbita baja terrestre, culminando en 2022 con la finalización de la construcción de la estación actual, compuesta por tres módulos principales: Tianhe (núcleo central), Wentian y Mengtian (laboratorios científicos).

A diferencia de la EEI, que es fruto de la colaboración de Estados Unidos, Rusia, Europa, Canadá y Japón, Tiangong es un proyecto impulsado exclusivamente por China. Sin embargo, la CMSA ha mostrado en los últimos años una mayor apertura a la cooperación internacional, invitando a científicos de otros países a participar en experimentos a bordo. Esta estrategia pretende situar a Tiangong como una alternativa global a la EEI, cuya retirada está prevista para finales de esta década.

El balance de 2025 no sólo pone de relieve la madurez del programa espacial tripulado chino, sino también la ambición de sus experimentos. Entre los hitos más destacados se encuentra el desarrollo de nuevos materiales resistentes a la radiación espacial, experimentos avanzados de cultivos vegetales en microgravedad y la optimización de tecnologías de impresión 3D para la fabricación de piezas y herramientas en órbita. Estos avances son cruciales para futuras misiones de larga duración y para la exploración de la Luna y Marte.

Mientras China consolida su presencia en el espacio, otras agencias y empresas privadas no se quedan atrás. En Estados Unidos, SpaceX continúa con su programa de vuelos reutilizables, habiendo lanzado en 2025 la versión mejorada de la nave Starship, capaz de transportar grandes cargas y tripulación tanto a la órbita terrestre como, en un futuro próximo, a la Luna y Marte. Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, ha avanzado en el desarrollo de su módulo lunar Blue Moon y ha anunciado nuevas colaboraciones con la NASA, que sigue apostando por el programa Artemis para el regreso de astronautas al satélite terrestre.

En Europa, empresas como PLD Space están trabajando en lanzar cohetes reutilizables de pequeño tamaño, con el objetivo de democratizar el acceso al espacio para universidades, centros de investigación y compañías emergentes. Por su parte, Virgin Galactic ha retomado sus vuelos suborbitales turísticos, tras solucionar problemas técnicos que lastraron su operatividad en años anteriores, y planea ampliar su oferta a experimentos científicos en microgravedad.

En el ámbito de la exploración planetaria, el hallazgo de exoplanetas con potencial para albergar vida sigue siendo noticia. La misión TESS de la NASA y el telescopio espacial James Webb han identificado varios candidatos prometedores en la constelación de Cygnus, mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) prepara el lanzamiento de la misión ARIEL, destinada a analizar la atmósfera de exoplanetas con una precisión sin precedentes.

La expansión de la infraestructura espacial y el auge de la investigación internacional en órbita baja terrestre marcan una nueva era para la ciencia y la tecnología. Tiangong, junto a los proyectos de SpaceX, Blue Origin, NASA y otras agencias, está contribuyendo decisivamente a que el espacio sea cada vez más accesible y relevante para el futuro de la humanidad.

El año 2025 pasará a la historia como el ejercicio en que la ciencia orbital consolidó su papel protagonista, abriendo la puerta a descubrimientos que podrían transformar la vida en la Tierra y allanar el camino para la exploración interplanetaria. (Fuente: SpaceDaily)