El SLS y la nave Orion de la NASA se preparan para su histórico debut en la plataforma de lanzamiento

La NASA avanza con paso firme hacia el esperado lanzamiento de la misión Artemis II, que marcará el regreso de astronautas a la órbita lunar tras más de medio siglo. En un hito técnico y simbólico, la agencia espacial estadounidense se dispone a trasladar por primera vez el cohete SLS (Space Launch System) y la nave Orion a la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy, situado en la costa este de Florida. Este acontecimiento supone el inicio de la fase final de integración, pruebas y ensayos previos al despegue, que ya se vislumbra en el horizonte como uno de los eventos más trascendentes de la exploración espacial contemporánea.
El SLS, el mayor cohete construido por la NASA desde la era Saturn V del programa Apolo, está llamado a convertirse en la columna vertebral de las misiones tripuladas a la Luna y, en un futuro, a Marte. Su diseño modular permite diferentes configuraciones, aunque para Artemis II empleará la versión Block 1, dotada de dos potentes propulsores laterales derivados del transbordador espacial y un núcleo central alimentado por cuatro motores RS-25 reciclados de los orbitadores retirados. Esta combinación proporcionará una capacidad de empuje superior a los 4 millones de kilogramos, necesaria para lanzar la nave Orion y su tripulación más allá de la órbita terrestre baja.
La nave Orion, por su parte, es el vehículo tripulado más avanzado jamás construido por la NASA. Capaz de transportar hasta cuatro astronautas, integra sistemas de soporte vital, protección frente a la radiación y módulos de propulsión desarrollados en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA). Su escudo térmico, el mayor jamás fabricado para una nave tripulada, le permitirá soportar las abrasadoras temperaturas del reingreso desde la órbita lunar, superando los 2.800 grados Celsius.
Artemis II será la primera misión tripulada de la cápsula Orion, tras el éxito de Artemis I en 2022, en la que la nave completó un viaje no tripulado alrededor de la Luna. En esta ocasión, cuatro astronautas estadounidenses y canadienses pondrán a prueba todos los sistemas en condiciones reales, realizando una compleja trayectoria que alcanzará una distancia de aproximadamente 10.000 kilómetros más allá de la cara oculta lunar antes de regresar a la Tierra. Entre los objetivos de la misión figura la validación de los sistemas de navegación, comunicaciones y soporte vital, así como el ensayo de maniobras críticas de aproximación y reentrada.
El traslado del SLS y Orion a la plataforma 39B —la misma desde la que despegaron las misiones Apolo y numerosos transbordadores— es una operación logística de enorme complejidad. El conjunto, de más de 98 metros de altura y casi 2.600 toneladas de peso, será transportado mediante la emblemática «crawler-transporter», un vehículo oruga capaz de moverse a menos de 2 km/h para garantizar la seguridad del valioso hardware. Una vez instalado en la plataforma, el equipo de ingenieros y técnicos iniciará una intensa campaña de pruebas de integración, que incluirá simulacros de cuenta atrás, carga de propelentes criogénicos y ensayos de comunicaciones con el centro de control en Houston.
La misión Artemis II se enmarca en el ambicioso programa Artemis, que busca establecer una presencia humana sostenible en la Luna a partir de la segunda mitad de esta década. No solo la NASA, sino también empresas privadas como SpaceX —cuyo Starship está llamado a convertirse en el módulo de alunizaje tripulado— y Blue Origin, con sus proyectos de transporte lunar y orbital, juegan un papel fundamental en esta nueva etapa de la exploración espacial. La colaboración internacional también es clave, con la ESA, la agencia japonesa JAXA y la agencia canadiense CSA desarrollando módulos, sistemas de soporte y experimentos científicos.
El impulso por regresar a la Luna no es exclusivo de Estados Unidos. China, con su programa Chang’e y la próxima estación lunar internacional, y la India, tras el éxito de Chandrayaan-3, están consolidando sus capacidades de exploración robótica y humana. En Europa, la empresa española PLD Space avanza en el desarrollo de cohetes reutilizables para carga ligera, como el Miura 1, mientras que compañías como Virgin Galactic exploran el turismo suborbital y la microgravedad como nuevos nichos de negocio.
En paralelo, la búsqueda de exoplanetas habitables y el desarrollo de tecnologías para la exploración profunda siguen avanzando a gran ritmo. La NASA, junto a otras agencias, prepara la próxima generación de telescopios espaciales, como el Roman Space Telescope, y misiones como el James Webb continúan proporcionando datos revolucionarios sobre la formación de sistemas planetarios y las condiciones en mundos lejanos.
El inminente traslado del SLS y la nave Orion a la plataforma de lanzamiento marca el comienzo de una nueva era en la exploración humana del espacio profundo, con la Luna como trampolín hacia Marte y más allá. El mundo entero estará pendiente de este hito tecnológico, que simboliza el renacimiento de la aventura lunar y el espíritu de cooperación internacional en la conquista del cosmos.
(Fuente: NASA)
