La FCC da luz verde al despliegue de 7.500 satélites Starlink Gen2, reforzando la megaconstelación de SpaceX

La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés) ha autorizado el despliegue de 7.500 nuevos satélites Starlink de segunda generación, consolidando a SpaceX como el principal actor en el sector de las constelaciones de órbita baja para internet global. Esta decisión, tomada el 9 de enero, aumenta de forma significativa la capacidad aprobada para la infraestructura orbital de la compañía dirigida por Elon Musk, que ya opera la red más extensa de satélites de comunicaciones civiles del planeta.
La resolución de la FCC marca un nuevo hito en la expansión de Starlink, el ambicioso proyecto de SpaceX que busca llevar conectividad de banda ancha a zonas remotas y desatendidas de todo el mundo. Este segundo grupo autorizado de 7.500 satélites Gen2 se suma a los 7.500 satélites de segunda generación previamente aprobados en diciembre de 2022, situando el total de unidades autorizadas a 15.000 de una previsión inicial de hasta 30.000 satélites Gen2 para la red Starlink.
La segunda generación de Starlink, denominada Gen2, introduce mejoras técnicas sustanciales respecto a la primera oleada de satélites. Entre las novedades destacan antenas más potentes, mayor capacidad de transmisión de datos y flexibilidad operacional, así como la posibilidad de ofrecer servicios móviles directos a dispositivos, una de las próximas fronteras en la conectividad por satélite. Además, los satélites Gen2 están diseñados para ser más eficientes energéticamente y presentan avances en maniobrabilidad y mitigación de residuos espaciales, en respuesta a las crecientes preocupaciones sobre la congestión orbital y el riesgo de colisiones.
Desde el lanzamiento de los primeros satélites Starlink en 2019, SpaceX ha situado en órbita más de 5.000 unidades operativas, conformando una red que ya ofrece servicios comerciales en Norteamérica, Europa y otras regiones. La empresa ha conseguido reducir drásticamente los costes de lanzamiento gracias a la reutilización sistemática de sus cohetes Falcon 9, un factor clave para el crecimiento exponencial de la constelación. Con la autorización reciente de la FCC, SpaceX podrá acelerar el despliegue de los satélites Gen2, muchos de los cuales serán transportados a bordo del futuro Starship, el vehículo de lanzamiento pesado que la compañía está desarrollando y que promete multiplicar la capacidad de carga útil a órbita baja.
La megaconstelación de Starlink ha transformado el paradigma de las comunicaciones satelitales, abriendo la puerta a una internet global sin dependencias de infraestructuras terrestres. Sin embargo, el vertiginoso aumento del número de satélites en órbita baja ha suscitado críticas por parte de astrónomos y expertos en gestión del tráfico espacial, preocupados por la posible interferencia en observaciones científicas y el aumento del riesgo de basura espacial. SpaceX asegura que los satélites Gen2 incorporan sistemas mejorados de desorbitado controlado y materiales que favorecen una reentrada segura y rápida al final de su vida útil, minimizando el impacto en el entorno espacial.
La competencia en el sector de las constelaciones de internet satelital se está intensificando. Amazon prepara su proyecto Kuiper, que prevé desplegar más de 3.000 satélites en los próximos años, mientras que OneWeb, con respaldo europeo y británico, ya opera una red de más de 600 satélites. En paralelo, empresas como Blue Origin (propiedad de Jeff Bezos) y Virgin Galactic exploran nuevos modelos de negocio en el ámbito del acceso al espacio y el turismo suborbital, aunque aún no han presentado proyectos de constelaciones a la escala de Starlink.
Por su parte, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) observan con interés y cautela este fenómeno, conscientes de las oportunidades que supone para la democratización del acceso a internet, pero también de los desafíos regulatorios y técnicos asociados a la coexistencia de miles de satélites en órbitas congestionadas. La reciente misión europea ClearSpace-1, que busca demostrar la viabilidad de la retirada activa de residuos espaciales, es un ejemplo de la creciente preocupación por la sostenibilidad a largo plazo del entorno orbital terrestre.
En España, la compañía PLD Space avanza en el desarrollo de lanzadores reutilizables como Miura 1 y Miura 5, situando al país en el mapa de la nueva industria espacial europea, aunque de momento su actividad se centra en el transporte suborbital y no en la creación de constelaciones.
La autorización por parte de la FCC refuerza la posición de SpaceX como líder indiscutible en la carrera por la conectividad global desde el espacio y supone un paso más hacia el objetivo de Elon Musk de convertir la infraestructura Starlink en un pilar fundamental para las comunicaciones terrestres, la exploración lunar y, en el futuro, las misiones interplanetarias.
El despliegue de estos nuevos satélites Gen2 marcará los próximos años de la industria espacial, abriendo debates sobre regulación, sostenibilidad y el futuro del acceso a internet a escala planetaria.
(Fuente: SpaceNews)
