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SpaceX afianza su liderazgo: 739 millones de dólares en nuevos lanzamientos militares de EEUU

SpaceX afianza su liderazgo: 739 millones de dólares en nuevos lanzamientos militares de EEUU

La Fuerza Espacial de Estados Unidos ha adjudicado a SpaceX una serie de contratos valorados en 739 millones de dólares para llevar a cabo nueve misiones del más alto nivel estratégico bajo el marco del programa National Security Space Launch (NSSL) Fase 3, Lane 1. Estos lanzamientos, previstos para los próximos años, consolidan la posición de la compañía de Elon Musk como actor dominante en el sector de lanzamientos espaciales gubernamentales, superando claramente a sus rivales en el ámbito de la defensa y la inteligencia.

Los contratos abarcan diversas misiones para la Agencia de Desarrollo Espacial (SDA, por sus siglas en inglés) y la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO), dos de los principales organismos encargados de la seguridad y la supervisión satelital de Estados Unidos. En concreto, se trata de seis misiones para la SDA y tres para la NRO, todas ellas fundamentales para la vigilancia, la comunicación segura y la gestión de información estratégica en órbita terrestre baja y media.

El programa NSSL, impulsado por el Departamento de Defensa, busca garantizar el acceso seguro y fiable al espacio para cargas útiles críticas de seguridad nacional. Con la adjudicación de estas nueve misiones, SpaceX se convierte en el socio preferente para la primera fase de Lane 1, que está orientada a lanzamientos de menor coste y menor complejidad en comparación con Lane 2, destinado a satélites más pesados y órbitas más exigentes.

**La carrera de los cohetes reutilizables**

Uno de los aspectos más destacados de estos contratos es la apuesta por la reutilización de cohetes, un campo en el que SpaceX es pionera y líder indiscutible. La empresa utilizará previsiblemente su vehículo Falcon 9, que ha demostrado un historial de fiabilidad y eficiencia en lanzamientos tanto civiles como militares. La capacidad de reutilizar las primeras etapas del Falcon 9 no solo reduce el coste por lanzamiento, sino que también permite una mayor cadencia de misiones y una flexibilidad sin precedentes para cumplir los exigentes calendarios de las agencias gubernamentales.

Este enfoque ha dejado atrás a competidores como Blue Origin y United Launch Alliance (ULA), que aún están en fase de pruebas o desarrollo de sus lanzadores reutilizables, como el New Glenn y el Vulcan Centaur respectivamente. SpaceX, por su parte, ya ha realizado más de 300 lanzamientos con el Falcon 9, la mayoría de ellos con etapas reutilizadas, lo que le otorga una experiencia y una ventaja comercial difícil de alcanzar en el corto plazo.

**Evolución y contexto histórico**

El programa NSSL es heredero directo del antiguo Evolved Expendable Launch Vehicle (EELV), creado a finales de los años 90 para garantizar el acceso al espacio durante la era del transbordador espacial. Durante décadas, la hegemonía la ostentó ULA con sus lanzadores Atlas V y Delta IV, pero la irrupción de SpaceX y su modelo de negocios disruptivo ha transformado el panorama. En 2020, la Fuerza Espacial seleccionó tanto a SpaceX como a ULA como proveedores principales para NSSL Fase 2, abriendo así la competencia y abaratando sustancialmente los costes para el contribuyente estadounidense.

La llegada de la Fase 3 y la división en diferentes líneas (Lane 1 y Lane 2) responde a la creciente diversificación de cargas útiles y necesidades orbitales. En este contexto, la elección de SpaceX para todas las misiones de Lane 1 supone un espaldarazo a su madurez tecnológica y la fiabilidad de su infraestructura de lanzamiento.

**Implicaciones para el sector aeroespacial**

Más allá de la pujanza de SpaceX, estos contratos reflejan la tendencia global hacia la privatización y la colaboración público-privada en el acceso al espacio. Mientras empresas como Blue Origin y Rocket Lab pugnan por hacerse un hueco en el sector de defensa estadounidense, el caso de Europa es diferente: compañías como PLD Space, con su cohete Miura 1, han logrado hitos significativos en vuelos suborbitales y buscan ahora dar el salto a lanzamientos orbitales. Sin embargo, la fragmentación del mercado europeo y la falta de una política común de defensa espacial dificultan la aparición de un «SpaceX europeo» en el corto plazo.

Por su parte, la NASA continúa confiando en SpaceX para misiones científicas, logísticas y ahora también tripuladas, mientras que Virgin Galactic avanza en el turismo espacial suborbital y el desarrollo de plataformas tecnológicas para experimentación en microgravedad. En el ámbito internacional, China y la India refuerzan sus programas espaciales públicos, aunque sin la apertura al sector privado que caracteriza al modelo estadounidense.

**Una nueva era de seguridad y vigilancia orbital**

El refuerzo de las capacidades de la SDA y la NRO mediante estos nuevos lanzamientos permitirá a Estados Unidos incrementar la resiliencia y la capacidad de respuesta ante amenazas emergentes en el espacio, un dominio cada vez más disputado y estratégico. La competencia por la supremacía orbital no solo afecta a la tecnología, sino también a la geopolítica y la economía global.

Con estos nuevos contratos, SpaceX no solo consolida su posición de liderazgo, sino que marca el ritmo de una industria en plena transformación, donde la eficiencia, la reutilización y la innovación son ya requisitos imprescindibles para el éxito.

(Fuente: SpaceNews)