SpaceX prepara un nuevo hito con su misión Twilight desde Vandenberg tras un año de récords

Tras haber roto todos los récords de lanzamientos en 2025, SpaceX se prepara para volver a sorprender al sector aeroespacial con una nueva misión de rideshare, bautizada como Twilight, que despegará desde la base de Vandenberg, en California. Esta misión, programada para las próximas semanas, no sólo reafirma la hegemonía de la empresa de Elon Musk en el ámbito de los lanzamientos comerciales, sino que también consolida el modelo de vuelos compartidos como una herramienta clave para democratizar el acceso al espacio.
El ritmo de lanzamientos de SpaceX ha alcanzado cifras sin precedentes en la industria. En 2025, la compañía superó la cifra de 100 lanzamientos anuales, duplicando los registros logrados por cualquier otra entidad, pública o privada, en la historia de la astronáutica. Este ritmo vertiginoso ha sido posible gracias a la reutilización sistemática de los cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy, tecnologías que han reducido drásticamente los costes y tiempos de preparación entre misiones.
La misión Twilight se presenta como una continuación de la estrategia de rideshare, que permite a múltiples clientes compartir un mismo lanzamiento y dividir así los costes asociados. En esencia, este modelo transforma el sector, facilitando el acceso a órbita tanto a grandes agencias como a empresas emergentes y universidades. Para la ocasión, se espera que el Falcon 9 transporte una treintena de satélites de diversa índole, desde cubesats dedicados a la observación terrestre hasta pequeños satélites de comunicaciones y experimentos científicos.
Vandenberg, enclave estratégico en la costa oeste estadounidense, ha sido tradicionalmente un punto de partida idóneo para misiones con destino a órbitas polares o heliosincrónicas, fundamentales para la observación terrestre y el monitoreo ambiental. SpaceX ha aprovechado la versatilidad de esta base para atender la creciente demanda de lanzamientos de clientes internacionales, que buscan colocar sus cargas útiles en órbitas específicas.
El modelo de rideshare, impulsado por SpaceX y replicado posteriormente por otras empresas como Rocket Lab o la europea PLD Space, representa un cambio de paradigma respecto a los lanzamientos tradicionales, donde una única carga útil ocupaba toda la capacidad del cohete. Ahora, se abren posibilidades para que proyectos más modestos accedan al espacio sin depender de grandes presupuestos ni largos periodos de espera.
La tecnología detrás del Falcon 9, un lanzador parcialmente reutilizable, ha sido clave para esta revolución. Desde su primer vuelo en 2010, el vehículo ha evolucionado hasta convertirse en la columna vertebral de la industria de lanzamientos, con etapas propulsoras capaces de regresar a tierra o a plataformas marítimas para ser reutilizadas en sucesivas misiones. Este avance ha permitido reducir los costes hasta en un 70% respecto a los lanzadores desechables tradicionales, según estimaciones recientes de la NASA.
El éxito de SpaceX ha estimulado una auténtica carrera tecnológica a nivel global. Empresas como Blue Origin, con su New Glenn, o la española PLD Space, con su cohete Miura 5, aspiran a conquistar parte de un mercado dominado por los estadounidenses. Mientras tanto, agencias públicas como la NASA o la ESA han apostado por fortalecer sus capacidades en lanzamientos comerciales, conscientes de que la competencia privada puede acelerar la innovación y reducir costes.
Más allá del ámbito de los lanzamientos, el sector espacial vive un momento de efervescencia. Blue Origin se prepara para iniciar vuelos tripulados regulares a bordo de su módulo lunar Blue Moon, mientras Virgin Galactic sigue avanzando en el turismo suborbital. Por su parte, la NASA y la ESA mantienen su apuesta por la exploración de exoplanetas y la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar, con misiones como la europea Ariel o el telescopio espacial Nancy Grace Roman, programado para los próximos años.
En este contexto, la misión Twilight de SpaceX no es sólo un nuevo lanzamiento, sino un símbolo de la transformación que vive el sector. La capacidad de lanzar decenas de satélites en un solo vuelo, a precios cada vez más asequibles, abre la puerta a un futuro donde el acceso al espacio estará al alcance de un abanico mucho más amplio de actores. Desde pequeños proyectos universitarios hasta países en vías de desarrollo, todos podrán participar en la nueva era espacial.
Mientras la comunidad internacional observa con expectación los próximos movimientos de SpaceX y sus competidores, el sector aeroespacial se prepara para un futuro en el que los lanzamientos comerciales serán tan frecuentes como los vuelos regulares de aviación. La misión Twilight desde Vandenberg es, sin duda, el próximo paso de una revolución que acaba de comenzar y que promete cambiar nuestra relación con el cosmos en las próximas décadas.
(Fuente: NASASpaceflight)
