Un nuevo logro de la NASA: IXPE examina la acreción enanas blancas con una precisión sin precedentes

La NASA ha dado un paso significativo en la comprensión de la física extrema que rige la evolución estelar gracias a su misión IXPE (Imaging X-ray Polarization Explorer), que por primera vez ha puesto su mirada en una enana blanca. Este avanzado observatorio de rayos X ha centrado su atención en EX Hydrae, un sistema binario situado a unos 200 años luz de la Tierra en la constelación de Hydra, donde una enana blanca está extrayendo material de una estrella compañera más grande. El análisis, que se ha realizado durante casi una semana de observación continua, ha revelado detalles inéditos sobre los procesos de acreción y los campos magnéticos implicados, arrojando luz sobre fenómenos que también se observan en otras escalas del universo, como en los agujeros negros y las estrellas de neutrones.
IXPE, lanzado en diciembre de 2021, es el primer telescopio espacial dedicado a la polarimetría de rayos X, es decir, a medir la orientación de las vibraciones de los rayos X emitidos por fuentes cósmicas. Esta capacidad ofrece una ventana única para investigar los campos magnéticos y la geometría de los objetos más energéticos y extremos del cosmos, desde restos de supernovas hasta núcleos galácticos activos. Hasta ahora, IXPE se había centrado principalmente en agujeros negros y púlsares, pero su reciente estudio de EX Hydrae marca un hito al abrir la puerta a la exploración de enanas blancas y sus discos de acreción.
EX Hydrae es un sistema conocido como cataclísmico, donde una enana blanca -el núcleo quemado de una estrella como el Sol, ya sin fusiones nucleares- actúa como un vampiro estelar. A pesar de ser más pequeña que su compañera, la enana blanca tiene una gravedad tan intensa que arranca material de la atmósfera de la estrella más grande, formando un disco de acreción que gira a velocidades vertiginosas antes de precipitarse sobre la superficie de la enana blanca. Este proceso genera temperaturas extremas y emite intensos rayos X, convirtiendo a EX Hydrae en un laboratorio natural para estudiar estas violentas interacciones.
La aportación de IXPE ha sido medir por primera vez la polarización de los rayos X en un sistema de enana blanca. Los datos obtenidos han permitido a los científicos reconstruir la geometría del campo magnético que canaliza el material hacia la superficie de la enana blanca, así como entender mejor la estructura y dinámica del disco de acreción. Hasta ahora, la mayor parte de la información sobre estos sistemas provenía de la luz visible y el espectro ultravioleta, pero la polarimetría de rayos X añade una dimensión completamente nueva y complementaria.
El hallazgo es relevante no solo para la astrofísica estelar, sino también para el estudio de procesos similares en contextos mucho más energéticos, como los microcuásares o los discos de acreción alrededor de agujeros negros supermasivos. La física que gobierna estos discos es análoga en muchos aspectos, y el estudio de sistemas más accesibles como EX Hydrae puede ofrecer pistas valiosas sobre los mecanismos de acreción y la generación de chorros relativistas en galaxias activas.
Mientras la NASA lidera estos avances en observación espacial, la industria privada también continúa impulsando la exploración del cosmos. SpaceX, por ejemplo, sigue batiendo récords con su sistema Starship, y ha anunciado para este año nuevas pruebas orbitales que aspiran a revolucionar el transporte espacial y la colonización lunar. Blue Origin, por su parte, ha reanudado sus vuelos suborbitales con New Shepard y mantiene sus planes para misiones tripuladas a la órbita terrestre. Virgin Galactic, especializada en turismo espacial, ha retomado sus vuelos comerciales, abriendo el acceso al espacio a un público cada vez más amplio.
En España, la empresa PLD Space ha logrado recientemente el exitoso lanzamiento de su cohete Miura 1, estableciéndose como pionera europea en lanzamientos suborbitales comerciales. El sector de los exoplanetas también vive una etapa dorada, con telescopios como el James Webb y el CHEOPS de la ESA identificando nuevos mundos potencialmente habitables y analizando sus atmósferas en busca de signos de vida.
Las agencias espaciales públicas y privadas, como la NASA, la ESA y Roscosmos, junto a empresas emergentes y gigantes del sector, están tejiendo una red de colaboración y competencia que acelera el ritmo de los descubrimientos y abre nuevas fronteras en la exploración del universo. El estudio de sistemas extremos como EX Hydrae no solo enriquece nuestra comprensión de la muerte estelar, sino que también tiene implicaciones en la búsqueda de vida, la astrofísica de altas energías y el desarrollo de tecnologías para la exploración interplanetaria.
En definitiva, la exitosa observación de una enana blanca por parte de IXPE representa un paso más en la desvelación de los secretos del universo, demostrando que incluso los objetos más pequeños y aparentemente inertes pueden ofrecer respuestas a los grandes misterios cósmicos.
(Fuente: NASA)
