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China avanza hacia el turismo espacial con el exitoso vuelo suborbital de la nave reutilizable PH-1

China avanza hacia el turismo espacial con el exitoso vuelo suborbital de la nave reutilizable PH-1

El sector aeroespacial global está experimentando una aceleración notable en el desarrollo de tecnologías orientadas al turismo espacial y la reutilización de vehículos, ámbitos en los que empresas como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic llevan años liderando la innovación. En este contexto, China ha dado un paso significativo con el reciente vuelo de prueba de su vehículo suborbital PH-1, desarrollado por la compañía CAS Space, con sede en Pekín. Esta misión supone un hito no solo para la industria privada china, sino también para la creciente competencia internacional en el acceso comercial al espacio.

El PH-1 ha sido diseñado con un objetivo claro: ofrecer una solución reutilizable para vuelos suborbitales que permita realizar experimentos científicos en condiciones de microgravedad y sentar las bases para el futuro turismo espacial en el gigante asiático. El vuelo de prueba, que tuvo lugar a comienzos de enero de 2026, demostró con éxito la capacidad de la nave para alcanzar la altitud suborbital y regresar a tierra de manera segura, un requisito indispensable para la reutilización y la reducción de costes operativos.

La arquitectura técnica del PH-1 recuerda a la de vehículos pioneros como el New Shepard de Blue Origin y la SpaceShipTwo de Virgin Galactic, ambos diseñados para misiones suborbitales tripuladas y vuelos turísticos. El PH-1 está compuesto por un sistema de propulsión de combustible líquido y una cápsula presurizada destinada a transportar tanto carga científica como, en el futuro, pasajeros. Durante esta misión inaugural, la nave alcanzó una altitud máxima superior a los 100 kilómetros, superando la línea de Kármán, considerada el límite oficial del espacio.

La reutilización, piedra angular del nuevo paradigma espacial

Uno de los elementos más destacados de la prueba fue la recuperación íntegra de la cápsula, que descendió suavemente mediante un sistema de paracaídas de nueva generación. Este procedimiento, similar al utilizado por SpaceX en la recuperación de las cápsulas Dragon y Crew Dragon, es fundamental para garantizar la viabilidad económica de los lanzamientos comerciales y fomentar la realización frecuente de vuelos suborbitales.

La reutilización de vehículos espaciales, popularizada por SpaceX desde 2015 con sus cohetes Falcon 9, se ha convertido en el estándar que buscan alcanzar todas las empresas del sector. Blue Origin, por su parte, ha logrado desde 2015 recuperar con éxito tanto la cápsula como el propulsor de su New Shepard en múltiples vuelos, lo que ha permitido acumular una valiosa experiencia previa al inicio de sus misiones turísticas tripuladas en 2021.

Turismo espacial: una nueva frontera

El avance de CAS Space y su PH-1 se produce en un momento en el que el turismo espacial está dejando de ser una mera fantasía para convertirse en un sector en expansión. Virgin Galactic, tras años de pruebas y retrasos, realizó su primer vuelo comercial suborbital en 2023, llevando a bordo a turistas y científicos. Blue Origin ha realizado ya varios vuelos con pasajeros civiles, y SpaceX ha ido un paso más allá con la misión Inspiration4 (2021), que orbitó la Tierra durante tres días con una tripulación íntegramente civil.

En el caso de China, la apuesta por el turismo espacial está alineada con la estrategia nacional de posicionar al país como uno de los líderes mundiales en tecnología y exploración espacial. El desarrollo de vehículos como el PH-1 permitirá no solo ofrecer experiencias suborbitales a ciudadanos chinos, sino también atraer a clientes internacionales y fomentar la cooperación científica global.

Comparativa internacional y perspectivas de futuro

Mientras empresas estadounidenses y europeas, como PLD Space en España, avanzan en el desarrollo de lanzadores reutilizables —el Miura 1 de PLD Space realizó su primer vuelo exitoso en 2023—, China refuerza su apuesta por el sector privado y la innovación. La agencia espacial estadounidense NASA, aunque centrada en misiones orbitales y exploración planetaria, ha impulsado la colaboración con compañías privadas para el desarrollo de vehículos reutilizables y la prestación de servicios comerciales en órbita baja.

Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha incrementado su apoyo a iniciativas de empresas emergentes, conscientes de la necesidad de no quedarse atrás en la carrera por el acceso comercial y sostenible al espacio. El auge de la industria privada en Asia, sumado a los avances de compañías como SpaceX y Blue Origin, anticipa una década repleta de competencia y avances en lanzamientos reutilizables, turismo espacial y experimentación científica en microgravedad.

El éxito del PH-1 simboliza la madurez tecnológica alcanzada por la industria privada china y augura una nueva etapa en la que la frontera del espacio será cada vez más accesible, tanto para la investigación como para el entretenimiento y la exploración comercial.

El futuro del turismo espacial y los vuelos suborbitales presenta una competencia global sin precedentes, con Asia consolidándose como un actor clave en la nueva economía espacial.

(Fuente: SpaceDaily)