NASA despliega el SLS y Orión rumbo a la Luna: la cuenta atrás para Artemis II comienza

La madrugada del sábado marcó un hito histórico en el Centro Espacial Kennedy de Florida. Tras semanas de preparativos y rigurosas inspecciones, la NASA sacó de su edificio de ensamblaje el imponente cohete Space Launch System (SLS), acompañado de la nave Orión, avanzando un paso crucial hacia la misión Artemis II, que devolverá a los astronautas a la órbita lunar por primera vez en más de medio siglo. Este movimiento no solo representa el inicio de la cuenta atrás para la misión tripulada, sino también la consolidación de una nueva era en la exploración espacial, caracterizada por la cooperación internacional y la participación de empresas privadas.
El SLS, considerado el cohete más potente construido hasta la fecha por la NASA, es el resultado de más de una década de desarrollo y representa el núcleo de la arquitectura Artemis. Con sus 98 metros de altura y una capacidad de empuje que supera los 4 millones de kilogramos, el SLS está diseñado para transportar cargas pesadas más allá de la órbita terrestre baja, abriendo la puerta a misiones tripuladas no solo a la Luna, sino también, en el futuro, a Marte.
La nave Orión, que viajará en la cúspide del SLS, es el vehículo espacial más avanzado jamás construido para transportar astronautas más allá de la Tierra. Dotada de los más modernos sistemas de soporte vital, protección frente a radiación y tecnología de entrada, descenso y aterrizaje, Orión está preparada para garantizar la seguridad de la tripulación durante los aproximadamente 10 días que durará la misión Artemis II.
Artemis II será la primera misión tripulada del programa Artemis, que busca restaurar la presencia humana en la Luna tras el último alunizaje del Apolo 17 en 1972. A diferencia de Artemis I, que fue una misión no tripulada destinada a probar los sistemas de vuelo y retorno de Orión, Artemis II llevará a cuatro astronautas más allá de la órbita baja terrestre, circunnavegando la Luna antes de regresar a la Tierra. Esta misión servirá como ensayo general para Artemis III, que prevé el alunizaje de la primera mujer y la próxima persona en el polo sur lunar.
El despliegue del SLS y Orión es el resultado de años de colaboración entre la NASA y la industria aeroespacial privada, así como con socios internacionales como la Agencia Espacial Europea (ESA), responsable del módulo de servicio europeo que alimenta y propulsa la nave Orión.
Mientras tanto, el sector privado avanza a pasos agigantados. SpaceX, la empresa de Elon Musk, continúa perfeccionando su colosal Starship, que ha sido seleccionada como el módulo lunar para la misión Artemis III. La compañía californiana ya ha realizado pruebas de vuelo orbital y trabaja en la integración de Starship con el SLS y Orión para futuras misiones. Blue Origin, liderada por Jeff Bezos, también ha recibido contratos para desarrollar un módulo lunar alternativo, reforzando la competencia y la innovación en el sector.
En Europa, la española PLD Space recientemente realizó con éxito el primer vuelo de su cohete Miura 1, un logro histórico que posiciona a España como un actor emergente en el sector de los lanzadores reutilizables. La compañía se encuentra ahora desarrollando el Miura 5, diseñado para poner satélites en órbita y competir con otros pequeños lanzadores europeos.
Al otro lado del Atlántico, Virgin Galactic avanza en el turismo espacial suborbital, mientras que la NASA y diversas agencias exploran cada vez más exoplanetas en busca de señales de habitabilidad. La reciente detección de una atmósfera rica en compuestos carbonados alrededor de un exoplaneta situado a 120 años luz refuerza la importancia de la cooperación entre telescopios espaciales y terrestres.
El despliegue del SLS y Orión marca, sin duda, el renacimiento de la exploración lunar tripulada. A diferencia de la era Apolo, la nueva carrera espacial se caracteriza por la colaboración entre entidades públicas y privadas, el uso de tecnologías reutilizables y el objetivo a largo plazo de establecer una presencia sostenible en la Luna. El éxito de Artemis II no solo abrirá el camino para futuros alunizajes, sino que servirá de trampolín para la exploración de Marte y más allá.
El mundo observa con expectación el regreso de la humanidad a la Luna, un viaje que simboliza el espíritu indomable de la exploración y la cooperación internacional en la conquista del espacio. (Fuente: Space Scout)
