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El SLS y la cápsula Orion se preparan para un nuevo hito en el Kennedy Space Center

El SLS y la cápsula Orion se preparan para un nuevo hito en el Kennedy Space Center

La NASA se encuentra en la fase final de preparación para trasladar el Space Launch System (SLS) junto con la cápsula tripulada Orion hacia la emblemática plataforma de lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida. Esta maniobra, prevista para la mañana de mañana, marca un paso crucial en el desarrollo de la misión Artemis, la ambiciosa apuesta estadounidense para regresar a la Luna y más allá.

El SLS, el lanzador más potente construido por Estados Unidos desde los días del Saturn V, representa el núcleo de la arquitectura lunar de la NASA. Con una altura de más de 98 metros y una capacidad de empuje que supera los 4 millones de kilogramos, este cohete ha sido desarrollado para transportar tanto astronautas como carga pesada al espacio profundo. En su cima descansa la cápsula Orion, diseñada para acoger hasta cuatro tripulantes y soportar las condiciones extremas del espacio cis-lunar.

El traslado del SLS-Orion desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) hasta la plataforma 39A es una operación meticulosa que se realiza sobre el colosal transportador oruga, una estructura móvil de 2.700 toneladas creada originalmente para los cohetes Saturno y utilizada posteriormente en el programa del transbordador espacial. El trayecto, de poco más de 6 kilómetros, dura entre 8 y 12 horas y representa un espectáculo técnico y logístico sin igual. Durante el traslado, cientos de técnicos supervisan cada paso para garantizar la seguridad del vehículo y del personal.

Esta operación es el preludio de las pruebas previas al lanzamiento, entre las que destaca el «wet dress rehearsal», en el que se simula la cuenta atrás y se cargan los tanques criogénicos del cohete con propelente real. Este ensayo general es fundamental para validar los sistemas y procedimientos antes del esperado despegue de Artemis I, una misión no tripulada que orbitará la Luna y servirá como demostración para futuras misiones con astronautas.

La plataforma 39A, escenario de históricos despegues del programa Apolo y del transbordador espacial, vuelve así a ser el centro de atención mundial. Actualmente, la plataforma es operada también por SpaceX, que la utiliza para sus lanzamientos de Falcon 9 y Falcon Heavy. Este hecho simboliza la convivencia entre la NASA y empresas privadas en la nueva era de la exploración espacial, donde la colaboración público-privada se ha convertido en la tónica dominante.

En paralelo, SpaceX sigue avanzando en el desarrollo de Starship, su inmenso cohete reutilizable diseñado para transportar grandes cantidades de carga y tripulación tanto a la Luna como a Marte. En los últimos meses, la empresa de Elon Musk ha realizado varios vuelos de prueba desde su base en Boca Chica, Texas, con algunos éxitos y también fallos espectaculares que forman parte del proceso de innovación acelerada de la compañía.

Por su parte, Blue Origin, liderada por Jeff Bezos, no se queda atrás. La empresa ha completado recientemente el vuelo turístico número 22 de su sistema New Shepard, mientras trabaja en el desarrollo del cohete New Glenn, de gran capacidad, orientado a competir en el mercado de lanzamientos comerciales y misiones lunares. Virgin Galactic, con su enfoque en el turismo suborbital, también ha reanudado sus vuelos, lo que señala el auge de la industria espacial privada.

En el ámbito de la exploración más allá de la órbita terrestre, la NASA y otras agencias espaciales como la ESA continúan con el descubrimiento de exoplanetas. El telescopio espacial James Webb, lanzado a finales de 2021, ha comenzado a aportar datos inéditos sobre atmósferas planetarias, composición química y posibles condiciones para la vida en mundos situados a años luz de la Tierra. Estas observaciones abren la puerta a una nueva era de astrobiología y conocimiento del universo.

Cabe destacar también el papel de empresas y agencias europeas emergentes, como PLD Space, basada en Elche, que este año logró lanzar con éxito su cohete MIURA 1 desde Huelva, convirtiéndose en la primera empresa española en alcanzar el espacio con un vehículo propio. Este hito refleja la creciente presencia de Europa en la carrera espacial y la diversificación de actores en la industria.

La inminente salida del SLS y Orion hacia la plataforma 39A representa así no solo un avance en el programa Artemis, sino también un símbolo del dinamismo y la colaboración global que caracteriza la exploración espacial del siglo XXI. La cuenta atrás para el regreso humano a la Luna está oficialmente en marcha, y con ella se renueva la esperanza de abrir nuevos horizontes para la humanidad.

(Fuente: SpacePolicyOnline.com)