Material avanzado de DSI amplía la vida útil de satélites en órbita terrestre baja
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La longevidad de los satélites en órbitas muy bajas, conocidas como VLEO (Very Low Earth Orbit), ha estado históricamente limitada por el entorno extremadamente hostil que prevalece a altitudes comprendidas entre los 180 y 350 kilómetros sobre la superficie terrestre. Una de las amenazas más importantes para la integridad de estos ingenios espaciales es el oxígeno atómico (AO), una forma altamente reactiva de oxígeno que erosiona y degrada los materiales expuestos en el espacio. Sin embargo, un avance reciente desarrollado por Deposition Sciences, Inc. (DSI) —filial de Lockheed Martin— promete cambiar radicalmente este panorama.
DSI, con más de dos décadas de experiencia en la fabricación de materiales avanzados para el sector aeroespacial, ha optimizado su recubrimiento Sunshade®, una solución de control térmico que ahora incorpora una resistencia notable al oxígeno atómico. Este logro tecnológico podría suponer un salto cualitativo en la explotación de la VLEO, una región orbital que interesa especialmente a empresas como SpaceX, Blue Origin, y la propia NASA por sus ventajas en la observación terrestre, comunicaciones y experimentación científica.
Tradicionalmente, los satélites en VLEO sufrían una rápida degradación de sus superficies expuestas debido a la constante exposición al AO, que puede eliminar capas superficiales de polímeros y metales, comprometiendo la eficiencia térmica y estructural de la nave. Los recubrimientos convencionales apenas resistían unos meses antes de perder efectividad, lo que limitaba las misiones a periodos muy cortos o exigía costosos sistemas de protección adicionales.
El nuevo recubrimiento desarrollado por DSI se basa en técnicas avanzadas de deposición física en fase vapor, que permiten la formación de una película ultrafina y uniforme con propiedades ópticas y térmicas ajustables. Según los responsables de la empresa, este material no solo refleja de forma eficiente la radiación solar para mantener el control térmico del satélite, sino que también actúa como barrera efectiva frente al ataque del AO, prolongando significativamente la vida útil de los componentes expuestos.
Este avance tiene implicaciones directas para las megaconstelaciones de satélites como Starlink de SpaceX o los proyectos de conectividad global de Blue Origin, que planean operar cientos o miles de satélites en órbitas bajas para reducir la latencia y mejorar la calidad de las comunicaciones. También es relevante para la NASA, que estudia la VLEO como una alternativa para experimentos científicos y observación terrestre de alta resolución, aprovechando la mayor cercanía a la superficie.
En Europa, la española PLD Space, que recientemente ha logrado hitos importantes en el lanzamiento de cohetes suborbitales y prepara el lanzamiento de su primer microlanzador orbital, también observa con interés estos desarrollos. La posibilidad de lanzar satélites más duraderos y eficientes en VLEO podría abrir nuevas oportunidades para misiones comerciales y científicas desde suelo europeo.
El reto técnico de operar en VLEO no se limita al AO; la mayor densidad atmosférica respecto a otras órbitas implica un mayor rozamiento, lo que obliga a los satélites a disponer de sistemas de propulsión o tecnologías de aerodinámica espacial para mantener la altitud. Sin embargo, la ventaja de operar tan cerca de la Tierra se traduce en imágenes de mayor resolución y menor retardo en las comunicaciones, aspectos clave en la competencia internacional por el dominio del espacio cercano.
Mientras Virgin Galactic continúa explorando el turismo espacial y el acceso suborbital, y la búsqueda de exoplanetas avanza gracias a misiones como TESS y los telescopios de nueva generación, la mejora en los materiales y recubrimientos para satélites en VLEO representa una pieza fundamental en la expansión de la infraestructura espacial global, tanto pública como privada.
El desarrollo de materiales resistentes al oxígeno atómico no solo es una muestra de la capacidad tecnológica alcanzada por la industria, sino que supone una herramienta estratégica para diversificar y abaratar el acceso al espacio. Las próximas décadas verán cómo la órbita terrestre baja se convierte en un espacio cada vez más transitado, y la durabilidad de los satélites será un factor diferencial para el éxito de las misiones.
El avance presentado por DSI, respaldado por la experiencia de Lockheed Martin, es un ejemplo del impacto que la innovación en materiales puede tener en la explotación segura y eficiente del entorno espacial más próximo a la Tierra, marcando una nueva era para los satélites de VLEO y consolidando el papel de la tecnología de recubrimientos en la exploración y utilización del espacio.
(Fuente: SpaceNews)
