La NASA traslada el SLS y Orión para el histórico regreso de astronautas a la Luna

La madrugada del sábado marcó un hito en la historia reciente de la exploración espacial estadounidense. En el Centro Espacial Kennedy, Florida, la NASA inició el despliegue de su colosal cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion, dando el pistoletazo de salida a los preparativos de la misión Artemis 2, que devolverá astronautas a la órbita lunar por primera vez en más de medio siglo. Este movimiento, que implica desplazar la estructura de más de 98 metros de altura desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos hasta la mítica plataforma de lanzamiento 39B, es la antesala de una serie de pruebas críticas previas al despegue, fijado provisionalmente para el 6 de febrero.
El SLS: un gigante para la nueva era lunar
El Space Launch System es el cohete más potente jamás construido por la NASA, superando en capacidad incluso al legendario Saturn V que impulsó las misiones Apolo. Con sus más de 2.600 toneladas al despegue, el SLS está diseñado para enviar cargas pesadas más allá de la órbita baja terrestre, permitiendo misiones tripuladas y robóticas a la Luna, Marte y destinos aún más lejanos. La versión Block 1, que volará en Artemis 2, incorpora dos propulsores laterales de combustible sólido y un núcleo central alimentado por hidrógeno y oxígeno líquidos, capaz de generar hasta 8,8 millones de libras de empuje en el lanzamiento.
La cápsula Orion, en la cúspide del cohete, es el fruto de dos décadas de ingeniería avanzada. Está diseñada para transportar hasta cuatro astronautas en misiones de larga duración fuera de la órbita terrestre, con sistemas de soporte vital, protección contra la radiación y capacidad de reentrada a alta velocidad. Tras el éxito de Artemis 1, una misión no tripulada que orbitó la Luna en 2022, Orion se dispone ahora a albergar su primera tripulación humana.
Artemis 2: la antesala del alunizaje
La misión Artemis 2 representa el siguiente gran paso para la NASA y sus socios internacionales en el programa Artemis. Si todo marcha según lo previsto, cuatro astronautas –tres estadounidenses y un canadiense– partirán rumbo a una órbita retrógrada lunar, acercándose a la superficie más que ninguna otra nave tripulada desde el Apolo 17 en 1972. La misión, de unos diez días de duración, servirá para comprobar todos los sistemas de soporte vital, comunicaciones y navegación necesarios para futuros alunizajes.
El despliegue de SLS y Orion es solo el primer peldaño de una elaborada secuencia de pruebas y simulacros generales. Entre los ensayos más cruciales se encuentra el “wet dress rehearsal”, en el que se cargan los tanques con combustible criogénico y se simulan las últimas horas previas al despegue, sin llegar a encender los motores. Cualquier anomalía detectada durante este proceso puede suponer ajustes en el calendario, pero la NASA confía en mantener la fecha de lanzamiento a principios de febrero.
El contexto internacional y la nueva carrera lunar
El retorno de astronautas estadounidenses a la Luna se inscribe en un contexto global de renovada competencia y colaboración espacial. Mientras la NASA avanza con Artemis, China progresa con su propio programa lunar tripulado, con el objetivo de llevar taikonautas a la superficie en torno a 2030. Por su parte, Europa, Japón y Canadá aportan módulos, tecnología y tripulación a la estación lunar Gateway, pieza clave para la exploración sostenida del satélite.
En el sector privado, SpaceX desempeña un papel fundamental como contratista del módulo de aterrizaje lunar, basado en una versión adaptada de su nave Starship. El éxito de Starship en sus vuelos de prueba, aunque aún marcado por explosiones y ajustes técnicos, resulta imprescindible para que Artemis 3 logre el esperado alunizaje humano. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, también ha sido seleccionada recientemente para desarrollar un segundo módulo lunar, fomentando la redundancia y la innovación.
Mientras tanto, la empresa española PLD Space, tras el éxito del lanzamiento suborbital de MIURA 1 en 2023, avanza en el desarrollo de MIURA 5, su primer lanzador orbital, y aspira a posicionarse como actor clave en el mercado europeo de lanzamientos comerciales de satélites.
Nuevos horizontes: de la Luna a los exoplanetas
La exploración lunar, no obstante, es solo el primer paso en una hoja de ruta mucho más ambiciosa. La NASA y sus socios se preparan para futuras misiones a Marte, mientras telescopios espaciales como el James Webb y el futuro Nancy Grace Roman observan miles de exoplanetas en busca de señales de habitabilidad. La posibilidad de encontrar mundos con atmósferas similares a la terrestre o incluso indicios de vida sigue siendo uno de los grandes motores de la ciencia contemporánea.
El despliegue del SLS y Orión en el Centro Espacial Kennedy no solo representa un avance técnico, sino también un símbolo del renovado liderazgo estadounidense en la exploración espacial. La humanidad está a las puertas de una nueva era, donde la colaboración internacional y la innovación privada prometen abrir caminos insospechados más allá de nuestro planeta.
(Fuente: SpaceDaily)
