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Educadores y estudiantes del noreste de EE.UU. colaboran con la NASA para monitorizar el cambio climático

Educadores y estudiantes del noreste de EE.UU. colaboran con la NASA para monitorizar el cambio climático

Durante el otoño de 2025, más de 50 educadores y alrededor de 1.500 jóvenes de Maine y New Hampshire se sumaron a una innovadora iniciativa impulsada por la NASA: el programa Global Learning and Observation to Benefit the Environment (GLOBE) Green Down. Esta propuesta de ciencia ciudadana, también conocida como ciencia participativa o comunitaria, tiene como objetivo involucrar a estudiantes y voluntarios en la observación y seguimiento de los cambios estacionales en la vegetación local, proporcionando datos valiosos para la investigación científica sobre el impacto del cambio climático en los ecosistemas terrestres.

El proyecto GLOBE, con más de 25 años de historia, es un esfuerzo internacional coordinado por la NASA en colaboración con otras agencias como NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica), la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF) y la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). Desde su inicio, el programa ha buscado fomentar la educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y promover la colaboración entre científicos y ciudadanos de todas las edades.

El componente Green Down, en particular, se centra en la fenología, la rama de la biología que estudia las relaciones entre los factores climáticos y los ciclos vitales de las plantas. Los participantes observan detenidamente cómo cambian los colores de las hojas y cuándo se produce su caída en diferentes especies de árboles y arbustos. Estos fenómenos, aparentemente simples, en realidad son indicadores fundamentales de cómo los ecosistemas responden a las variaciones del clima y a fenómenos extremos asociados al calentamiento global.

Durante el otoño de 2025, los estudiantes y educadores de Maine y New Hampshire no se limitaron a pasear por los bosques: emplearon protocolos científicos rigurosos para anotar cuándo las hojas comenzaban a amarillear, enrojecer o caer. Utilizaron aplicaciones móviles y formularios digitales proporcionados por la NASA para registrar sus observaciones y subirlas a una base de datos global. Esta plataforma permite a los científicos analizar patrones a gran escala y detectar posibles alteraciones en la duración de las estaciones, la sincronización de los ciclos biológicos y la salud general de los bosques.

La importancia de estos datos radica en que ofrecen una visión a escala local y global de los efectos del cambio climático. Por ejemplo, un adelanto o retraso en el enrojecimiento y caída de las hojas puede indicar variaciones de temperatura, periodos de sequía o la influencia de especies invasoras. Los científicos de la NASA y sus colaboradores utilizan esta información para validar modelos climáticos, prever los impactos de las futuras condiciones meteorológicas y diseñar estrategias de conservación más eficaces.

La participación activa de jóvenes y educadores en este tipo de programas no solo contribuye al avance de la ciencia, sino que también fomenta la conciencia ambiental y el interés por las carreras científicas. En los últimos años, la NASA ha potenciado este enfoque participativo no solo en cuestiones medioambientales, sino también en la exploración espacial. Así, iniciativas de ciencia ciudadana se han extendido al descubrimiento de exoplanetas, el seguimiento de tormentas solares o la identificación de asteroides cercanos a la Tierra.

En paralelo, empresas privadas como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic han impulsado su propia agenda educativa, acercando la exploración espacial a estudiantes de todo el mundo y promoviendo el aprendizaje de disciplinas STEM a través de concursos, talleres y lanzamientos educativos. En España, la compañía PLD Space también trabaja en la divulgación científica, especialmente tras el éxito del lanzamiento de su cohete Miura 1, el primero desarrollado íntegramente en el país.

La colaboración entre agencias públicas, empresas privadas y la ciudadanía marca el inicio de una nueva era en la investigación científica y la educación, donde la participación activa y el acceso abierto a los datos se convierten en herramientas fundamentales para afrontar los retos del siglo XXI, desde el cambio climático hasta la conquista del espacio.

Gracias a programas como GLOBE Green Down, la próxima generación de científicos e ingenieros no solo adquiere conocimientos, sino que también se convierte en protagonista del cambio, contribuyendo desde sus propias comunidades al conocimiento global. (Fuente: NASA)