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La NASA ultima los preparativos de Artemis II con el traslado del SLS y Orión a la rampa de lanzamiento

La NASA ultima los preparativos de Artemis II con el traslado del SLS y Orión a la rampa de lanzamiento

El 17 de enero de 2026 marcó un nuevo hito en la exploración espacial estadounidense. Ese día, el imponente cohete SLS (Space Launch System) y la nave Orión emergieron del Edificio de Ensamblaje de Vehículos del Centro Espacial Kennedy, en Florida, avanzando lentamente hacia la rampa de lanzamiento 39B. Este despliegue, ejecutado por el legendario Crawler-Transporter de la NASA—recientemente renovado para el programa Artemis—simboliza la cuenta atrás para la histórica misión Artemis II, que devolverá a los astronautas al entorno lunar tras más de medio siglo.

La operación, minuciosamente planificada, no solo pone de relieve la magnitud técnica del programa Artemis, sino que también reactiva uno de los iconos más reconocibles de la ingeniería aeroespacial: el Crawler-Transporter. Este mastodonte sobre orugas, en servicio desde la era Apolo, ha sido modernizado con nuevas prestaciones para soportar el peso y las exigencias del SLS, el cohete más potente construido por la NASA desde el Saturn V.

Artemis II: la antesala del regreso humano a la Luna

La misión Artemis II será la primera prueba tripulada del sistema SLS y la nave Orión. Cuatro astronautas, incluidos tres estadounidenses y un canadiense, orbitarán la Luna en un viaje de aproximadamente diez días, sin aterrizar, pero poniendo a prueba todos los sistemas críticos de la nave y el cohete antes de acometer el esperado alunizaje de Artemis III. La operación de traslado del conjunto SLS-Orión a la rampa de lanzamiento forma parte de los ensayos previos a la misión, conocidos como “wet dress rehearsals”, que simulan todos los pasos hasta el encendido de los motores, incluida la carga de combustible criogénico.

El SLS, con sus 98 metros de altura y más de 2.600 toneladas de peso al lanzamiento, es el heredero tecnológico del Saturn V, pero incorpora innovaciones como materiales compuestos, sistemas de aviónica de última generación y motores RS-25 reciclados de la era del transbordador espacial. La nave Orión, por su parte, está diseñada para soportar misiones de larga duración fuera de la órbita terrestre baja, con capacidad para cuatro tripulantes y sistemas de soporte vital avanzados.

Un legado de grandes programas espaciales

El Centro Espacial Kennedy y la rampa 39B son escenarios cargados de historia. Desde aquí despegaron las misiones Apolo, los transbordadores espaciales y, más recientemente, los lanzamientos comerciales de SpaceX con la cápsula Crew Dragon. El regreso del SLS a esta plataforma rememora la edad dorada de la exploración lunar, pero con la vista puesta en la sostenibilidad y la colaboración internacional.

El Crawler-Transporter, pieza clave en esta coreografía, ha sido objeto de una extensa actualización. Sus sistemas de tracción, hidráulica y control han sido modernizados para transportar la combinación SLS-Orión, que supera en peso a los vehículos que movía durante el programa Apolo. Su avance, a paso lento pero seguro, constituye un espectáculo en sí mismo, seguido en directo por cientos de técnicos y entusiastas del espacio.

Panorama global: avances en la exploración espacial

Mientras la NASA avanza con Artemis, otros actores públicos y privados continúan revolucionando el sector. SpaceX, con su ambicioso programa Starship, aspira a transportar grandes cantidades de carga y tripulación a la Luna y Marte en los próximos años. La empresa de Elon Musk recientemente realizó pruebas de vuelo orbital, y colabora con la NASA para desarrollar el módulo de aterrizaje lunar para Artemis III.

Por otro lado, Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, avanza en el desarrollo de su cohete New Glenn y ha sido seleccionada para construir un segundo módulo lunar para el programa Artemis. Virgin Galactic, aunque centrada en el turismo suborbital, ha revitalizado el interés público por los vuelos tripulados.

En Europa, la firma española PLD Space realizó el año pasado el primer lanzamiento exitoso de su cohete Miura 1 desde Huelva, situando a España en el exclusivo club de naciones con capacidad de acceso propio al espacio. Este hito subraya el auge de la industria espacial europea y la pujanza de las nuevas empresas privadas.

En paralelo, la comunidad astronómica celebra el descubrimiento regular de nuevos exoplanetas gracias a los telescopios espaciales TESS y James Webb, consolidando el espacio profundo como uno de los grandes focos de investigación internacional.

El futuro de la exploración lunar

El despliegue del SLS y Orión hacia la rampa 39B significa mucho más que el inicio de una cuenta atrás. Representa la puesta en marcha de una nueva era de exploración lunar, en la que la cooperación internacional, la innovación tecnológica y la participación del sector privado se dan la mano. Si todo sale según lo previsto, Artemis II sentará las bases para misiones sostenidas en la superficie lunar y, a medio plazo, para la exploración tripulada de Marte.

Así, el rugido del SLS en la rampa 39B no solo evocará la nostalgia de las hazañas pasadas, sino que abrirá el camino a un futuro donde la presencia humana más allá de la Tierra será una realidad cotidiana.

(Fuente: NASA)