Grave contratiempo para Rocket Lab: el tanque del Neutron sufre daños y amenaza nuevos retrasos

El sector aeroespacial privado ha recibido esta semana un nuevo revés. Rocket Lab, la empresa de origen neozelandés y gran aspirante a disputar el liderazgo de SpaceX en lanzadores reutilizables de mediana capacidad, ha confirmado que uno de los tanques principales de su futuro cohete Neutron ha resultado dañado durante las pruebas de cualificación estructural. Este imprevisto podría suponer un serio retraso en el calendario previsto para el primer vuelo del vehículo, inicialmente previsto para finales de este año.
El incidente se ha producido en las instalaciones de Rocket Lab en la costa este de Estados Unidos, donde la compañía ensaya los componentes clave de su ambicioso Neutron. Este cohete, que debería situarse en una posición intermedia entre el Falcon 9 de SpaceX y los pequeños Electron de la propia Rocket Lab, está llamado a transportar cargas útiles de hasta 13 toneladas a órbita baja terrestre. La característica más innovadora del Neutron reside en su diseño completamente reutilizable, una tendencia cada vez más dominante en el sector tras el éxito de los lanzadores de Elon Musk.
Según fuentes cercanas al programa, el fallo se produjo durante una prueba de presión destinada a verificar la integridad estructural del tanque principal, fabricado en material compuesto de fibra de carbono. Este tipo de pruebas someten el componente a condiciones extremas de carga y presión para asegurarse de que puede soportar las fuerzas del lanzamiento y el vuelo. El tanque no superó este test crítico, sufriendo daños cuya gravedad aún está siendo evaluada por los ingenieros de la compañía.
Rocket Lab ha emitido un comunicado reconociendo el incidente y asegurando que se está trabajando intensamente para identificar la causa exacta del fallo. «Como en cualquier programa de desarrollo de lanzadores, los ensayos a veces revelan cuestiones inesperadas. Este es un proceso necesario para garantizar la fiabilidad y seguridad del vehículo antes de su vuelo inaugural», ha declarado Peter Beck, fundador y CEO de la empresa.
El Neutron es una pieza clave en la estrategia de Rocket Lab para posicionarse como alternativa a SpaceX y Blue Origin en el lucrativo mercado de lanzamientos de satélites de tamaño medio, incluidas constelaciones de órbita baja como las de comunicaciones o vigilancia terrestre. Su diseño, de 40 metros de altura y con una etapa principal totalmente recuperable, incorpora soluciones técnicas avanzadas como la cofia integrada y un tren de aterrizaje que permitirá su reutilización en múltiples misiones.
El desarrollo de tanques de combustible de gran tamaño y fabricados en materiales compuestos ha supuesto históricamente un desafío para la industria. SpaceX experimentó problemas similares en los primeros años del Falcon 9, mientras que Blue Origin también ha tenido que superar obstáculos técnicos significativos en el diseño de sus cohetes New Glenn. Incluso la NASA y la Agencia Espacial Europea han invertido décadas en la investigación y desarrollo de tanques ligeros y resistentes para sus respectivos lanzadores.
El retraso en el programa Neutron añade incertidumbre a un sector que, pese al dinamismo de nuevas empresas, sigue enfrentándose a enormes desafíos tecnológicos y financieros. Mientras tanto, SpaceX continúa afianzando su liderazgo con el Falcon 9 y el desarrollo constante del Starship, su cohete de próxima generación, que recientemente ha superado con éxito nuevos hitos en pruebas de reentrada y aterrizaje. Blue Origin, por su parte, ultima el debut de su New Glenn tras años de retrasos y Virgin Galactic explora nuevos vuelos suborbitales tras la reanudación de sus operaciones comerciales.
En Europa, la española PLD Space ha logrado importantes avances con el Miura 1 y avanza en el desarrollo del Miura 5, un lanzador orbital ligero que aspira a convertirse en el primer cohete privado europeo en alcanzar el espacio. La ESA, por su parte, ultima el debut del Ariane 6, mientras que las misiones de exploración de exoplanetas y la conquista de la Luna y Marte siguen marcando el pulso científico de la industria.
El revés sufrido por Rocket Lab en el desarrollo del Neutron subraya la dificultad de innovar en la tecnología de lanzadores espaciales y la necesidad de perseverancia ante los inevitables tropiezos del proceso. La compañía ha reiterado su compromiso de superar este contratiempo y mantener informada a la comunidad sobre los avances en la investigación y reparación del tanque dañado.
El mundo observa con atención cómo Rocket Lab gestiona este desafío, consciente de que la competencia y la innovación siguen siendo los principales motores del progreso en la exploración y explotación del espacio. Si logra superarlo, el Neutron podría convertirse en una de las herramientas más versátiles y competitivas de la próxima década para el acceso al espacio.
(Fuente: SpaceNews)
