Los trajes presurizados de Artemis II, clave para la seguridad de los astronautas rumbo a la Luna

La próxima misión Artemis II de la NASA marcará el regreso de los seres humanos a la órbita lunar, una hazaña que no se realiza desde hace más de cinco décadas. En esta ocasión, los cuatro astronautas que viajarán a bordo de la nave Orion contarán con un elemento crucial para su supervivencia y comodidad: los trajes presurizados desarrollados por el equipo del Sistema de Supervivencia de la Tripulación de Orion (OCSS, por sus siglas en inglés), liderado por Dustin Gohmert en el Centro Espacial Johnson de Houston.
La importancia de estos trajes va mucho más allá de la imagen icónica del explorador espacial. Se trata de auténticos sistemas de supervivencia personal, diseñados para mantener con vida y funcionales a los astronautas ante cualquier contingencia durante el exigente trayecto alrededor de la Luna. Estos trajes no solo protegen contra la pérdida de presión, sino que también regulan la temperatura corporal, suministran oxígeno, eliminan dióxido de carbono y ofrecen protección frente a partículas y micro-meteoritos que pudieran impactar la cápsula.
Herederos de la tradición Apolo, pero con tecnología del siglo XXI
El desarrollo de los trajes OCSS parte de la experiencia acumulada en las misiones Apolo, pero incorpora avances tecnológicos que los hacen más ligeros, flexibles y adaptados a las necesidades de las misiones Artemis. Mientras los trajes Apolo estaban diseñados principalmente para el descenso y las caminatas lunares, los de Artemis II están optimizados para su uso dentro de la nave Orion. Esto implica una mayor ergonomía para largos periodos sentados, facilidad para realizar tareas manuales y sistemas de soporte vital integrados en un volumen más compacto.
El traje, de color naranja brillante para facilitar su localización en caso de rescate, está confeccionado con capas de materiales resistentes al fuego y al vacío espacial. Entre sus innovaciones destaca el sistema de comunicación integrado en el casco, que permite a los astronautas mantenerse en contacto constante tanto con sus compañeros como con el control de misión. Además, el traje incorpora una vejiga interna que puede inflarse para mantener la presión adecuada en caso de despresurización súbita de la cabina, un accidente potencialmente mortal en el entorno del espacio profundo.
Un equipo multidisciplinar al servicio de la exploración lunar
Dustin Gohmert y su equipo han trabajado durante años en la mejora de cada detalle del OCSS, sometiéndolo a rigurosas pruebas en cámaras de vacío, simuladores de gravedad reducida y ensayos térmicos extremos, para asegurar que puedan hacer frente a cualquier situación de emergencia. El diseño también contempla la comodidad a largo plazo: los astronautas podrán quitarse parte del traje en condiciones normales de vuelo y volver a cerrarlo herméticamente en cuestión de minutos si la situación lo requiere.
La coordinación con otros equipos de la NASA ha sido fundamental para integrar el traje con los sistemas de soporte vital de la nave Orion, desarrollada en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA). Esta sinergia internacional es clave en la estrategia Artemis, que busca no solo volver a la Luna, sino también sentar las bases para futuras misiones a Marte.
El papel de las empresas privadas y la competencia internacional
En el contexto actual de la exploración espacial, la innovación en trajes espaciales no es exclusiva de la NASA. Empresas privadas como SpaceX y Blue Origin también han desarrollado sus propios modelos, adaptados a las necesidades de sus vehículos y misiones. SpaceX, por ejemplo, equipa a los astronautas de la Crew Dragon con trajes diseñados para la máxima movilidad y facilidad de uso, mientras que Blue Origin trabaja en prototipos para sus vuelos suborbitales y proyectos lunares.
En el ámbito europeo y español, la empresa PLD Space ha dado pasos importantes en el desarrollo de lanzadores reutilizables, aunque todavía no ha presentado propuestas de trajes de supervivencia propios, centrándose en el momento en la tecnología de propulsión y el acceso al espacio para cargas útiles.
Por su parte, Virgin Galactic, centrada en el turismo espacial suborbital, ha apostado por trajes más ligeros y confortables, diseñados por Under Armour, que responden a las necesidades de breves periodos en microgravedad y no a las exigencias del espacio profundo.
Desafíos futuros y horizontes de la exploración humana
El desarrollo de los trajes OCSS para Artemis II es solo un primer paso hacia los desafíos que supondrán las futuras misiones Artemis, en las que los astronautas volverán a caminar sobre la superficie lunar y, en última instancia, podrían viajar a Marte. Cada nuevo traje es fruto de un equilibrio delicado entre protección, movilidad, soporte vital y ergonomía, una auténtica ingeniería al servicio de la vida en el entorno más hostil concebible.
El éxito de Artemis II no solo dependerá de la robustez de la nave Orion y sus sistemas, sino también de la fiabilidad y el confort que estos trajes proporcionen a sus ocupantes. La exploración del espacio profundo exige lo mejor de la tecnología y el ingenio humano, y los nuevos trajes presurizados son el último eslabón de una cadena de innovación que sigue empujando los límites de lo posible.
(Fuente: NASA)
