Un exastronauta de la NASA se une a Vast mientras la estación Haven-1 avanza hacia su ensamblaje

El desarrollo de estaciones espaciales comerciales vive un momento clave con la reciente incorporación de un nuevo miembro de alto perfil a las filas de Vast, uno de los actores emergentes en la carrera por suceder a la Estación Espacial Internacional (EEI). La compañía ha fichado a un antiguo astronauta de la NASA, que se suma a su equipo directivo en un momento en que se retrasa el lanzamiento de Haven-1, su primera estación espacial privada. Esta decisión estratégica busca reforzar las capacidades técnicas y operativas de Vast, cuyo objetivo es posicionarse como referente en la nueva era de infraestructuras orbitales comerciales.
Vast, fundada en 2021 y con sede en California, ha captado la atención del sector por su ambicioso plan de desplegar módulos espaciales habitables de última generación en órbita terrestre baja. Su proyecto estrella, Haven-1, aspira a convertirse en la primera estación espacial privada plenamente operativa, con capacidad para albergar tripulaciones de hasta cuatro personas durante misiones de aproximadamente 30 días. Inicialmente, la empresa preveía lanzar Haven-1 en agosto de 2025 mediante un cohete Falcon 9 de SpaceX, pero obstáculos técnicos y la necesidad de perfeccionar ciertos sistemas han obligado a posponer la fecha de lanzamiento, aunque mantienen la nueva ventana dentro de la segunda mitad de la década.
La figura que Vast ha sumado a su equipo no es ajena a los desafíos del espacio. Se trata de un exastronauta de la NASA con experiencia en misiones de larga duración y en la gestión de sistemas complejos en la EEI. Su incorporación responde a la necesidad de aportar visión operativa, credibilidad técnica y conocimiento de primera mano sobre las exigencias de la vida y el trabajo en órbita. En el sector espacial, este tipo de fichajes suelen considerarse un espaldarazo a la viabilidad de los proyectos, ya que aportan la experiencia acumulada en décadas de vuelos tripulados y el rigor de los procedimientos de seguridad y soporte vital.
Haven-1, que actualmente se encuentra en fase de integración, representa un hito tecnológico para la industria espacial privada. El módulo está diseñado para ser autónomo y compatible con vehículos tripulados comerciales, como la cápsula Crew Dragon de SpaceX. Su desarrollo se enmarca en la transición hacia un modelo en el que las agencias públicas, como la NASA, buscan delegar la operación de infraestructuras orbitales a empresas privadas. Este enfoque permitirá a la agencia estadounidense centrarse en misiones más ambiciosas, como el regreso a la Luna con el programa Artemis y la futura exploración de Marte.
El retraso en el lanzamiento de Haven-1 no es un caso aislado. Otras compañías que compiten por liderar la próxima generación de estaciones espaciales, como Axiom Space, Blue Origin (junto a Sierra Space) con su proyecto Orbital Reef, y Northrop Grumman, también han tenido que revisar sus calendarios. El motivo principal radica en la complejidad técnica de diseñar módulos habitables fiables, seguros y sostenibles, capaces de operar con autonomía y ofrecer servicios tanto a agencias gubernamentales como a clientes privados. Además, la NASA ha manifestado su intención de prolongar la vida útil de la EEI al menos hasta 2030, lo que otorga cierto margen de maniobra a los desarrolladores privados.
El sector espacial global vive una etapa de efervescencia, con la entrada de nuevos actores y la consolidación de iniciativas privadas en todos los ámbitos, desde el lanzamiento de satélites hasta la exploración de exoplanetas. SpaceX, por ejemplo, está inmersa en el desarrollo de su megacohete Starship y en el despliegue masivo de la constelación Starlink, mientras que Blue Origin ha anunciado avances en sus motores BE-4 y continúa las pruebas de su arquitectura para vuelos suborbitales y orbitales. Por su parte, la española PLD Space ha logrado importantes hitos con el lanzamiento del Miura 1 y continúa desarrollando el Miura 5, su vehículo orbital, afianzando el papel de España en la industria aeroespacial.
Virgin Galactic, centrada en el turismo suborbital, ha retomado sus vuelos de prueba con éxito y planea una mayor regularidad de misiones comerciales. En paralelo, la exploración de exoplanetas sigue aportando descubrimientos fascinantes, con misiones como TESS y el telescopio espacial James Webb mejorando nuestra comprensión de mundos potencialmente habitables más allá del sistema solar.
En este contexto de innovación y competencia, el avance de Vast hacia la integración de Haven-1 y la captación de talento experimentado subrayan la creciente profesionalización del sector y la importancia de la colaboración entre antiguos miembros de agencias públicas y empresas emergentes. El éxito de estos proyectos será fundamental para garantizar la continuidad del acceso humano al espacio una vez que la EEI llegue al final de su vida útil y para abrir nuevas oportunidades tanto en la investigación científica como en la economía espacial comercial.
La llegada de exastronautas a las empresas privadas pone de manifiesto el valor del conocimiento adquirido en décadas de exploración pública, y anticipa una transición en la que la frontera entre lo público y lo privado será cada vez más difusa, pero también más colaborativa y eficiente.
(Fuente: SpaceNews)
