Space39a

Noticias del espacio

Space39a

Noticias del espacio

Noticias

Europa, al borde de una nueva era espacial con lanzamientos desde su propio continente

Europa, al borde de una nueva era espacial con lanzamientos desde su propio continente

La carrera espacial europea vive un momento crucial: por primera vez en la historia, el despegue de satélites desde el propio territorio continental está más cerca que nunca. Tradicionalmente, el Centro Espacial de Guayana, situado en la Guayana Francesa, ha funcionado como el principal puerto de acceso al espacio para el continente. Sin embargo, el desarrollo de nuevas infraestructuras en lugares como SaxaVord en las islas Shetland (Reino Unido) o Andøya en Noruega, está a punto de cambiar el mapa de la industria espacial europea.

Estos nuevos proyectos de spaceports en suelo europeo responden a la creciente demanda de lanzamientos de satélites, especialmente de pequeños satélites dedicados a la observación terrestre, las telecomunicaciones y la investigación científica. Pero, como señalan expertos del sector, la construcción de plataformas de lanzamiento por sí sola no basta para convertir a Europa en un actor verdaderamente competitivo en la economía espacial global. La clave está en la presencia de operadores de lanzamientos fiables y regulares que den vida a estas infraestructuras.

El contexto histórico y técnico de los lanzamientos europeos

Desde sus inicios, Europa ha dependido en gran medida del Centro Espacial de Guayana, gestionado por la Agencia Espacial Europea (ESA), el CNES francés y Arianespace. Esta localización, cercana al ecuador, ofrece ventajas físicas para la puesta en órbita, pero implica una fuerte dependencia logística y política de una región ultraperiférica. Además, la reciente retirada del cohete ruso Soyuz y los retrasos en el desarrollo del Ariane 6 han puesto de manifiesto la necesidad de diversificar las capacidades de lanzamiento.

En este contexto, países como Noruega y el Reino Unido han apostado por desarrollar puertos espaciales propios. El spaceport de Andøya, por ejemplo, está diseñado para acoger lanzamientos de pequeños lanzadores orbitales, mientras que SaxaVord prevé convertirse en un centro neurálgico para la industria de los microlanzadores europeos.

El papel de los operadores: el motor que falta

No obstante, la existencia de infraestructuras modernas no garantiza el éxito si no hay una base sólida de empresas capaces de fabricar y lanzar cohetes competitivos. En este sentido, Europa aún está lejos de igualar el dinamismo de Estados Unidos, donde SpaceX y Blue Origin han revolucionado el sector con lanzamientos frecuentes, reutilización de etapas y una reducción drástica de los costes.

SpaceX, liderada por Elon Musk, ha demostrado que la integración vertical y la innovación pueden transformar el acceso al espacio. Su cohete Falcon 9, ya con más de 200 lanzamientos a sus espaldas, se ha convertido en el caballo de batalla de la industria, permitiendo tanto misiones gubernamentales como comerciales. Por su parte, Blue Origin sigue avanzando con el desarrollo del New Glenn, su lanzador orbital reutilizable, mientras que Virgin Galactic explora el turismo espacial suborbital con vuelos tripulados desde Nuevo México.

En Europa, la compañía española PLD Space ha dado pasos significativos con el desarrollo de su cohete Miura 1, que logró su primer vuelo suborbital de prueba en 2023 desde Huelva. El siguiente reto es el Miura 5, diseñado para acceder a la órbita terrestre baja y competir con los lanzadores ligeros internacionales. Otras empresas, como la alemana Rocket Factory Augsburg o la británica Orbex, preparan sus propios vehículos con la intención de operar desde los nuevos spaceports continentales.

El auge de los exoplanetas y la demanda de lanzamientos

El impulso científico también juega un papel relevante. La búsqueda de exoplanetas habitables y la monitorización del cambio climático requieren constelaciones de satélites cada vez más sofisticadas, con necesidades de lanzamiento flexibles y frecuentes. La NASA, la ESA y otras agencias espaciales, además de actores privados, han intensificado el desarrollo de misiones como TESS o CHEOPS, que buscan planetas más allá del Sistema Solar y dependen de una infraestructura de lanzamientos robusta.

El futuro de la industria espacial europea

Para que Europa pueda aprovechar plenamente sus nuevas plataformas de lanzamiento, es fundamental fomentar un ecosistema que incluya tanto infraestructuras modernas como operadores ágiles y competitivos. Esto implica inversiones sostenidas, colaboración público-privada y una regulación que estimule la innovación. Solo así el continente podrá aspirar a ser un actor independiente y relevante en la nueva economía espacial, capaz de lanzar satélites desde su propio territorio y de competir codo con codo con las potencias espaciales americanas y asiáticas.

En definitiva, el despegue definitivo de Europa como potencia espacial no depende solo de la construcción de rampas de lanzamiento, sino de la creación de una industria de operadores capaz de llenar ese espacio de actividad, innovación y liderazgo tecnológico.

(Fuente: SpaceNews)