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EE.UU. apuesta por la energía nuclear en la Luna: NASA y DOE impulsan reactores lunares

EE.UU. apuesta por la energía nuclear en la Luna: NASA y DOE impulsan reactores lunares

En un paso estratégico hacia la consolidación de una presencia humana sostenible en la Luna, la NASA y el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) han formalizado un acuerdo para colaborar en el desarrollo de reactores nucleares destinados a su despliegue en la superficie lunar. Este anuncio, que se produce en un contexto de creciente interés internacional por el regreso y la permanencia en el satélite terrestre, refleja la importancia de la energía nuclear como pilar para futuras misiones de exploración espacial, tanto tripuladas como robóticas.

El acuerdo, cuya firma se produce mientras la industria aeroespacial espera la publicación definitiva de la convocatoria para presentar propuestas, marca un hito relevante en los planes estadounidenses de establecer infraestructuras energéticas robustas fuera de nuestro planeta. De hecho, la colaboración entre la NASA y el DOE no es nueva, pero este paso refuerza su compromiso conjunto para diseñar, construir y finalmente operar lo que se conoce como sistemas de energía de superficie basados en fisión nuclear, capaces de soportar los exigentes entornos lunares.

**Un desafío tecnológico de primer orden**

La alimentación energética en la Luna plantea retos únicos. A diferencia de la Tierra, la noche lunar dura aproximadamente 14 días terrestres, durante los cuales la energía solar escasea y las temperaturas descienden hasta los -173°C. Los sistemas tradicionales de baterías o paneles solares resultan insuficientes para mantener en funcionamiento hábitats, sistemas de soporte vital, laboratorios y equipamiento de exploración durante estos largos periodos de oscuridad.

Frente a estas limitaciones, la fisión nuclear emerge como una solución viable y eficiente. Los pequeños reactores nucleares pueden proporcionar energía eléctrica de forma continua y estable, independientemente de la luz solar y con una menor dependencia de reabastecimientos. Este tipo de tecnología, además, es fundamental para futuras expediciones a Marte y otros cuerpos del Sistema Solar, donde la confiabilidad y autonomía energética serán aún más cruciales.

**Antecedentes históricos y desarrollo actual**

La NASA y el DOE ya han acumulado experiencia significativa en tecnología nuclear para el espacio. Durante la era de las sondas Voyager y las misiones a Marte, han empleado generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG) que, aunque efectivos, tienen una potencia limitada. Ahora, el objetivo es avanzar hacia reactores de fisión compactos, capaces de generar al menos 40 kilovatios de energía eléctrica, suficiente para alimentar una pequeña base lunar durante una década.

En 2018, el proyecto Kilopower demostró la viabilidad de un prototipo experimental de este tipo de reactor. El nuevo acuerdo busca ir más allá, abriendo la puerta a la colaboración con la industria privada y a una futura licitación internacional, en línea con el enfoque innovador que ha caracterizado los últimos programas espaciales estadounidenses.

**El sector privado y la competencia internacional**

El impulso estadounidense por la energía nuclear lunar llega en un momento de efervescencia en el sector espacial privado. Empresas como SpaceX, Blue Origin o incluso PLD Space en España, están revolucionando el acceso al espacio con lanzadores reutilizables y propuestas de infraestructuras orbitales y lunares. Si bien la mayoría de estas compañías se ha centrado en el transporte espacial, la demanda de sistemas energéticos avanzados abre nuevas oportunidades de colaboración y negocio.

Mientras tanto, otras potencias como China y Rusia también avanzan en la investigación de reactores nucleares espaciales, conscientes de que la independencia energética será clave en la futura carrera lunar. La competencia se traslada así del lanzamiento de cohetes a la construcción de auténticas bases autosuficientes fuera de la Tierra.

**Perspectivas para la exploración lunar y más allá**

El desarrollo de reactores nucleares lunares está directamente vinculado a los objetivos del programa Artemis de la NASA, que prevé el regreso de astronautas al polo sur de la Luna y el establecimiento de una base permanente en la próxima década. La presencia de una fuente de energía fiable permitirá no solo la supervivencia de las tripulaciones, sino también la explotación de recursos locales, el desarrollo de experimentos científicos avanzados y la preparación de misiones a destinos más lejanos, como Marte.

Por otro lado, la colaboración público-privada y la transferencia de tecnología en este ámbito pueden tener aplicaciones en la Tierra, especialmente en lo que respecta a la generación de energía limpia y segura en entornos extremos o aislados.

Mientras la comunidad internacional observa con expectación, el acuerdo entre la NASA y el DOE representa un paso audaz hacia el futuro de la exploración humana. La próxima publicación de la convocatoria de propuestas activará, sin duda, la participación de empresas e instituciones en un reto tecnológico que puede marcar el devenir de la presencia de la humanidad fuera de nuestro planeta.

(Fuente: SpaceNews)