El Artemis II y la nave Orion avanzan hacia el Pad 39B: la NASA se prepara para la vuelta del ser humano a la Luna

El pasado 17 de enero marcó un nuevo hito en la carrera espacial contemporánea: el colosal cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orion fueron trasladados desde el icónico Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB, por sus siglas en inglés) hasta la plataforma de lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy, Florida. Se trata de un paso esencial en la hoja de ruta del programa Artemis de la NASA, que busca devolver astronautas a la superficie lunar, sentando las bases para una presencia humana sostenible fuera de la Tierra.
El trayecto, de aproximadamente 6,5 kilómetros, se completó en una maratoniana operación que se extendió cerca de 12 horas. La tarea recayó en el legendario «crawler-transporter» de la agencia estadounidense, una máquina de ingeniería monumental que ha estado desplazando cohetes hacia las plataformas durante más de medio siglo. Este prodigioso vehículo, con un peso de 2.700 toneladas y capaz de transportar estructuras de hasta 8.000 toneladas, avanza a poco más de 1,6 kilómetros por hora, asegurando que las delicadas cargas no sufran daños durante el traslado.
El SLS, pieza clave del programa Artemis, es el lanzador más potente construido por la NASA desde el Saturn V de las misiones Apolo. Con sus más de 98 metros de altura en la versión Block 1, el cohete está diseñado para llevar a la nave Orion y a su tripulación más allá de la órbita baja terrestre. La misión Artemis II será la primera en la que astronautas viajarán a bordo del SLS y la Orion, circunnavegando la Luna en una trayectoria de retorno libre antes de regresar a la Tierra. El objetivo: ensayar todos los sistemas críticos antes de intentar el alunizaje tripulado en Artemis III.
La nave Orion, desarrollada en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA), incorpora tecnología de última generación en navegación, soporte vital y protección contra la radiación. Su módulo de servicio, construido por Airbus en Bremen, Alemania, suministra energía, propulsión, agua y oxígeno a los astronautas durante la misión. Este componente clave es un ejemplo de la cooperación internacional que caracteriza a la nueva era de la exploración lunar.
La plataforma 39B, escenario de legendarios lanzamientos como el del Skylab o el programa Apolo, ha sido profundamente modernizada para acoger el SLS y futuras misiones. La infraestructura se ha adaptado para soportar el peso y la altura de los nuevos lanzadores, además de incorporar sistemas de seguridad avanzados y plataformas de acceso modulares.
En paralelo, el ecosistema de la exploración espacial se encuentra en plena ebullición. Empresas privadas como SpaceX continúan avanzando en sus propios desarrollos lunares, con el Starship seleccionado como módulo de aterrizaje para Artemis III. Blue Origin, por su parte, sigue perfeccionando su cohete New Glenn y su propuesta de módulo lunar Blue Moon. Mientras tanto, la empresa española PLD Space ha dado pasos significativos en el desarrollo de lanzadores reutilizables, con el Miura 1 abriendo camino a una futura presencia europea más robusta en el sector del lanzamiento de pequeños satélites.
En el ámbito científico, la búsqueda de exoplanetas habitables se intensifica con nuevas misiones como la sonda europea Ariel o el telescopio James Webb de la NASA, que ya ha comenzado a desvelar atmósferas de mundos distantes con un detalle sin precedentes. Virgin Galactic, pionera en el turismo espacial suborbital, ha retomado sus vuelos comerciales, acercando la experiencia del espacio a civiles y abriendo el debate sobre el futuro de la exploración privada.
La consolidación de agencias espaciales emergentes, como la Agencia Espacial de Emiratos Árabes Unidos o la creciente actividad de la CNSA china, subraya que la exploración lunar y más allá es ahora un esfuerzo verdaderamente global. La colaboración entre el sector público y privado se perfila como la clave para superar los enormes retos técnicos, económicos y logísticos que implica establecer presencia humana fuera de la Tierra.
El rodaje del SLS y Orion a la plataforma 39B no solo es un logro logístico, sino el preludio de una serie de hitos que redefinirán nuestra relación con la Luna y, en última instancia, con el cosmos. La cuenta atrás para Artemis II ya ha comenzado y con ella, la humanidad se aproxima un paso más a recuperar su presencia en el satélite natural de la Tierra, medio siglo después de las hazañas del Apolo.
(Fuente: ESA)
