Láseres ultrapotentes, ¿la clave para revolucionar la fusión nuclear?

Un reciente estudio teórico, realizado por investigadores japoneses y publicado este enero de 2026, podría suponer un antes y un después en el desarrollo de la energía de fusión nuclear. El trabajo se centra en la posibilidad de utilizar campos láser intensos para manipular la energía de colisión de los núcleos atómicos, facilitando la superación de la denominada barrera de Coulomb, uno de los mayores obstáculos para lograr la fusión controlada en la Tierra.
La energía de fusión, largamente considerada como el “Santo Grial” de la energía limpia y prácticamente inagotable, enfrenta desde hace décadas el desafío de conseguir que los núcleos de átomos ligeros, como el hidrógeno, se acerquen lo suficiente como para fusionarse. Esta unión libera enormes cantidades de energía, como ocurre de manera natural en el interior de las estrellas, pero en la Tierra requiere reproducir condiciones extremas: temperaturas de decenas de millones de grados y presiones descomunales.
El principal escollo es la repulsión electrostática: los núcleos atómicos, todos con carga positiva, se repelen con enorme fuerza debido a la llamada barrera de Coulomb. Para que logren acercarse lo suficiente y fusionarse, deben superar esta barrera. En los laboratorios terrestres, esto solo se ha conseguido hasta ahora mediante confinamiento magnético —como en el reactor ITER de Francia— o mediante confinamiento inercial, usando láseres para comprimir pequeños pellets de combustible, como en el NIF de California. Sin embargo, ambos métodos requieren cantidades ingentes de energía y aún no han conseguido generar más energía de la que consumen.
El estudio japonés propone una vía radicalmente diferente: utilizar campos de láser ultrapotentes para modificar la distribución de energías de los núcleos antes de que “tuneleen” —es decir, atraviesen por efecto cuántico— la barrera de Coulomb. Según los autores, la interacción de los núcleos con el campo láser puede redistribuir las energías de colisión, aumentando significativamente la probabilidad de fusión a temperaturas mucho menores de lo habitual.
Este enfoque se apoya en los avances recientes de la tecnología de láseres de femtosegundo y petavatios, que ya han permitido recrear en laboratorio intensidades comparables a las del interior de las estrellas y explorar fenómenos cuánticos en plasma. La clave estaría en sincronizar la acción del láser con la dinámica de los núcleos para favorecer el “tunelado” cuántico, un proceso por el cual las partículas logran superar barreras de energía aparentemente insalvables.
El impacto de este hallazgo, de confirmarse experimentalmente, sería enorme: permitiría diseñar reactores de fusión mucho más compactos, eficientes y seguros, acercando la promesa de una energía limpia, abundante y sin residuos radiactivos de larga vida.
La carrera global por la fusión
El anuncio coincide con una etapa de renovada competencia internacional por liderar la tecnología de fusión. En Estados Unidos, la empresa privada Helion Energy, respaldada por inversores como OpenAI y Microsoft, ha prometido entregar electricidad de fusión a la red antes del final de la década. En China, el reactor EAST ha batido récords de confinamiento y temperatura, mientras que en Europa el proyecto ITER avanza, aunque con retrasos y sobrecostes.
Por su parte, startups como la británica First Light Fusion o la canadiense General Fusion exploran enfoques alternativos, desde la implosión por proyectiles hasta la fusión magnetoacústica. Incluso compañías aeroespaciales como SpaceX han mostrado interés en la fusión, vista como fuente de energía clave para la colonización de Marte y otros destinos del sistema solar.
En España, la empresa PLD Space avanza en su propio programa de micro-lanzadores reutilizables, con vistas a suministrar tecnología de apoyo a futuras misiones energéticas y científicas, mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) sigue de cerca los avances en fusión para su posible aplicación en sondas interplanetarias.
El papel de los láseres en la exploración espacial
La utilización de láseres de alta potencia no se limita a la energía. Blue Origin, Virgin Galactic y la NASA investigan su uso para propulsar naves mediante velas láser, explorando rutas interestelares y facilitando la exploración de exoplanetas. La sonda Breakthrough Starshot, por ejemplo, planea emplear un haz láser terrestre para acelerar pequeñas naves hacia Próxima Centauri a velocidades relativistas.
La mejora de la física de la fusión mediante láseres podría asimismo revolucionar la propulsión espacial, permitiendo motores mucho más eficientes que los actuales sistemas químicos o eléctricos, y abriendo la puerta a misiones tripuladas a Marte, Júpiter y más allá.
Mientras tanto, la búsqueda de exoplanetas habitables y la caracterización de sus atmósferas, impulsada por telescopios como el James Webb de la NASA y el futuro PLATO de la ESA, se beneficiaría enormemente de fuentes energéticas compactas y limpias, como las que promete la fusión.
Hacia una nueva era de la energía y la exploración
Si los resultados teóricos de este estudio japonés se confirman experimentalmente, la fusión nuclear mediante láseres podría acelerar la transición hacia un mundo energético sostenible y transformar la manera en que la humanidad explora el cosmos. En un contexto de creciente competencia entre agencias públicas y privadas —de SpaceX a Blue Origin, pasando por la ESA, la NASA y la pujante industria aeroespacial española—, los avances en fusión y láseres se perfilan como pilares clave del futuro tecnológico y científico.
La próxima década será decisiva para saber si la humanidad logra domesticar la energía de las estrellas y dar el salto definitivo hacia una nueva era espacial. (Fuente: SpaceDaily)
