El telescopio James Webb revela espectaculares destellos en el cúmulo estelar Pismis 24

El espacio profundo nos sigue sorprendiendo gracias a la colaboración de los telescopios más avanzados de la humanidad. Un reciente estudio realizado por el telescopio espacial James Webb, complementado con los datos del observatorio de rayos X Chandra, ha permitido componer una imagen inédita del joven cúmulo estelar Pismis 24, situado en el corazón de la Nebulosa de la Langosta, a unos 5.500 años luz de nuestro planeta, en la constelación de Escorpio. Esta imagen, fechada el 22 de diciembre de 2025, destaca por la inclusión de destellos rojos, verdes y azules, capturando el vibrante ambiente de una auténtica guardería de estrellas.
La Nebulosa de la Langosta (NGC 6357), reconocida por su intensa actividad de formación estelar, es uno de los viveros cósmicos más estudiados del firmamento. En su núcleo reside Pismis 24, un cúmulo joven repleto de estrellas masivas y calientes. Estas jóvenes luminarias, muchas de ellas con apenas unos millones de años de antigüedad, emiten potentes vientos estelares y radiación ultravioleta, esculpiendo el gas y el polvo circundante. El resultado es un entorno turbulento, donde el nacimiento de nuevas estrellas se entrelaza con la destrucción de las nubes que las originan.
La imagen publicada combina la capacidad infrarroja del James Webb, que penetra los densos velos de polvo, con la visión en rayos X de Chandra, especializada en detectar los fenómenos más energéticos del universo. Los puntos de luz añadidos en rojo, verde y azul no son simples adornos: representan la emisión energética de jóvenes estrellas y protoestrellas, muchas de ellas rodeadas de discos de material que, con el tiempo, podrían dar lugar a nuevos sistemas planetarios.
El telescopio James Webb, lanzado el 25 de diciembre de 2021, ha revolucionado la astronomía gracias a su sensibilidad sin precedentes en el infrarrojo. Su capacidad para observar a través del polvo ha permitido descubrir exoplanetas, estudiar atmósferas planetarias y, como en este caso, desentrañar los secretos de las regiones de formación estelar. Por su parte, el observatorio Chandra, operativo desde 1999, ha sido esencial para comprender los procesos de alta energía en el cosmos, como explosiones de supernovas y la actividad en torno a agujeros negros y estrellas jóvenes.
El estudio de cúmulos como Pismis 24 resulta fundamental para entender cómo se forman y evolucionan las estrellas más masivas del universo. Estas gigantes solares, con masas que superan decenas de veces la del Sol, tienen vidas cortas y explosivas, pero su influencia es decisiva en la dinámica y composición química de las galaxias. Las observaciones realizadas por James Webb y Chandra permiten identificar no solo a las estrellas ya formadas, sino también a los embriones estelares ocultos en el gas y el polvo, anticipando el nacimiento de futuras generaciones estelares.
La colaboración internacional en astronomía se refleja en el uso conjunto de instrumentos de diversas agencias. Mientras la NASA lidera el desarrollo y operación de los telescopios James Webb y Chandra, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense (CSA) han contribuido significativamente al desarrollo del Webb. Por su parte, otras empresas y agencias, como SpaceX, Blue Origin, Virgin Galactic y la española PLD Space, están impulsando una nueva era de exploración espacial, facilitando el acceso al espacio a través de lanzadores reutilizables y misiones científicas de vanguardia.
El auge de los exoplanetas, otro de los grandes temas actuales en la astronomía, ha sido posible gracias a la capacidad de instrumentos como James Webb y el telescopio TESS de la NASA, que identifican y caracterizan planetas alrededor de otras estrellas. Los datos que ahora se obtienen en regiones como Pismis 24 permitirán comprender mejor cómo se forman los sistemas planetarios en entornos extremos, dominados por la radiación y los vientos de estrellas masivas.
En España, la empresa PLD Space avanza hacia su primer vuelo orbital con el lanzador Miura 5, consolidando el papel del país en el acceso europeo al espacio. Iniciativas como ésta complementan la labor de las grandes agencias, demostrando que la exploración espacial es un esfuerzo global y multidisciplinar.
La imagen compuesta de Pismis 24 no solo es un prodigio visual, sino también una herramienta científica de primer orden. Al desvelar los secretos de uno de los cúmulos más jóvenes y activos de la galaxia, James Webb y Chandra nos acercan a la comprensión de nuestros propios orígenes cósmicos. El estudio minucioso de estos viveros estelares permitirá en el futuro anticipar los procesos que dan lugar a nuevas estrellas y planetas, y por tanto, a posibles escenarios de vida más allá de la Tierra.
Con cada nueva imagen y cada dato recabado, la humanidad se asoma un poco más al vasto y complejo universo que habitamos, y se prepara para responder a las grandes preguntas de la astronomía moderna. (Fuente: NASA)
