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El invierno más crudo: imágenes satelitales revelan el impacto de la gran tormenta en el país

El invierno más crudo: imágenes satelitales revelan el impacto de la gran tormenta en el país

Una histórica tormenta invernal ha transformado el país en un vasto paisaje helado, según han revelado imágenes captadas por satélites de observación terrestre. La dramática secuencia, recogida por dispositivos de la NASA y la Agencia Nacional de Observación Oceánica y Atmosférica (NOAA), muestra extensas áreas completamente cubiertas por hielo y nieve tras el paso del temporal, que ha batido varios récords meteorológicos y ha puesto a prueba la resistencia de infraestructuras y servicios de emergencia.

Las imágenes, tomadas por los satélites Terra y Suomi NPP, ofrecen una visión sin precedentes de la magnitud del fenómeno. Desde el espacio, regiones que habitualmente presentan una gama de colores entre verdes, marrones y grises, se han visto sustituidas por un manto blanco que se extiende desde las zonas montañosas hasta los valles y llanuras, abarcando tanto áreas rurales como grandes núcleos urbanos. El filtrado de nubes y el uso de sensores de infrarrojos térmicos han permitido a los científicos distinguir entre nieve reciente, hielo superficial y superficies congeladas, proporcionando datos esenciales para la gestión de emergencias y la planificación de infraestructuras.

El análisis histórico de tormentas invernales a través de imágenes satelitales ha sido fundamental para entender la evolución de estos fenómenos en las últimas décadas. Desde la década de 1970, con el lanzamiento del primer Landsat, la observación desde el espacio ha permitido monitorizar la extensión y el grosor de las capas de nieve, el avance y retroceso de glaciares, así como el impacto de los cambios climáticos en el ciclo hidrológico. Estas herramientas, ahora perfeccionadas con sistemas como el Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea (ESA), ayudan a prever el deshielo y posibles inundaciones, optimizando la respuesta de las autoridades ante eventos extremos.

El papel de la tecnología privada en la observación de la Tierra también está en auge. Empresas como SpaceX y Blue Origin, conocidas por sus misiones espaciales tripuladas y de carga, están contribuyendo activamente al despliegue de satélites de observación meteorológica y medioambiental en órbitas bajas. En el caso de SpaceX, su constelación Starlink, aunque centrada en telecomunicaciones, ha facilitado la transmisión casi instantánea de grandes volúmenes de datos meteorológicos y de imágenes de alta resolución para agencias gubernamentales y centros de investigación. Blue Origin, por su parte, ha anunciado recientemente acuerdos para desarrollar plataformas de lanzamiento dedicadas a pequeños satélites de observación, reforzando así la capacidad global de monitorización en tiempo real.

En España, la empresa PLD Space, pionera en el sector aeroespacial privado, sigue avanzando en el desarrollo de vehículos lanzadores reutilizables, como el Miura 5, que en un futuro cercano podrían colocar en órbita satélites destinados a la vigilancia ambiental y la gestión de desastres naturales. Este tipo de iniciativas refuerza la autonomía europea en la observación de la Tierra y contribuye al esfuerzo internacional por afrontar los retos que plantea el cambio climático.

Las agencias espaciales, tanto públicas como privadas, también están colaborando en el desarrollo de modelos predictivos basados en inteligencia artificial, capaces de anticipar la formación y trayectoria de tormentas extremas. El uso de datos satelitales combinados con simulaciones atmosféricas permite una mayor precisión en las alertas tempranas, reduciendo el impacto sobre la población y facilitando la toma de decisiones en tiempo real.

Mientras tanto, la comunidad científica aprovecha estos eventos para estudiar el impacto de las grandes tormentas invernales en el ciclo del agua y el equilibrio climático. El seguimiento de la albedo (capacidad de reflexión de la luz solar por la superficie nevada) y la evolución de la capa de nieve es fundamental para prever no solo deshielos e inundaciones, sino también para afinar los modelos de predicción climática global. Además, la información recopilada contribuye a la investigación de fenómenos similares en otros planetas y exoplanetas, donde se analizan procesos de congelación y deshielo en busca de paralelismos con la Tierra.

En definitiva, la reciente tormenta invernal ha puesto de manifiesto la importancia creciente de la observación espacial, la cooperación internacional y la innovación tecnológica en la gestión de emergencias climáticas. Desde el espacio, la Tierra se revela como un sistema complejo e interconectado, cuya vigilancia y estudio son esenciales para la protección de la vida y el desarrollo sostenible del planeta.

(Fuente: NASA)