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OQ Technology desafía a SpaceX y apuesta por la banda C para conectar móviles desde el espacio

OQ Technology desafía a SpaceX y apuesta por la banda C para conectar móviles desde el espacio

En un momento de efervescencia para las comunicaciones espaciales directas a dispositivos, la empresa luxemburguesa OQ Technology se prepara para lanzar un nuevo satélite que permitirá probar la conexión de teléfonos inteligentes mediante la banda C desde órbita terrestre baja (LEO). Este movimiento sitúa a OQ Technology al frente de la carrera tecnológica que encabeza SpaceX, cuyo objetivo es revolucionar el uso de frecuencias tradicionales para el acceso directo desde el espacio a los dispositivos del usuario final.

Desde hace años, la industria espacial explora nuevas formas de ampliar la conectividad global, especialmente en regiones remotas o con infraestructura deficiente. Hasta ahora, la mayoría de los servicios de comunicación satelital directa a dispositivos ha recurrido a las bandas L y S, conocidas por su resistencia a las interferencias atmosféricas y su penetración en estructuras. Sin embargo, la banda C —que abarca frecuencias entre 4 y 8 gigahercios— ha sido tradicionalmente utilizada para enlaces de televisión por satélite y comunicaciones profesionales de alta capacidad.

OQ Technology, fundada en 2016, pretende cambiar este paradigma mediante la puesta en órbita de un pequeño satélite que servirá como banco de pruebas. Su objetivo es demostrar que es viable conectar teléfonos inteligentes comerciales directamente a través de la banda C, sin necesidad de antenas externas ni dispositivos intermedios. Esta innovación podría abrir la puerta a una conectividad universal, capaz de llegar a cualquier rincón del planeta.

La compañía ha anunciado que el lanzamiento del satélite está previsto para los próximos meses, aunque no ha especificado la fecha exacta ni el proveedor de lanzamiento. Se prevé que la misión realice pruebas técnicas de enlace descendente y ascendente, evaluando la calidad de la señal, la latencia y la compatibilidad con modelos de smartphones de uso común. En caso de éxito, OQ Technology planea expandir su constelación con más satélites, ofreciendo servicios comerciales en zonas rurales, marítimas y de difícil acceso.

El contexto internacional es especialmente interesante. SpaceX, la compañía de Elon Musk, ya anunció a finales de 2023 su intención de utilizar la banda C para sus servicios direct-to-device (D2D) a través de la constelación Starlink, que actualmente cuenta con más de 5.000 satélites operativos. La estrategia de SpaceX pasa por negociar el uso compartido de espectro con operadores terrestres, desafiando las regulaciones tradicionales y buscando acuerdos con organismos como la FCC en Estados Unidos y la ITU a nivel global.

El auge de estos servicios ha suscitado un intenso debate en el sector. Por un lado, la posibilidad de conectar teléfonos móviles convencionales directamente con satélites promete una revolución en la cobertura global, reduciendo la brecha digital y mejorando la respuesta ante emergencias. Por otro, surgen interrogantes sobre la gestión del espectro radioeléctrico, las posibles interferencias con servicios existentes y la necesidad de adaptar la normativa internacional para evitar conflictos entre operadores espaciales y terrestres.

OQ Technology, que ya había realizado ensayos previos con la banda L y S, apuesta ahora por la banda C tras identificarla como una oportunidad estratégica. Según sus responsables, estas frecuencias presentan ventajas como mayor capacidad de transmisión de datos y menor saturación respecto a las bandas inferiores. Sin embargo, también suponen retos técnicos, ya que requieren antenas más precisas y una mayor potencia de emisión para compensar la atenuación atmosférica, especialmente en condiciones meteorológicas adversas.

Mientras tanto, otras empresas y agencias espaciales, tanto públicas como privadas, siguen de cerca estos desarrollos. Empresas como Blue Origin y Virgin Galactic han mostrado interés en el mercado de las telecomunicaciones espaciales, aunque de momento no han anunciado proyectos específicos en banda C. Por su parte, la NASA y la Agencia Espacial Europea observan con atención el impacto de la proliferación de megaconstelaciones en la gestión del espacio y la protección de las observaciones astronómicas.

El avance de OQ Technology se enmarca en una tendencia global que va más allá de la simple conexión de dispositivos. El auge de los servicios direct-to-device (D2D) podría transformar la industria de las telecomunicaciones, facilitando también la gestión de infraestructuras críticas, el seguimiento de activos logísticos y el desarrollo de nuevas aplicaciones para el Internet de las Cosas (IoT) a escala planetaria.

En conclusión, la inminente prueba de OQ Technology marca un nuevo capítulo en la carrera por la conectividad universal desde el espacio. Si la tecnología basada en banda C demuestra su eficacia, podríamos estar ante el inicio de una nueva era en las comunicaciones móviles, con un impacto potencial comparable al de la llegada de los smartphones o la expansión de la fibra óptica. El sector espacial, una vez más, se sitúa en la vanguardia de la innovación tecnológica.

(Fuente: SpaceNews)