Un ingeniero de Wisconsin lidera la integración del megacohete SLS para el regreso lunar de Artemis

Doug Parkinson, natural del estado de Wisconsin, está viviendo el sueño de muchos entusiastas del espacio: liderar un equipo clave en el regreso de la humanidad a la Luna. Como responsable de integración y operaciones de misión del Space Launch System (SLS) de la NASA, Parkinson coordina a los ingenieros encargados de supervisar cada detalle del megacohete que lanzará a la próxima generación de astronautas hacia nuestro satélite natural bajo el programa Artemis.
El SLS, el lanzador más potente jamás construido por la NASA, es el pilar fundamental para realizar los ambiciosos planes de retorno a la superficie lunar. Tras décadas de espera desde las misiones Apolo, el programa Artemis busca, no solo repetir la hazaña, sino establecer una presencia sostenible en la Luna como paso previo a futuras expediciones a Marte. La primera misión tripulada, Artemis III, pretende llevar a la primera mujer y a la primera persona de color al polo sur lunar a finales de esta década.
La labor de Parkinson y su equipo es crucial. El proceso de integración de un lanzador como el SLS abarca desde la comprobación de los sistemas de propulsión criogénicos, que emplean hidrógeno y oxígeno líquidos, hasta la verificación de los complejos sistemas de aviónica y comunicaciones de la nave. Además, se encargan de coordinar el trabajo entre los distintos contratistas, como Boeing y Aerojet Rocketdyne, responsables del núcleo central y los motores RS-25, respectivamente.
El programa Artemis no avanza solo. En el sector privado, empresas como SpaceX y Blue Origin están desarrollando tecnologías que complementan y aceleran la exploración lunar. SpaceX, con su Starship, ha sido seleccionada como la nave de alunizaje para Artemis III, y avanza en su desarrollo tras el reciente éxito de su cuarta prueba de vuelo orbital, donde demostró su capacidad de reentrada y recuperación. Blue Origin, por su parte, lidera el desarrollo de un segundo módulo lunar tripulado, el Blue Moon, que podría ser utilizado en futuras misiones Artemis.
Mientras tanto, otras empresas como PLD Space, con sede en Elche (España), comienzan a posicionarse en el sector de lanzadores reutilizables de pequeño tamaño. Su cohete Miura 1 realizó con éxito su primer vuelo suborbital en 2023, abriendo la puerta a una futura participación europea en la exploración lunar y el acceso comercial al espacio.
Virgin Galactic, centrada en el turismo suborbital, ha logrado recientemente varios vuelos tripulados con su nave SpaceShipTwo, lo que acerca cada vez más la posibilidad de que civiles experimenten la ingravidez y la visión del planeta desde el límite de la atmósfera. Aunque su enfoque difiere del de la NASA, la tecnología desarrollada contribuye a la democratización del acceso al espacio y podría tener aplicaciones en futuras misiones científicas y logísticas.
En paralelo, la búsqueda de exoplanetas habitables continúa arrojando resultados espectaculares. El telescopio espacial James Webb (JWST) ha identificado recientemente atmósferas potencialmente ricas en agua en planetas situados en la zona habitable de estrellas cercanas, lo que refuerza la importancia de seguir ampliando nuestro alcance más allá del sistema solar.
El papel de Parkinson es reflejo de la nueva era de exploración espacial: una era en la que la colaboración entre agencias públicas y empresas privadas es clave, y en la que la experiencia técnica y la pasión por la exploración abren caminos insospechados. Como parte del equipo de integración y operaciones del SLS, Parkinson no solo supervisa el funcionamiento de uno de los vehículos más complejos jamás construidos, sino que también representa a una nueva generación de ingenieros y científicos que harán posible que la humanidad vuelva a pisar la Luna.
El reto es mayúsculo. Cada prueba en tierra, cada chequeo de sistemas y cada simulacro de lanzamiento acerca un poco más el día en que el módulo Orión, propulsado por el SLS, despegue rumbo a la Luna con una tripulación internacional a bordo. Cuando eso ocurra, será el resultado de años de esfuerzo y coordinación, en los que el liderazgo de profesionales como Doug Parkinson habrá sido fundamental.
El futuro de la exploración espacial se presenta vibrante, con el horizonte lunar como primer objetivo y Marte como destino a largo plazo. Artemis marca el comienzo de una etapa en la que la humanidad, apoyada por la innovación tecnológica y la cooperación internacional, se dispone a explorar y habitar mundos más allá de la Tierra. (Fuente: NASA)
