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La inteligencia artificial toma el volante en Marte: Perseverance explora sin intervención humana

La inteligencia artificial toma el volante en Marte: Perseverance explora sin intervención humana

En un hecho sin precedentes para la exploración planetaria, el rover Perseverance de la NASA ha realizado las primeras rutas automáticas sobre la superficie de Marte planificadas íntegramente por inteligencia artificial (IA), sin la intervención directa de planificadores humanos. Estas pruebas, llevadas a cabo los días 8 y 10 de diciembre, suponen un salto cualitativo en la autonomía de los robots planetarios y marcan un hito en la historia de la exploración espacial.

Hasta ahora, la planificación de rutas en el hostil terreno marciano había sido una tarea eminentemente humana. Los ingenieros del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, situado en el sur de California, revisaban imágenes y mapas topográficos enviados por el rover para decidir paso a paso la mejor trayectoria. Este proceso, aunque seguro, es laborioso: cada movimiento del robot depende de la lenta comunicación entre la Tierra y Marte, con retardos de hasta 20 minutos en cada sentido debido a la enorme distancia que separa ambos planetas.

Para afrontar este desafío, el equipo de Perseverance ha recurrido a una inteligencia artificial de última generación capaz de analizar el terreno y generar de forma autónoma una serie de puntos de control –los denominados waypoints– por los que debe pasar el vehículo, optimizando así la ruta y aumentando significativamente la eficiencia de sus desplazamientos.

El experimento realizado a principios de diciembre no sólo ha demostrado que la IA es capaz de planificar recorridos seguros sorteando obstáculos como rocas, dunas y pendientes, sino que también puede tomar decisiones complejas en tiempo real, adaptándose a las condiciones cambiantes del entorno marciano. Esto es posible gracias a la combinación de sistemas de visión avanzada, algoritmos de aprendizaje automático y sensores de alta precisión que permiten al Perseverance “ver” y “comprender” el terreno con un nivel de detalle y rapidez inalcanzable para los ingenieros terrestres.

El avance tecnológico que representa este logro es comparable al salto que supuso en su día la navegación autónoma para los vehículos terrestres en la Tierra. En el contexto marciano, la autonomía es aún más crucial: cada minuto ahorrado en la toma de decisiones permite al rover cubrir mayores distancias y aprovechar mejor las limitadas oportunidades científicas que ofrece el planeta rojo.

Desde su llegada a Marte en febrero de 2021, Perseverance ha sido la punta de lanza de la exploración robótica, buscando signos de vida pasada y recolectando muestras para una futura misión de retorno a la Tierra. Sin embargo, hasta ahora, su movilidad había estado restringida por la necesidad de que los operadores humanos planificasen cuidadosamente cada desplazamiento. Con la introducción de la IA, se prevé que el rover pueda ampliar su radio de acción y acceder a zonas previamente consideradas demasiado arriesgadas o complejas para la navegación manual.

Este avance no solo tiene implicaciones para las misiones actuales en Marte, sino que abre la puerta a una nueva era de exploración espacial en la que robots más inteligentes podrán operar de forma autónoma en entornos extremos, desde los desiertos helados de Europa –la luna de Júpiter– hasta las superficies rocosas de asteroides cercanos. La NASA, junto a otras agencias espaciales y empresas privadas como SpaceX, Blue Origin o incluso la española PLD Space, observa con interés el desarrollo de estas tecnologías, conscientes de que la inteligencia artificial será un pilar fundamental en la exploración del Sistema Solar en las próximas décadas.

Empresas como SpaceX y Blue Origin, que compiten por liderar el futuro del transporte espacial con vehículos reutilizables, también están invirtiendo en inteligencia artificial para mejorar la autonomía de sus lanzadores y naves. Por su parte, iniciativas como la búsqueda de exoplanetas por parte de telescopios espaciales –tanto públicos como privados– ya emplean algoritmos de IA para analizar ingentes cantidades de datos y detectar señales de mundos potencialmente habitables.

En el ámbito europeo, la compañía española PLD Space, pionera en el desarrollo de lanzadores de pequeño tamaño, estudia la aplicación de inteligencia artificial en la gestión de misiones y el control autónomo de sus cohetes, siguiendo la estela de los grandes actores internacionales. Mientras tanto, Virgin Galactic continúa perfeccionando sus vuelos suborbitales para el turismo espacial, donde la IA también empieza a jugar un papel relevante en la seguridad y optimización de trayectorias.

El éxito de Perseverance en Marte es, en definitiva, un anticipo de lo que está por venir: misiones cada vez más complejas y autosuficientes, capaces de explorar nuevos territorios sin depender de las limitaciones terrestres. Gracias a la simbiosis entre robótica e inteligencia artificial, la humanidad se prepara para dar un salto cualitativo en su aventura por el cosmos.

(Fuente: NASA)