Artemis II se prepara para su histórico viaje lunar mientras la NASA y el mundo miran al cielo

La NASA se encuentra en un momento crucial de la exploración espacial con la inminente misión Artemis II, que representa el primer viaje tripulado en más de medio siglo destinado a orbitar nuestro satélite natural. Si todo sigue el calendario previsto, Artemis II podría despegar en noviembre de 2024, marcando el regreso de astronautas estadounidenses a la órbita lunar desde el fin del programa Apolo en 1972.
Artemis II: El regreso del ser humano a la Luna
Artemis II es la segunda fase del ambicioso programa Artemis, cuyo objetivo final es establecer una presencia humana sostenible en la Luna y servir como trampolín para futuras misiones a Marte. Tras el éxito de Artemis I, que en 2022 envió la cápsula Orion no tripulada alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra, ahora es el turno de la tripulación. La nave Orion, lanzada por el colosal cohete SLS (Space Launch System), llevará a bordo a cuatro astronautas: tres de la NASA y uno de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), en una misión que durará aproximadamente diez días.
Durante este viaje, la tripulación realizará pruebas vitales de los sistemas de soporte vital, comunicaciones y navegación, acercándose a unos 10.000 kilómetros de la superficie lunar en la órbita más lejana antes de regresar a la Tierra. Este vuelo ensayará las maniobras que serán esenciales en Artemis III, misión que prevé el primer alunizaje tripulado desde 1972 y la inclusión de la primera mujer y la primera persona de color en pisar la superficie lunar.
Orion: el cazador de estrellas moderno
La cápsula Orion, bautizada en homenaje al legendario cazador de la mitología griega y la famosa constelación invernal, es el núcleo tecnológico de Artemis II. Construida por Lockheed Martin, Orion es una nave diseñada para viajes más allá de la órbita terrestre baja, capaz de soportar las condiciones extremas del espacio profundo. Incorpora los sistemas de navegación más avanzados, blindaje térmico de última generación y módulos de emergencia desarrollados en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA).
El papel de Orion en Artemis II será doble: asegurar la vida de la tripulación y servir como banco de pruebas para todas las tecnologías críticas que se utilizarán en las siguientes fases del programa lunar.
El auge de la exploración espacial privada
Mientras la NASA avanza con Artemis, el sector privado continúa revolucionando la industria aeroespacial. SpaceX, la compañía fundada por Elon Musk, sigue progresando con el desarrollo de Starship, el sistema de lanzamiento reutilizable que será pieza clave para misiones lunares y marcianas. De hecho, la NASA ha seleccionado una versión modificada de Starship como módulo de alunizaje para Artemis III, confiando en la capacidad de SpaceX para transportar astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie.
Por su parte, Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, ha sido elegida recientemente por la NASA para construir un segundo sistema de aterrizaje lunar tripulado, aumentando la competencia y la redundancia para futuras misiones lunares. Además, la empresa española PLD Space está a punto de realizar el primer lanzamiento comercial europeo de un microlanzador reutilizable, Miura 1, desde la base de El Arenosillo, marcando un hito para la industria espacial nacional y continental.
Virgin Galactic, centrada en el turismo suborbital, continúa realizando vuelos comerciales con su nave SpaceShipTwo, democratizando en cierta medida el acceso al espacio para civiles, aunque aún con precios prohibitivos para la mayoría.
Exoplanetas y la búsqueda de nuevos mundos
En paralelo a los ambiciosos proyectos lunares y comerciales, la exploración del cosmos no se detiene. La NASA y otras agencias espaciales, como la ESA y la japonesa JAXA, han intensificado la búsqueda y caracterización de exoplanetas, con la ayuda de telescopios como el James Webb y el TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite). Estos instrumentos han permitido identificar miles de planetas fuera de nuestro sistema solar, algunos de ellos en la llamada “zona habitable”, donde las condiciones podrían ser propicias para la vida tal y como la conocemos.
Este avance en la detección de exoplanetas allana el camino para futuras misiones que buscarán rastros de atmósferas, agua líquida o incluso biofirmas, es decir, posibles indicios de vida alienígena.
Un desfile planetario ilumina el firmamento
Mientras la tecnología avanza en la Tierra y más allá, el cielo de este mes ofrece un espectáculo natural para los observadores. Un “desfile planetario” —alineación de varios planetas visibles a simple vista— decora las primeras horas de la noche, permitiendo contemplar en una sola mirada a Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Esta rara conjunción es un recordatorio del dinamismo de nuestro sistema solar y de la inspiración que el cielo nocturno sigue ofreciendo a la humanidad.
La nueva era de la exploración espacial, impulsada tanto por agencias públicas como por empresas privadas, promete descubrimientos y avances sin precedentes en las próximas décadas. La misión Artemis II y sus hermanas mayores serán el preludio de un futuro en el que el ser humano volverá a ser un explorador más allá de la Tierra.
(Fuente: NASA)
