Retrasos meteorológicos aplazan la prueba de combustible de Artemis 2 y ponen en riesgo la ventana de lanzamiento en febrero

El esperado regreso de la humanidad a la Luna ha sufrido un nuevo contratiempo. La NASA ha anunciado el aplazamiento de la crucial prueba de carga de combustible —conocida como «wet dress rehearsal»— del cohete SLS (Space Launch System) y la nave Orion, elementos centrales de la misión Artemis 2. El motivo: condiciones meteorológicas adversas en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Este retraso, aparentemente menor, podría tener consecuencias significativas sobre la fecha prevista de lanzamiento, originalmente fijada para febrero de 2025.
La prueba de carga de combustible es una etapa imprescindible en la preparación de cualquier lanzamiento espacial. Consiste en llenar los tanques del cohete con propelentes líquidos —hidrógeno y oxígeno, ambos en estado criogénico— y simular todo el proceso previo al lanzamiento, hasta llegar a la cuenta atrás final. Este ensayo permite detectar posibles fugas, problemas de válvulas o fallos en los sistemas de control, y es especialmente crítico en vehículos tan complejos como el SLS, el lanzador más potente construido por la NASA desde el Saturno V de las misiones Apolo.
La meteorología, un enemigo clásico de la exploración espacial
Las operaciones de carga de combustible requieren condiciones atmosféricas estables y seguras. Altos niveles de humedad, actividad eléctrica o vientos fuertes pueden poner en peligro tanto la integridad del vehículo como la seguridad del personal. En la costa atlántica de Florida, donde se encuentra Cabo Cañaveral, las tormentas y cambios bruscos de tiempo son frecuentes, lo que complica el calendario de ensayos y lanzamientos.
Este nuevo retraso se suma a una serie de dificultades técnicas y logísticas que ya han alterado el calendario original del programa Artemis. La NASA había planeado completar la prueba de combustible en las próximas semanas, para luego proceder con los ensayos de integración final y, finalmente, la misión tripulada Artemis 2, la cual marcará el regreso de astronautas al entorno lunar por primera vez desde 1972.
Artemis 2: un vuelo crucial hacia la Luna
La misión Artemis 2 será la primera del programa en llevar astronautas a bordo. Su objetivo no es alunizar, sino realizar una órbita alrededor de la Luna y regresar a la Tierra, ensayando todos los elementos necesarios para futuras misiones de alunizaje, como Artemis 3. Para ello, el SLS lanzará la cápsula Orion, que transportará a una tripulación internacional formada por astronautas de la NASA y la Agencia Espacial Canadiense (CSA), entre los que se encuentra la primera mujer y la primera persona no estadounidense en viajar más allá de la órbita terrestre baja.
El éxito de Artemis 2 es fundamental para el futuro de la exploración lunar y, por extensión, para los planes de establecer una presencia humana permanente en la superficie lunar durante la próxima década. Sin embargo, cualquier retraso en los ensayos críticos puede forzar a la NASA a posponer el lanzamiento, ya que las ventanas de oportunidad para lanzamientos lunares son limitadas debido a la mecánica orbital entre la Tierra y la Luna.
Impacto en la carrera espacial internacional y sector privado
El retraso de Artemis 2 no solo afecta a la NASA, sino que también repercute en la colaboración internacional y en la pujante industria espacial privada. Empresas como SpaceX, encargada de desarrollar el módulo de alunizaje lunar Starship para Artemis 3, dependen de los avances y calendario de las misiones Artemis para planificar sus propias pruebas y lanzamientos.
Mientras tanto, otras agencias y empresas, como Blue Origin, Virgin Galactic y la española PLD Space, continúan avanzando en sus propios proyectos. SpaceX, por ejemplo, sigue batiendo récords con sus lanzamientos de la familia Falcon y las pruebas de Starship en Texas, mientras que PLD Space prepara su segundo vuelo de demostración del cohete Miura 1 tras el éxito de su primer lanzamiento suborbital. Por su parte, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) mantienen su apuesta por la exploración de exoplanetas, con misiones como James Webb o PLATO, reforzando así el papel de la cooperación internacional en el nuevo auge de la exploración espacial.
En cuanto a Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos ha reanudado con éxito sus vuelos suborbitales tripulados con el New Shepard, mientras que Virgin Galactic mantiene su calendario de vuelos comerciales para turistas espaciales, consolidando la era del turismo espacial.
Un futuro lunar en la balanza
El aplazamiento de la prueba de combustible de Artemis 2 subraya la complejidad técnica y los desafíos logísticos de la exploración lunar, incluso más de medio siglo después del Apolo 11. A pesar de los retrasos, la determinación de NASA y sus socios internacionales y privados es firme: el regreso a la Luna es solo el primer paso hacia una presencia humana más allá de la Tierra. Sin embargo, la ventana de lanzamiento de febrero para Artemis 2 se estrecha, y el mundo observa expectante el desenlace de este nuevo capítulo en la carrera espacial.
(Fuente: SpaceNews)
