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Leonardo DRS refuerza la defensa espacial de EE.UU. con nueva tecnología infrarroja

Leonardo DRS refuerza la defensa espacial de EE.UU. con nueva tecnología infrarroja

La empresa Leonardo DRS ha sido seleccionada como proveedor de cargas útiles de misión infrarroja avanzada para la tercera fase del denominado “Tracking Layer” (Tramo 3) de la Agencia de Desarrollo Espacial de Estados Unidos (SDA, por sus siglas en inglés). Este contrato, cuya cuantía no ha trascendido de momento, supone un impulso notable para la arquitectura de defensa antimisiles norteamericana, al dotar a la constelación de satélites de capacidades mejoradas para la detección, seguimiento y alerta temprana de amenazas desde el espacio.

La importancia estratégica de la “Tracking Layer” radica en su función de proporcionar vigilancia y seguimiento global de misiles hipersónicos y balísticos, una de las amenazas más sofisticadas y difíciles de contrarrestar en el panorama actual de la seguridad internacional. El Tranche 3 (Tramo 3), en el que ahora Leonardo DRS desempeñará un papel clave, forma parte de una constelación que se despliega en varias fases, con el objetivo final de crear una red en órbita baja capaz de monitorizar lanzamientos en tiempo real y coordinar la respuesta de los sistemas de defensa estadounidenses.

Tecnología infrarroja de última generación

La contribución de Leonardo DRS se centra en el desarrollo y suministro de cargas útiles de misión con sensores infrarrojos avanzados. Estos dispositivos están diseñados para captar señales térmicas extremadamente débiles, como las generadas por un misil en la fase inicial de su lanzamiento. La capacidad de detectar estas firmas infrarrojas es fundamental para identificar amenazas antes de que alcancen su velocidad máxima o ejecuten maniobras evasivas.

La tecnología que proporciona Leonardo DRS se apoya en décadas de experiencia en sistemas ópticos y sensores para aplicaciones tanto terrestres como aeroespaciales. El diseño de las cargas útiles para Tranche 3 incluye mejoras significativas respecto a generaciones anteriores, como mayor sensibilidad espectral, capacidad de discriminación frente a falsos positivos y resistencia a las condiciones extremas del entorno espacial, donde la radiación y las temperaturas extremas pueden afectar el funcionamiento de los instrumentos.

Un entorno espacial cada vez más competitivo

Este avance de Leonardo DRS se enmarca en un contexto internacional en el que la competencia estratégica en el espacio es más intensa que nunca. Empresas privadas como SpaceX, Blue Origin o Virgin Galactic han revolucionado el acceso al espacio con lanzadores reutilizables y el abaratamiento de costes, mientras que agencias públicas como la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea) exploran el universo en busca de exoplanetas y estudian la posibilidad de establecer bases permanentes en la Luna y Marte.

En el terreno de la defensa, la proliferación de satélites espía, sistemas antisatélite y armas hipersónicas ha generado una auténtica carrera por mantener la superioridad tecnológica y operativa en el espacio. La SDA, creada en 2019, representa la respuesta estadounidense a este desafío, apostando por una arquitectura distribuida de cientos de satélites en órbita baja que puedan operar de forma resiliente incluso en situaciones de conflicto.

El papel de la industria privada y la colaboración internacional

El contrato adjudicado a Leonardo DRS ilustra la creciente implicación de la industria privada en el desarrollo de capacidades espaciales avanzadas, tanto en el ámbito civil como militar. Empresas como SpaceX, que ha sido pionera en el despliegue masivo de satélites con la constelación Starlink, o la española PLD Space, que recientemente ha realizado con éxito el primer lanzamiento de un cohete suborbital privado en Europa, demuestran que la innovación y la agilidad del sector privado son ya indispensables para el avance tecnológico.

Al mismo tiempo, la colaboración internacional sigue siendo esencial en áreas como la exploración de exoplanetas, donde misiones conjuntas como la del telescopio James Webb –gestionado por la NASA, la ESA y la Agencia Espacial Canadiense– están revolucionando nuestro conocimiento del universo. Sin embargo, en el campo de la defensa, la tendencia apunta a una mayor autonomía estratégica, con cada potencia consolidando sus propias capacidades de vigilancia y protección de activos en órbita.

Perspectivas de futuro

La adjudicación a Leonardo DRS marca un paso decisivo en el despliegue de la red de defensa espacial estadounidense, que en los próximos años incorporará nuevas generaciones de sensores y sistemas de inteligencia artificial para mejorar la detección y seguimiento de amenazas. Este modelo de colaboración público-privada podría servir de referencia para otras naciones y agencias que buscan reforzar su presencia en el espacio y proteger sus intereses vitales en un entorno cada vez más disputado.

Con el continuo avance de la tecnología espacial, el equilibrio entre la cooperación internacional y la competencia estratégica será clave para garantizar un uso pacífico y seguro del espacio exterior en beneficio de toda la humanidad.

(Fuente: SpaceDaily)