Artemis II supera un ensayo clave y se acerca el regreso de la humanidad al espacio profundo

La NASA ha logrado un importante hito en el desarrollo del programa Artemis con la exitosa realización del Wet Dress Rehearsal (WDR) para la misión Artemis II, prevista como el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre baja desde la legendaria misión Apolo 17 en 1972. Este ensayo general, que simula todos los pasos previos al lanzamiento salvo el encendido real de los motores, supone el último gran test antes de autorizar el despegue, programado como muy pronto para el domingo próximo.
El Wet Dress Rehearsal es una fase crítica en cualquier campaña de lanzamiento, especialmente para una misión tan compleja y ambiciosa como Artemis II. Durante este ejercicio, el cohete SLS (Space Launch System) y la nave Orion, desarrollados por la NASA en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA) y empresas del sector privado, se cargaron con propelentes criogénicos y se procedió a una cuenta atrás realista que incluyó la activación de la mayoría de los sistemas de vuelo y tierra. El objetivo principal es detectar cualquier fallo potencial bajo condiciones operativas exactas a las del día del lanzamiento.
El cohete SLS, el más potente construido desde el Saturno V, será el encargado de impulsar a cuatro astronautas –tres estadounidenses y un canadiense– en una misión de aproximadamente diez días alrededor de la Luna. La cápsula Orion, que ya demostró su valía en la misión no tripulada Artemis I, será el hábitat y vehículo de retorno para la tripulación, enfrentándose a trayectorias y condiciones que ningún ser humano ha experimentado en más de medio siglo.
Este ensayo general ha sido fruto de años de trabajo y coordinación entre múltiples actores. La NASA ha contado con la colaboración de la ESA, responsable del Módulo de Servicio Europeo de Orion, así como con empresas como Boeing, Lockheed Martin y Aerojet Rocketdyne, que han aportado tecnología clave en el desarrollo del SLS y la nave Orion. El éxito del WDR ha permitido verificar la integración de todos los sistemas, desde el abastecimiento de hidrógeno y oxígeno líquidos a temperaturas extremas hasta los sistemas de comunicación, soporte vital y evacuación de emergencia.
La importancia de Artemis II trasciende el ámbito técnico. Este vuelo será el primer paso para devolver a la humanidad a la exploración lunar tripulada, y representa la antesala de misiones aún más ambiciosas, como Artemis III, que prevé alunizar en el polo sur de nuestro satélite en los próximos años. La NASA persigue con Artemis no solo una demostración de capacidad tecnológica, sino también establecer las bases para una presencia humana sostenible en la Luna y, a largo plazo, preparar el salto a Marte.
El sector privado observa con atención cada avance del programa Artemis. Empresas como SpaceX, seleccionada para desarrollar el módulo lunar Starship HLS, y Blue Origin, que compite en el desarrollo de tecnología lunar, ven en Artemis una oportunidad para consolidar su papel en la nueva era de la exploración espacial. De hecho, la futura colaboración público-privada será esencial para construir infraestructuras como la estación lunar Gateway o bases permanentes en la superficie lunar.
Mientras tanto, otras agencias espaciales y empresas están acelerando el ritmo de sus propios programas. PLD Space, la empresa española que recientemente logró el primer lanzamiento privado suborbital europeo con su cohete Miura 1, sigue desarrollando el Miura 5, con el que aspira a captar parte del mercado de satélites pequeños. Virgin Galactic, tras superar sus desafíos iniciales, continúa operando vuelos suborbitales turísticos y científicos, ampliando el acceso al espacio. La Agencia Espacial Europea refuerza su cooperación internacional y no descarta participar en futuras misiones lunares tripuladas.
Más allá de nuestros límites planetarios, el hallazgo continuo de exoplanetas habitables mediante misiones como TESS y el telescopio James Webb, así como las perspectivas de la misión europea Ariel, mantienen viva la ambición de expandir la presencia humana en el cosmos. La exploración lunar es solo el primer paso de una hoja de ruta que, cada vez más, integra los esfuerzos de gobiernos, empresas y la comunidad científica internacional.
Con el Wet Dress Rehearsal superado, la NASA y sus socios ultiman los preparativos para el lanzamiento de Artemis II, que será retransmitido en directo y seguido por millones de personas en todo el mundo. El regreso de la humanidad al espacio profundo está cada vez más cerca, y con él, la promesa de una nueva era de descubrimientos y cooperación internacional.
(Fuente: NASASpaceflight)
