Una nueva era de inclusión: Blue Origin lanza a la primera persona usuaria de silla de ruedas al espacio

El sector aeroespacial ha escrito hoy un capítulo histórico con el lanzamiento exitoso de Michi Benthaus, la primera usuaria de silla de ruedas en viajar al espacio. El vuelo, realizado a bordo del cohete suborbital New Shepard de Blue Origin, supone un hito tanto tecnológico como social, al demostrar que el acceso al espacio está abriéndose a nuevos perfiles de tripulantes hasta ahora excluidos.
Michi Benthaus, deportista y apasionada de la aventura antes de su accidente de bicicleta de montaña en 2018, ha conseguido materializar un sueño que parecía inalcanzable para personas con movilidad reducida. Su vuelo no solo marca un antes y un después en la historia de los vuelos espaciales tripulados, sino que también establece un precedente para el diseño de futuras misiones adaptadas a la diversidad funcional.
Blue Origin, la empresa fundada por Jeff Bezos en el año 2000, ha sido pionera en el impulso del turismo espacial suborbital. El New Shepard, un vehículo completamente reutilizable diseñado específicamente para realizar breves incursiones en el espacio, ha transportado ya a decenas de pasajeros más allá de la línea de Kármán, establecida internacionalmente a 100 kilómetros de altitud como el límite entre la atmósfera terrestre y el espacio exterior. El vuelo de Benthaus es el séptimo con tripulación del New Shepard, y en esta ocasión la cápsula ha sido modificada para permitir el acceso y la seguridad de una persona usuaria de silla de ruedas.
El entrenamiento previo a la misión ha sido especialmente riguroso. El equipo de Blue Origin, junto con expertos en accesibilidad espacial, desarrolló sistemas de sujeción y procedimientos de emergencia adaptados a las necesidades de Benthaus. La cápsula presurizada incluye asientos personalizados y espacios optimizados para la movilidad reducida, acercándose así a los estándares de accesibilidad que la industria aeroespacial está llamada a adoptar en el futuro.
El vuelo ha seguido el perfil estándar de las misiones New Shepard: tras el despegue vertical en el oeste de Texas, la cápsula alcanzó una altitud máxima ligeramente superior a los 100 kilómetros, permitiendo a Benthaus y al resto de la tripulación experimentar varios minutos de ingravidez antes de iniciar el descenso bajo paracaídas y aterrizar suavemente en el desierto. El cohete propulsor, como es habitual en la filosofía de reutilización de Blue Origin, también fue recuperado con éxito.
El impacto de esta misión va más allá del logro personal de Michi Benthaus. La industria espacial, históricamente reservada a astronautas con perfiles físicos muy específicos, ha empezado a abrirse en los últimos años a la diversidad. Este cambio es paralelo a los avances en el sector privado, encabezados por Blue Origin y SpaceX, que están democratizando el acceso al espacio.
Precisamente, SpaceX ha realizado en los últimos meses varias misiones tripuladas con civiles a bordo, como la Inspiration4 y la misión privada Axiom-2, que han servido para mostrar la viabilidad del turismo espacial orbital. Sin embargo, hasta ahora ningún vuelo había contado con una persona con movilidad reducida. En Europa, la española PLD Space avanza en sus pruebas con el cohete Miura 1, mientras que la NASA y la ESA han anunciado planes para incluir astronautas con discapacidades físicas en sus futuras selecciones. De hecho, la ESA seleccionó en 2022 a John McFall, un atleta paralímpico británico amputado, como el primer «parastronauta» de la agencia.
El turismo espacial suborbital, liderado por empresas como Blue Origin y Virgin Galactic, está redefiniendo los estándares de inclusión en el sector. Virgin Galactic, que opera vuelos de corta duración con su avión-cohete SpaceShipTwo, también ha mostrado interés en adaptar sus vehículos. La competencia entre agencias públicas y privadas está acelerando la innovación, y la accesibilidad se posiciona como un nuevo criterio de excelencia tecnológica.
Desde la perspectiva histórica, el vuelo de Benthaus evoca la misión de Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio, o la de Sally Ride, la primera estadounidense. Cada nuevo perfil que cruza la frontera del espacio representa un avance hacia la universalidad de la exploración espacial.
El éxito de esta misión es tanto un logro técnico como una declaración de intenciones: el espacio debe estar abierto a toda la humanidad, sin distinción de capacidades. La comunidad científica y el sector aeroespacial han recibido este vuelo como una inspiración para continuar eliminando barreras y desarrollar tecnologías que permitan a personas de todas las condiciones físicas participar en la aventura espacial.
Así, el hito logrado hoy por Michi Benthaus y Blue Origin no solo quedará registrado en los anales de la historia espacial, sino que también marca el inicio de una nueva etapa en la que el sueño de viajar más allá de nuestro planeta se convierte, poco a poco, en una posibilidad real para todos.
(Fuente: SpacePolicyOnline.com)
