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Asteroides de hierro: un desafío mayor para la defensa planetaria según la Universidad de Oxford

Asteroides de hierro: un desafío mayor para la defensa planetaria según la Universidad de Oxford

Un equipo de físicos de la Universidad de Oxford ha publicado recientemente un estudio experimental que podría cambiar el rumbo de las estrategias de defensa planetaria. La investigación, centrada en la resistencia de los asteroides ricos en hierro, revela que estos cuerpos celestes pueden soportar una cantidad de energía mucho mayor antes de fragmentarse de lo que se pensaba hasta ahora. Estos hallazgos tienen implicaciones directas para la protección de la Tierra frente a potenciales amenazas de impacto.

Hasta ahora, la mayoría de los modelos de defensa planetaria y simulaciones de impacto se han basado en la suposición de que los asteroides, compuestos principalmente por roca o materiales porosos, se fragmentarían fácilmente ante una intervención explosiva o cinética. Sin embargo, los asteroides metálicos, especialmente los ricos en hierro y níquel, han sido menos comprendidos debido a la escasez de muestras y a la dificultad de replicar sus condiciones extremas de impacto en laboratorio.

El grupo de Oxford ha trabajado con materiales que simulan la composición y estructura de los meteoritos metálicos encontrados en la Tierra. Mediante técnicas avanzadas, incluyendo el uso de cañones de gas y láseres de alta potencia, los científicos han sometido estos simulantes a fuerzas y energías similares a las que se generarían en un impacto a velocidades cósmicas. Los resultados han sido sorprendentes: los fragmentos metálicos aguantan mucho más antes de desintegrarse, en comparación con los asteroides rocosos o carbonáceos.

Este descubrimiento pone en tela de juicio la eficacia de las actuales estrategias de defensa planetaria, como las que ensayó la NASA en la misión DART (Double Asteroid Redirection Test), en la que se intentó desviar un asteroide mediante el impacto de una nave. DART demostró que es posible alterar la trayectoria de un asteroide pequeño y rocoso, pero la nueva investigación sugiere que los resultados serían muy diferentes si el objetivo fuera un asteroide metálico. “Los materiales ricos en hierro no solo son más densos, sino que además absorben y dispersan la energía de forma menos eficiente que los materiales porosos o fragmentados”, explican los autores del estudio.

La relevancia de este trabajo también se refleja en el creciente interés internacional por la exploración y explotación de asteroides metálicos. Misiones como la Psyche de la NASA, que despegó en 2023 rumbo a un asteroide compuesto mayoritariamente por hierro y níquel, pretenden desvelar los secretos del núcleo de los planetas primitivos y, de paso, analizar el potencial minero de estos cuerpos. El nuevo estudio de Oxford ofrece datos cruciales para interpretar los resultados que Psyche y futuras misiones puedan aportar.

En Europa, la empresa española PLD Space, conocida por el desarrollo de lanzadores reutilizables como el Miura 1 y Miura 5, sigue con atención estos avances, dado que la defensa planetaria podría requerir vehículos capaces de transportar cargas de impacto o dispositivos explosivos al espacio profundo. Asimismo, la ESA (Agencia Espacial Europea) mantiene en marcha el proyecto Hera, cuya misión es analizar en detalle el cráter dejado por DART y afinar los modelos de impacto y fragmentación en asteroides binarios.

La investigación de Oxford también abre nuevas líneas de estudio para empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, que ya han mostrado interés en desarrollar tecnología aplicable tanto a la minería espacial como a la defensa planetaria. Elon Musk, CEO de SpaceX, ha subrayado en varias ocasiones la necesidad de proteger a la humanidad de amenazas cósmicas, y la compañía cuenta con la capacidad técnica para lanzar misiones de respuesta rápida en caso de detectarse un objeto peligroso en rumbo de colisión.

Por otro lado, la importancia de caracterizar correctamente los asteroides, tanto en composición como en estructura interna, ha quedado patente en los últimos años gracias a misiones como OSIRIS-REx de la NASA, Hayabusa2 de JAXA (Japón) y la propia Psyche. Cada nuevo hallazgo refuerza la idea de que no todos los asteroides son iguales y que la defensa planetaria debe adaptarse a la diversidad de amenazas presentes en el sistema solar.

En el plano de la exploración exoplanetaria, los estudios sobre la composición y dinámica de cuerpos menores en nuestro propio sistema solar sirven de base para entender mejor la formación de planetas y la posible existencia de recursos en sistemas estelares lejanos. La creciente colaboración entre agencias públicas y empresas privadas facilita el desarrollo de nuevas tecnologías y estrategias para afrontar estos desafíos globales.

En definitiva, la investigación liderada por la Universidad de Oxford marca un antes y un después en la concepción de la defensa planetaria, destacando la necesidad de actualizar los modelos de impacto y las tecnologías empleadas en misiones de desvío o fragmentación de asteroides. Con el avance de la exploración espacial y la implicación de actores públicos y privados, la humanidad se prepara para afrontar con mayor conocimiento y eficacia el reto de proteger la Tierra frente a las amenazas del cosmos.

(Fuente: SpaceDaily)