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Catorce empresas competirán en el megaproyecto de vigilancia geoestacionaria de la US Space Force

Catorce empresas competirán en el megaproyecto de vigilancia geoestacionaria de la US Space Force

La Fuerza Espacial de Estados Unidos (US Space Force) ha seleccionado a 14 empresas privadas del sector aeroespacial para competir en contratos por un valor total de hasta 1.800 millones de dólares. El ambicioso programa, conocido oficialmente como “Silent Barker Follow-on” y apodado por algunos como el “vecino vigilante” del espacio, tiene como objetivo desarrollar y lanzar satélites de vigilancia en la órbita geoestacionaria (GEO) para monitorizar permanentemente esta región crítica alrededor de la Tierra.

La órbita geoestacionaria, situada a unos 36.000 kilómetros sobre el ecuador terrestre, es clave para las comunicaciones, la meteorología y la defensa, ya que alberga numerosos satélites civiles y militares. Proteger este entorno frente a amenazas y actividades hostiles se ha convertido en una de las máximas prioridades de las fuerzas armadas estadounidenses y sus aliados en el contexto de la creciente militarización del espacio.

El plan de la US Space Force contempla el despliegue de una constelación de satélites de vigilancia capaces de detectar, rastrear y caracterizar cualquier objeto o actividad sospechosa en GEO, desde maniobras de otros satélites hasta posibles intentos de interferencia o sabotaje. Esta constelación servirá como sistema de alerta temprana y proporcionará información crucial en tiempo real a los centros de mando estadounidenses.

Entre las catorce compañías seleccionadas figuran gigantes de la industria como SpaceX, Northrop Grumman, Lockheed Martin, Boeing y L3Harris, además de empresas emergentes y especializadas en tecnologías de vigilancia y sensores avanzados. El proceso de adjudicación será competitivo y por fases: cada empresa podrá presentar propuestas para el diseño, la construcción y el despliegue de los satélites y sus sistemas asociados. Se prevé que los primeros contratos se adjudiquen antes de que finalice 2024, con los lanzamientos iniciales programados para 2026.

SpaceX, que ya colabora con la Space Force a través de sus lanzadores Falcon 9 y Falcon Heavy, parte como uno de los favoritos en el apartado de acceso al espacio, gracias a su probada capacidad de reducción de costes y alta cadencia de lanzamientos. La compañía de Elon Musk también podría contribuir con soluciones tecnológicas derivadas de su experiencia con la megaconstelación Starlink, particularmente en aspectos de gestión de tráfico y autonomía orbital.

Por su parte, Blue Origin, la empresa fundada por Jeff Bezos, ha manifestado su interés en participar no solo en el lanzamiento de los satélites mediante su cohete New Glenn, actualmente en fase avanzada de desarrollo, sino también en el suministro de plataformas satelitales modulares. Blue Origin busca afianzar su posición en el mercado institucional estadounidense, tras sus recientes contratos con la NASA para el programa Artemis y su participación en el desarrollo de estaciones espaciales privadas.

El sector de la vigilancia espacial ha vivido un auge considerable en los últimos años, impulsado por la creciente amenaza de satélites espía, armas antisatélite y actividades encubiertas por parte de potencias rivales como Rusia y China. La transparencia y el control sobre la órbita geoestacionaria se consideran esenciales para la seguridad global, dado el valor estratégico de las infraestructuras espaciales.

En paralelo a este programa estadounidense, Europa también ha intensificado sus esfuerzos en vigilancia espacial. La española PLD Space, pionera en el lanzamiento de pequeños cohetes suborbitales y orbitales, ha anunciado recientemente acuerdos con la Agencia Espacial Europea (ESA) para desarrollar misiones de observación de objetos cercanos a la Tierra y basura espacial. Aunque centrada en órbitas bajas, PLD Space aspira a evolucionar sus tecnologías para aplicaciones en órbitas más altas, como la GEO, en un futuro cercano.

Otras agencias y empresas, como la NASA, Virgin Galactic y startups emergentes en el ámbito de los exoplanetas, están explorando nuevas formas de detectar y rastrear objetos espaciales usando inteligencia artificial y sensores ópticos de última generación. Virgin Galactic, tradicionalmente enfocada en el turismo suborbital, ha mostrado interés en diversificar su cartera hacia aplicaciones de seguridad y monitorización espacial a través de su plataforma SpaceShipTwo.

El avance de estos programas no solo tiene implicaciones militares, sino también científicas y comerciales. La vigilancia continua de la órbita geoestacionaria permitirá mitigar riesgos de colisiones, optimizar el uso del espectro electromagnético y proteger los activos esenciales para la economía digital global.

La decisión de la US Space Force de abrir el proceso a múltiples actores privados subraya la tendencia hacia la colaboración público-privada en el nuevo escenario espacial, donde la innovación y la agilidad de las empresas tecnológicas se consideran factores decisivos. En los próximos años, la competencia entre estos gigantes y startups determinará el liderazgo en la vigilancia espacial del siglo XXI.

(Fuente: SpaceNews)