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China acelera su carrera espacial y desafía el liderazgo global de Estados Unidos

China acelera su carrera espacial y desafía el liderazgo global de Estados Unidos

La Comisión de Revisión de Seguridad y Economía entre Estados Unidos y China, un organismo bipartidista del Congreso estadounidense, ha emitido recientemente un informe alarmante que pone de relieve el espectacular avance de China en el ámbito espacial y la necesidad urgente de que Washington defina su estrategia para no quedar rezagado. El documento advierte que el programa espacial chino, tanto en su vertiente civil como militar, ha entrado en una fase de desarrollo acelerado que podría alterar el equilibrio tecnológico y geopolítico de las próximas décadas.

Un salto cualitativo y cuantitativo

En los últimos años, la Administración Espacial Nacional China (CNSA) ha puesto en marcha una ambiciosa hoja de ruta que contempla proyectos que hasta hace poco parecían exclusivos de las grandes potencias espaciales occidentales. Entre sus logros más recientes destaca la consolidación de la estación espacial Tiangong, actualmente tripulada de forma permanente, y el despliegue de misiones robóticas a la Luna y Marte, como la Chang’e 5 y el rover Zhurong.

Pero el verdadero salto ha llegado con la aceleración de su programa de lanzamientos, impulsada tanto por vehículos desarrollados por la industria estatal —como el Larga Marcha 5B— como por un incipiente sector privado que empieza a competir en segmentos tradicionalmente dominados por empresas estadounidenses como SpaceX o Blue Origin. Firmas como i-Space, LandSpace o Galactic Energy han conseguido lanzar con éxito cohetes de combustible sólido y líquido, demostrando la madurez tecnológica del ecosistema espacial chino.

Competencia en la órbita baja y en el espacio profundo

El informe destaca que, mientras la NASA y la ESA continúan enfocadas en la exploración tripulada de la Luna y Marte, China ya prepara la construcción de una base lunar en la próxima década, en colaboración con Rusia y otros socios internacionales. Esta “Estación Internacional de Investigación Lunar” está concebida como una plataforma permanente para experimentos científicos y demostraciones de tecnologías avanzadas, con la vista puesta en la explotación de recursos in situ, como el regolito o el helio-3.

Además, China planea desplegar su propia constelación de satélites de comunicaciones en órbita baja, similar al proyecto Starlink de SpaceX, y ampliar su red de navegación Beidou, que compite directamente con el GPS estadounidense y el Galileo europeo. El control y la autonomía en estas infraestructuras son vistos como elementos clave para la seguridad nacional y la influencia global.

Repercusiones para Estados Unidos y el sector privado

El informe bipartidista subraya que la supremacía estadounidense en el espacio, consolidada desde los inicios de la era espacial con la NASA y reforzada en la última década por la irrupción de empresas como SpaceX, Blue Origin o Virgin Galactic, ya no puede darse por sentada. Aunque SpaceX ha revolucionado el mercado de lanzamientos con su reutilización de cohetes Falcon 9 y la próxima llegada de Starship, y Blue Origin avanza en el desarrollo del New Glenn y las misiones suborbitales comerciales, la competencia china introduce una presión sin precedentes.

La NASA, por su parte, avanza en el programa Artemis para devolver astronautas a la superficie lunar y establecer una presencia sostenible, mientras que la colaboración internacional se extiende a países como Canadá, Japón y la Agencia Espacial Europea (ESA). No obstante, el informe advierte que el marco normativo y la financiación pública deben adaptarse para no perder el liderazgo en áreas como la minería espacial, la defensa orbital y la exploración de exoplanetas.

Europa y España: papel emergente en el nuevo escenario

El auge de China coincide con un renovado interés europeo en el espacio. La ESA impulsa la autonomía en lanzamientos con el Ariane 6 y el Vega-C, mientras que empresas como la española PLD Space se posicionan como referentes del sector NewSpace. El reciente éxito del Miura 1, el primer cohete español suborbital, demuestra que Europa y España pueden jugar un papel relevante en la diversificación y democratización del acceso al espacio.

Por su parte, la exploración de exoplanetas sigue siendo un terreno de colaboración internacional, en el que misiones como el telescopio James Webb (NASA/ESA/CSA) o el futuro Plato de la ESA permitirán avanzar en la búsqueda de mundos habitables más allá del Sistema Solar.

El futuro, en juego

En definitiva, el informe de la comisión estadounidense plantea un dilema estratégico: Estados Unidos debe decidir si responde al ritmo de desarrollo chino con una mayor inversión y coordinación público-privada, o corre el riesgo de ceder su posición de liderazgo en la nueva era espacial. La competencia se traslada de la órbita a la superficie lunar, de los lanzadores reutilizables a las constelaciones de satélites y a la exploración interplanetaria. El resultado de esta carrera marcará el equilibrio de poder tecnológico, científico y económico del siglo XXI.

(Fuente: SpaceNews)