Descubren una galaxia fantasmal compuesta casi en su totalidad por materia oscura

Un equipo internacional de astrónomos ha realizado un hallazgo sorprendente gracias a la combinación de datos del telescopio espacial Hubble (operado conjuntamente por la NASA y la ESA), el telescopio Subaru del Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) y el telescopio espacial Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA). Los científicos han identificado una galaxia extremadamente tenue, bautizada provisionalmente como Candidata a Galaxia Oscura-2 (CDG-2), que desafía los modelos tradicionales al estar prácticamente desprovista de estrellas y dominada, casi en exclusiva, por la misteriosa materia oscura.
El análisis de CDG-2 revela que en su interior apenas existen cuatro cúmulos globulares de estrellas, una cifra asombrosamente baja si la comparamos con las más de 150 agrupaciones de este tipo que se contabilizan en la Vía Láctea. Además, la luz que emite la galaxia equivale aproximadamente al brillo de un millón de soles, lo que la convierte en un objeto extremadamente tenue para los estándares galácticos. Estas características han despertado un enorme interés entre la comunidad científica internacional, ya que suponen una oportunidad única para estudiar la naturaleza y el papel de la materia oscura en la formación y evolución de las galaxias.
La materia oscura, aunque invisible, constituye alrededor del 85% de toda la materia del universo. Su presencia solo puede inferirse por los efectos gravitacionales que ejerce sobre la materia «normal» o bariónica, como las estrellas y el gas interestelar. Sin embargo, la existencia de galaxias como CDG-2, donde la materia oscura parece ser el componente dominante y la cantidad de estrellas es ínfima, sugiere que la materia oscura puede formar estructuras galácticas de formas muy distintas a las que conocemos hasta la fecha.
El descubrimiento de CDG-2 ha sido posible gracias a la colaboración entre telescopios espaciales y terrestres de última generación. El Hubble, con su aguda visión en el espectro óptico e infrarrojo cercano, permitió detectar la débil luz estelar procedente de la galaxia. El telescopio Subaru, situado en el Observatorio de Mauna Kea (Hawái), aportó observaciones en el rango óptico profundo y ayudó a caracterizar la estructura y la distribución de masa de CDG-2. Por su parte, Euclid, lanzado en julio de 2023 con el objetivo principal de cartografiar la materia oscura y la energía oscura del universo, fue clave para analizar el entorno galáctico y descartar falsas detecciones.
La comunidad astronómica lleva décadas buscando evidencias directas de las galaxias de materia oscura, predichas por los modelos cosmológicos pero difíciles de detectar debido a su escasa luminosidad. Anteriormente, se han identificado otras galaxias ultra difusas que presentan una proporción inusualmente alta de materia oscura, pero es la primera vez que se observa un caso tan extremo como el de CDG-2, donde apenas existen rastros de formación estelar.
El hallazgo plantea importantes interrogantes sobre los procesos de formación galáctica. Tradicionalmente, se pensaba que la materia oscura actuaba como el andamiaje sobre el que se ensamblan las galaxias, atrayendo gas que, al enfriarse, forma estrellas. Sin embargo, la existencia de CDG-2 sugiere que, bajo determinadas condiciones, la formación estelar puede verse casi completamente suprimida, dando lugar a galaxias «fantasmales» dominadas por materia oscura. Este fenómeno podría deberse a una falta de gas, a la presencia de campos magnéticos intensos, o a procesos de retroalimentación energética que impiden el colapso del gas y la formación de nuevas estrellas.
El descubrimiento de CDG-2 supone un nuevo desafío para las teorías actuales y abre la puerta a futuras investigaciones. Los expertos esperan que la nueva generación de telescopios, como el James Webb Space Telescope (NASA/ESA/CSA) y el Extremely Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO), permitan detectar más ejemplos de galaxias similares y profundizar en los mecanismos que las originan. Además, la misión Euclid continuará aportando datos clave sobre la distribución de la materia oscura a gran escala en el universo, ayudando a desentrañar uno de los mayores misterios de la cosmología moderna.
Este avance demuestra el valor de la cooperación internacional y el uso combinado de instrumentos tanto en el espacio como en tierra firme para resolver los enigmas fundamentales del cosmos. El estudio de galaxias dominadas por materia oscura como CDG-2 podría ser la clave para entender la estructura y evolución del universo desde sus albores hasta la actualidad.
(Fuente: ESA)
