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El fracaso de la filial danesa de Orbex sacude la escena europea del lanzamiento espacial

El fracaso de la filial danesa de Orbex sacude la escena europea del lanzamiento espacial

El sector espacial europeo ha recibido un duro golpe tras el anuncio de que la filial danesa de Orbex, conocida como Orbital Express Launch ApS, se prepara para declararse en bancarrota. Las instalaciones de la empresa en Copenhague cerrarán definitivamente sus puertas el 20 de enero, dejando sin empleo a cerca de 90 trabajadores. Esta situación pone en entredicho parte de la estrategia del continente para lograr la autonomía en el acceso al espacio, y reaviva el debate sobre los desafíos a los que se enfrenta la nueva generación de empresas espaciales europeas frente a la competencia internacional.

Orbex, cuya sede principal se encuentra en Reino Unido bajo el nombre de Orbital Express Launch Ltd., fundó su filial danesa en octubre de 2016. Desde entonces, la oficina de Copenhague se había encargado de áreas clave dentro del desarrollo de lanzadores ligeros: sistemas de propulsión, actividades de ensayo, desarrollo de software y diversas tareas de soporte técnico. La decisión de establecerse en Dinamarca formaba parte de la estrategia de Orbex para aprovechar el talento ingenieril escandinavo y coordinar esfuerzos con universidades y centros de investigación locales.

La noticia de la bancarrota llega en un contexto especialmente delicado para la industria espacial europea, que en los últimos años ha visto cómo empresas privadas estadounidenses, como SpaceX y Blue Origin, marcan el ritmo en innovación y reducción de costes. Mientras SpaceX lidera el sector con su cohete reutilizable Falcon 9 y avanza en el desarrollo del gigantesco Starship, y Blue Origin acelera la certificación de su New Glenn, Europa busca posicionarse con nuevas propuestas para el lanzamiento de satélites pequeños y misiones científicas.

El caso de Orbex es paradigmático: la compañía británica, que sigue operando, está desarrollando el lanzador Prime, un cohete ligero diseñado para ofrecer lanzamientos orbitales desde el espacioport de Sutherland en Escocia. El Prime, que utiliza biopropulsantes más sostenibles, ha sido presentado como una de las grandes esperanzas europeas para competir en el mercado de los nanosatélites y las constelaciones comerciales. Sin embargo, la bancarrota de su rama danesa pone en duda la robustez financiera y la viabilidad a largo plazo de estos proyectos, en especial en un entorno donde la financiación pública y la inversión privada todavía son limitadas en comparación con sus equivalentes estadounidenses.

La Agencia Espacial Europea (ESA) y agencias nacionales, como el Centro Nacional de Estudios Espaciales francés (CNES) o la Agencia Espacial Alemana (DLR), han intentado apoyar el crecimiento de startups y pymes del sector. Sin embargo, el caso de Orbex demuestra que el camino hacia una industria espacial privada sólida en Europa sigue plagado de obstáculos. La competencia interna, la fragmentación regulatoria y la dependencia de contratos gubernamentales dificultan la consolidación de empresas capaces de asumir misiones complejas y rentables.

Mientras tanto, otros actores europeos como PLD Space en España han logrado hitos significativos, como el exitoso lanzamiento suborbital de su Miura 1 en 2023 desde Huelva, y ya preparan el Miura 5 para alcanzar la órbita terrestre. Sin embargo, la caída de la filial danesa de Orbex recuerda que el margen de maniobra es limitado y que cualquier contratiempo puede poner en riesgo años de trabajo y desarrollo.

Al otro lado del Atlántico, compañías como Rocket Lab en Nueva Zelanda y Estados Unidos, y Virgin Galactic en el sector del turismo suborbital, siguen ampliando su presencia y consolidando modelos de negocio que, por ahora, parecen más resilientes a los vaivenes económicos. La NASA, por su parte, continúa liderando la exploración planetaria y la investigación de exoplanetas, con misiones icónicas como TESS y el telescopio James Webb, mientras que el sector privado estadounidense se beneficia de contratos recurrentes para el suministro a la Estación Espacial Internacional y el desarrollo de nuevas tecnologías de propulsión y transporte.

La bancarrota de Orbital Express Launch ApS no sólo supone la pérdida de empleos altamente cualificados en Dinamarca, sino que también evidencia la necesidad de una estrategia europea más cohesionada para apoyar el nacimiento y consolidación de empresas espaciales. De cara al futuro, la supervivencia y éxito de iniciativas como Orbex o PLD Space dependerá de su capacidad para atraer inversiones, innovar tecnológicamente y encontrar nichos de mercado en un sector cada vez más global y competitivo.

La comunidad espacial europea observa ahora con preocupación el desenlace de esta situación, mientras se reaviva el debate sobre cómo garantizar la autonomía estratégica de Europa en el acceso al espacio. El cierre de la filial danesa de Orbex es un recordatorio de que la carrera espacial del siglo XXI no sólo se libra en los laboratorios y centros de lanzamiento, sino también en los despachos de finanzas y en la gestión eficiente de recursos y talento.

(Fuente: European Spaceflight)