El satélite europeo MetOp-SG B1 se prepara para su lanzamiento con rigurosos ensayos en tierra

La próxima generación de satélites meteorológicos europeos sigue avanzando hacia su lanzamiento, previsto para finales de este mismo año. El MetOp Second Generation-B1 (MetOp-SG B1), pieza clave en la futura monitorización del clima terrestre, se encuentra actualmente inmerso en una intensa campaña de ensayos para garantizar que esté totalmente preparado para sobrevivir y operar en el exigente entorno espacial.
Este nuevo satélite, desarrollado bajo la colaboración entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (EUMETSAT), representa un salto cualitativo respecto a la flota actual de satélites meteorológicos en órbita polar. Su misión principal será la de recopilar datos de alta precisión sobre la atmósfera, el océano y la superficie terrestre para mejorar los pronósticos meteorológicos y reforzar la vigilancia climática a largo plazo.
Uno de los aspectos más complejos y cruciales de la campaña de ensayos se centra en el despliegue de su impresionante panel solar de cuatro hojas, que una vez en órbita alcanzará los 11 metros de longitud. Esta estructura, esencial para la autonomía energética del satélite, debe desplegarse de manera automática y sin fallos tras la separación del lanzador. Para ello, los ingenieros del consorcio industrial liderado por Airbus Defence and Space han reproducido en tierra las condiciones de microgravedad y vacío del espacio, sometiendo el mecanismo a repetidos ciclos de despliegue y repliegue, así como a vibraciones similares a las que experimentará durante el lanzamiento.
El MetOp-SG B1 forma parte de una constelación de seis satélites de segunda generación que sustituirán progresivamente a los actuales MetOp, en servicio desde 2006. Cada uno de estos satélites integra una sofisticada batería de instrumentos científicos, incluyendo radares, espectrómetros y sensores ópticos, capaces de medir parámetros como la temperatura, la humedad, la velocidad del viento sobre los océanos, la composición química de la atmósfera y la dinámica de las nubes. Todo ello con una resolución y sensibilidad superiores a las de sus predecesores, gracias a los avances en nanotecnología y miniaturización electrónica.
La información que proporcionan los satélites MetOp resulta crítica no solo para los servicios meteorológicos europeos, sino también para la colaboración internacional en materia de vigilancia climática. Sus datos alimentan los modelos numéricos de predicción, mejorando la anticipación de fenómenos extremos como tormentas, olas de calor, inundaciones o huracanes, y contribuyen a la gestión de emergencias, la agricultura, la navegación y la protección del medio ambiente.
En paralelo, el sector espacial privado continúa mostrando avances significativos en el desarrollo de nuevas tecnologías de lanzamiento y exploración. SpaceX, por ejemplo, ha demostrado en los últimos meses su capacidad para reutilizar cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy en misiones consecutivas, mientras que Blue Origin se prepara para reanudar los vuelos suborbitales tripulados con su New Shepard tras una pausa técnica. Por su parte, la compañía española PLD Space ha logrado hitos históricos con el lanzamiento y recuperación del cohete MIURA 1, abriendo el camino para futuros vehículos orbitales fabricados en Europa.
En el ámbito de la exploración científica, la NASA y la ESA coordinan misiones conjuntas para el estudio de exoplanetas mediante telescopios espaciales como el James Webb y el próximo ARIEL, que analizará las atmósferas de mundos lejanos en busca de indicios de habitabilidad. Virgin Galactic, por su parte, ha retomado sus vuelos turísticos al espacio, acercando la experiencia suborbital a un público cada vez más amplio, aunque la seguridad y el coste siguen siendo retos pendientes.
El MetOp-SG B1, que será lanzado a bordo de un cohete Soyuz desde el cosmódromo de Kourou, en la Guayana Francesa, permanecerá en órbita polar a una altitud de unos 830 kilómetros, completando una vuelta a la Tierra cada 101 minutos. Gracias a su diseño modular y redundante, se espera que pueda operar de manera ininterrumpida durante al menos siete años, aunque la experiencia con satélites anteriores sugiere que podría superar ampliamente este periodo.
Con la inminente llegada del MetOp de segunda generación y el dinamismo del sector espacial, Europa refuerza su autonomía tecnológica y su compromiso con la observación de la Tierra, clave para afrontar los desafíos del cambio climático y la seguridad global. El éxito de los ensayos en tierra será fundamental para garantizar que este avanzado satélite cumpla su misión y contribuya a una mejor comprensión del planeta que habitamos.
(Fuente: ESA)
