El Sentinel-6B de Copernicus despega para vigilar el imparable aumento del nivel del mar

El 17 de noviembre de 2025 marcó un nuevo hito en la observación terrestre y la vigilancia del cambio climático, con el exitoso lanzamiento del satélite europeo Copernicus Sentinel-6B. La misión, resultado de la colaboración entre la Agencia Espacial Europea (ESA), la Comisión Europea, la NASA, la agencia meteorológica estadounidense NOAA y la agencia espacial francesa CNES, tiene como principal cometido la medición precisa y continuada de la altura de los océanos, una de las variables más críticas para entender la evolución del clima global.
El Sentinel-6B partió desde la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California, a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. La elección de este lanzador privado subraya el papel fundamental que empresas como SpaceX están desempeñando en la nueva era espacial, proporcionando servicios de acceso al espacio que combinan fiabilidad, costes competitivos y reutilización de componentes, como la primera etapa del Falcon 9.
La nueva misión tiene la responsabilidad de garantizar la continuidad de los datos de altimetría oceánica iniciados hace más de tres décadas con la serie de satélites TOPEX/Poseidon, seguida por Jason-1, Jason-2 y Jason-3, así como el Sentinel-6A, lanzado en 2020. Estos datos han demostrado, entre otros hallazgos, que el nivel medio del mar ha aumentado en torno a 3,4 milímetros anuales desde principios de los años 90, una tendencia directamente vinculada al calentamiento global y al deshielo de los polos y glaciares.
El Sentinel-6B, gemelo del Sentinel-6A, está equipado con avanzados instrumentos de radar altimétrico Poseidon-4, capaces de medir la altura de la superficie marina con una precisión de pocos centímetros. Además, incorpora sensores para determinar su posición exacta en el espacio y la influencia de la atmósfera sobre las señales de radar. Esta precisión es clave no solo para evaluar la subida del nivel del mar, sino también para estudiar la circulación oceánica, prever fenómenos como El Niño y La Niña, y mejorar los modelos de predicción meteorológica y climática.
El lanzamiento del Sentinel-6B no solo refuerza el compromiso europeo con la monitorización ambiental, sino que también ejemplifica la estrecha colaboración internacional en una cuestión de alcance global. La NASA y la NOAA aportan experiencia en la gestión de satélites y en la calibración de instrumentos, mientras que el CNES contribuye con el desarrollo tecnológico y la gestión de datos. Esta sinergia es fundamental para mantener una serie temporal de mediciones coherentes y fiables, imprescindibles para la comunidad científica y los responsables políticos.
En los últimos años, la preocupación por el aumento del nivel del mar se ha intensificado, no solo por su impacto directo en las zonas costeras y en la vida de millones de personas, sino también por su efecto multiplicador en fenómenos extremos como tormentas, inundaciones y erosión. Los datos proporcionados por Sentinel-6B serán esenciales para adaptar infraestructuras, planificar evacuaciones y diseñar políticas de mitigación y adaptación al cambio climático.
La industria espacial privada, liderada por empresas como SpaceX y Blue Origin, ha cambiado radicalmente el panorama de los lanzamientos. SpaceX, con su Falcon 9 reutilizable, ha reducido los costes y aumentado la frecuencia de misiones, permitiendo que proyectos como Copernicus puedan contar con lanzamientos fiables y flexibles. Por su parte, Blue Origin trabaja en nuevas generaciones de cohetes y cápsulas con aplicaciones tanto en el sector civil como en el comercial.
Mientras tanto, en el ámbito de la exploración científica, la NASA prosigue con su búsqueda de exoplanetas habitables mediante misiones como TESS y el telescopio James Webb, que en los próximos años prometen revolucionar nuestro conocimiento sobre mundos fuera del Sistema Solar. Al mismo tiempo, compañías como Virgin Galactic inician los primeros vuelos turísticos suborbitales, democratizando poco a poco el acceso al espacio.
En España, la empresa PLD Space continúa desarrollando su lanzador Miura, con el objetivo de posicionarse como referente europeo en el lanzamiento de pequeños satélites, un sector en pleno auge gracias a la proliferación de constelaciones para telecomunicaciones, observación y servicios científicos.
En definitiva, el lanzamiento del Sentinel-6B supone un avance crucial en la vigilancia de uno de los mayores retos medioambientales de nuestro tiempo. La continuidad y mejora de las mediciones del nivel del mar, junto al auge de la colaboración público-privada y la expansión de la industria espacial, refuerzan la capacidad de la humanidad para comprender y afrontar el cambio climático.
(Fuente: ESA)
