Europa celebra 30 años de navegación por satélite: del EGNOS a Galileo y más allá

En 2025, Europa conmemora tres décadas de avances en la navegación por satélite, una hazaña que ha transformado la vida cotidiana, la industria y la investigación científica en todo el continente. El 2 de septiembre, la Agencia Espacial Europea (ESA) abrió las puertas de su emblemático centro de investigación y tecnología, ESTEC, en Noordwijk (Países Bajos), para acoger una jornada histórica en la que participaron socios, responsables políticos, ingenieros y expertos de toda Europa. El evento, repleto de evocaciones al pasado y proyecciones de futuro, sirvió para honrar la trayectoria de los sistemas Galileo y EGNOS, pilares de la autonomía tecnológica europea en un sector dominado tradicionalmente por gigantes como Estados Unidos, Rusia y, más recientemente, China.
El camino hacia la independencia europea en navegación por satélite comenzó en los años 90, cuando la dependencia de los sistemas estadounidenses GPS y ruso GLONASS se hizo insostenible para aplicaciones críticas de transporte, defensa y servicios de emergencia. La Unión Europea y la ESA unieron esfuerzos para crear EGNOS (European Geostationary Navigation Overlay Service), un sistema de aumentación basado en satélites geoestacionarios que corrige y mejora la precisión de las señales GNSS (Global Navigation Satellite Systems). EGNOS, operativo desde 2009, permite que la aviación civil europea aterrice en condiciones meteorológicas adversas con una fiabilidad sin precedentes y ha sido adoptado en sectores como la agricultura de precisión o la gestión de flotas logísticas.
Sin embargo, el verdadero salto cualitativo llegó con el programa Galileo, concebido para dotar a Europa de un sistema de navegación global propio y civil, independiente de intereses militares extranjeros. Tras superar múltiples desafíos presupuestarios, técnicos y políticos, Galileo arrancó su fase de servicios iniciales en 2016 y actualmente cuenta con una constelación de 28 satélites operativos. Sus señales, libres y abiertas, ofrecen una precisión de posicionamiento horizontal inferior a un metro, superando incluso a los sistemas GPS de uso civil. Galileo se ha convertido en la referencia para aplicaciones críticas como la sincronización de redes eléctricas, bancarias y de telecomunicaciones, además de facilitar el desarrollo de vehículos autónomos y tecnologías emergentes de movilidad conectada.
Durante la celebración en ESTEC, se repasaron hitos históricos como el lanzamiento del primer satélite de Galileo en 2011, la integración progresiva de la constelación y la plena interoperabilidad con otros sistemas GNSS. Ingenieros e historiadores destacaron el impacto de Galileo en la soberanía tecnológica europea y su contribución a la estandarización internacional de servicios de navegación. El evento también sirvió para subrayar la importancia de la colaboración público-privada, con la participación de empresas líderes en el sector espacial y de nuevas compañías emergentes que están impulsando la innovación en aplicaciones de posicionamiento y temporización.
En este contexto, las agencias y empresas privadas siguen escribiendo nuevos capítulos en la historia de la exploración y tecnología espacial. SpaceX, la compañía estadounidense fundada por Elon Musk, continúa con el despliegue de la megaconstelación Starlink, que ya supera los 6.000 satélites en órbita y ofrece conexión de banda ancha a zonas remotas de todo el planeta. Blue Origin, liderada por Jeff Bezos, progresa en el desarrollo de su cohete reutilizable New Glenn y en la construcción de una infraestructura espacial orientada al transporte regular de cargas y personas más allá de la órbita terrestre baja.
En España, la empresa PLD Space ha dado un paso de gigante con el lanzamiento de su cohete MIURA 1, el primer vehículo suborbital privado desarrollado íntegramente en nuestro país. Este hito posiciona a España como referente europeo en el incipiente mercado de lanzadores ligeros, abriendo la puerta a futuras misiones de acceso al espacio para satélites pequeños y experimentos científicos.
Mientras tanto, la NASA mantiene el pulso de la exploración con su programa Artemis, cuyo objetivo es devolver a la humanidad a la Luna antes de que termine la década, sentando las bases para la futura presencia humana en Marte. Virgin Galactic, tras superar diversos desafíos técnicos, ha reanudado sus vuelos suborbitales comerciales, acercando el turismo espacial al gran público y allanando el camino para la investigación en microgravedad.
En paralelo, la búsqueda de exoplanetas habitables sigue capturando la imaginación de la comunidad científica. Las misiones TESS y CHEOPS, de la NASA y la ESA respectivamente, han multiplicado el número de mundos descubiertos fuera del Sistema Solar, algunos de ellos situados en la llamada zona habitable y potencialmente aptos para albergar vida.
La celebración de los 30 años de navegación por satélite en Europa pone de manifiesto la relevancia estratégica del sector espacial, la importancia de la cooperación internacional y el dinamismo de un ecosistema en el que confluyen actores públicos y privados. Galileo y EGNOS son hoy ejemplos de éxito europeo en un contexto global cada vez más competitivo, abriendo nuevas fronteras para la innovación, la sostenibilidad y el conocimiento.
(Fuente: ESA)
