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HydroGNSS: Europa lanza su primer microsatélite para monitorear el ciclo global del agua

HydroGNSS: Europa lanza su primer microsatélite para monitorear el ciclo global del agua

En un paso decisivo hacia una mejor comprensión de los efectos del cambio climático sobre la disponibilidad del agua en nuestro planeta, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha lanzado hoy, 28 de noviembre, su primera misión Scout: HydroGNSS. Este satélite de pequeño tamaño marca un hito en la estrategia europea de observación terrestre, empleando tecnologías innovadoras para monitorizar parámetros fundamentales del ciclo hidrológico mundial.

HydroGNSS —cuyo nombre fusiona “hidrología” y “GNSS”, el sistema global de navegación por satélite— representa un nuevo paradigma en la observación de la Tierra. A diferencia de los grandes satélites tradicionales, la misión se basa en un microsatélite que aprovecha la reflexión de las señales de navegación GPS y Galileo, en lugar de depender de radiometría activa o pasiva de microondas, lo que permite una reducción considerable en costes y tamaño. Esta técnica, conocida como “Reflectometría GNSS”, convierte las señales satelitales que normalmente se utilizan para navegación en una herramienta científica capaz de medir variables como la humedad del suelo, el contenido de agua en la vegetación, la extensión de la nieve y el grosor del hielo marino.

El lanzamiento de HydroGNSS supone la culminación de varios años de desarrollo dentro del programa Scout de la ESA, una iniciativa concebida para desplegar misiones de bajo coste y rápida implementación, con el objetivo de responder ágilmente a necesidades científicas emergentes. El satélite, que pesa menos de 50 kilogramos, fue puesto en órbita a bordo de un lanzador europeo desde la Guayana Francesa, consolidando la apuesta europea por la democratización del acceso al espacio y la observación ambiental.

Desde un punto de vista técnico, HydroGNSS incorpora una antena receptora especialmente diseñada para captar las señales GNSS reflejadas tras su interacción con la superficie terrestre y los océanos. Analizando características como la intensidad y la polarización de estas señales reflejadas, el satélite puede inferir el grado de humedad del suelo, la presencia de agua líquida o nieve, e incluso la densidad del hielo marino. Estos datos resultan esenciales para modelar el ciclo global del agua, pronosticar sequías, gestionar recursos hídricos y comprender cómo el cambio climático está alterando la distribución y disponibilidad del agua dulce.

El contexto histórico de la misión es relevante: durante décadas, la observación de la humedad del suelo y otros parámetros hidrológicos desde el espacio ha estado dominada por satélites de mayor envergadura, como SMOS (Soil Moisture and Ocean Salinity) de la propia ESA, lanzado en 2009, o el estadounidense SMAP (Soil Moisture Active Passive) de la NASA, operativo desde 2015. HydroGNSS complementa a estas misiones pioneras, ofreciendo una solución más asequible y flexible, ideal para aumentar la cobertura global y la frecuencia de los datos obtenidos.

La puesta en marcha del programa Scout y la misión HydroGNSS se enmarca en una tendencia creciente hacia la proliferación de satélites pequeños y constelaciones, tanto desde el ámbito público como privado. Empresas como SpaceX, Blue Origin y Virgin Galactic han revolucionado el acceso al espacio con lanzadores reutilizables y nuevos modelos de negocio, mientras que iniciativas europeas, como la española PLD Space, avanzan en el desarrollo de cohetes ligeros para pequeños satélites. La propia NASA también ha incrementado el uso de CubeSats y nanosatélites para experimentos en órbita baja, lo que permite testar tecnologías innovadoras y recopilar datos de manera complementaria a los grandes observatorios espaciales.

En el caso de HydroGNSS, la ESA recalca que su misión no es competir, sino sumar sinergias. Los datos recopilados se compartirán con la comunidad científica internacional, contribuyendo a modelos climáticos globales y a sistemas de alerta temprana para fenómenos extremos como inundaciones y sequías. Además, la experiencia adquirida en el desarrollo y operación de HydroGNSS servirá de base para futuras misiones Scout, que podrán abordar otros retos ambientales con tecnologías igualmente disruptivas.

El lanzamiento de HydroGNSS subraya la importancia estratégica que la observación de la Tierra tiene para Europa en un contexto global cada vez más marcado por el cambio climático y la presión sobre los recursos hídricos. Con este microsatélite, la ESA no solo refuerza su liderazgo en monitorización ambiental por satélite, sino que también demuestra cómo la innovación tecnológica puede ampliar el acceso a datos críticos para la sostenibilidad del planeta. Los próximos meses serán cruciales para calibrar los instrumentos y validar los primeros conjuntos de datos, pero todo apunta a que HydroGNSS se convertirá en una referencia para el monitoreo del ciclo del agua a escala global.

(Fuente: ESA)