JUICE: La odisea europea hacia Júpiter y sus lunas heladas

El 14 de abril de 2023, la Agencia Espacial Europea (ESA) ponía en marcha una de sus misiones más ambiciosas hasta la fecha: la sonda JUICE (Jupiter Icy Moons Explorer) despegaba desde el Centro Espacial de Kurú, en la Guayana Francesa, rumbo al planeta gigante Júpiter. Con un presupuesto superior a los 1.600 millones de euros y una década de desarrollo a sus espaldas, JUICE representa el mayor esfuerzo europeo por explorar el entorno joviano y, sobre todo, por descifrar los misterios que esconden las lunas heladas que orbitan alrededor de este coloso gaseoso.
La travesía de JUICE no es sencilla. Para alcanzar Júpiter, la nave debe recorrer cerca de 900 millones de kilómetros, realizando varias asistencias gravitatorias: la primera, alrededor de la Tierra y la Luna, y sucesivas maniobras junto a Venus y la propia Tierra antes de alcanzar su destino en julio de 2031. Este complejo itinerario permite a la sonda ganar la velocidad necesaria sin agotar sus reservas de combustible, empleando la conocida técnica de asistencia gravitatoria que ya utilizaron misiones legendarias como la Voyager de la NASA en los años 70.
La nave JUICE, de más de seis toneladas de peso, es la mayor y más compleja jamás construida por Europa para la exploración planetaria. Equipada con diez instrumentos científicos de última generación, desarrollados en colaboración con instituciones de toda Europa y Japón, la sonda está diseñada para analizar el entorno magnético, la atmósfera y, sobre todo, la estructura interna de las tres grandes lunas heladas de Júpiter: Ganímedes, Europa y Calisto. Estas lunas son candidatas prioritarias en la búsqueda de vida fuera de la Tierra, ya que se cree que poseen océanos de agua líquida bajo sus superficies heladas.
La misión principal de JUICE se centrará en Ganímedes, la mayor luna del Sistema Solar e incluso más grande que el propio planeta Mercurio. JUICE realizará un total de 35 sobrevuelos a las lunas jovianas, pero en 2034 entrará en órbita alrededor de Ganímedes, convirtiéndose en la primera nave en la historia que orbita una luna distinta a la Tierra. Allí realizará un estudio detallado de su superficie, campo magnético y, sobre todo, de la posible presencia de agua líquida bajo la corteza. El radar de penetración de hielo a bordo de JUICE permitirá, por primera vez, obtener imágenes del subsuelo de estas lunas, abriendo una ventana inédita sobre su potencial habitabilidad.
La exploración de Europa, otra de las grandes lunas de Júpiter, es especialmente relevante. Desde que la sonda Galileo de la NASA descubriera la posible existencia de un océano subterráneo en los años 90, Europa se ha convertido en uno de los principales objetivos de la astrobiología. JUICE sobrevolará esta luna en varias ocasiones, complementando los datos que obtendrá la sonda Europa Clipper de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto para 2024. La colaboración internacional entre NASA y ESA en este campo es un ejemplo de la creciente cooperación entre agencias espaciales públicas frente al auge de los actores privados como SpaceX o Blue Origin.
La aparición de empresas como SpaceX, con su programa Starship destinado a la exploración interplanetaria, y Blue Origin, que avanza en el desarrollo de motores y módulos lunares, está transformando el ecosistema de la exploración espacial. En paralelo, compañías europeas como PLD Space, con sede en Elche, ya han realizado lanzamientos suborbitales exitosos y preparan vehículos reutilizables para el acceso al espacio, mientras Virgin Galactic sigue avanzando en el turismo suborbital. Sin embargo, la exploración de los confines del Sistema Solar sigue dependiendo, por ahora, de grandes agencias como NASA y ESA, capaces de afrontar misiones de una década de duración y con presupuestos multimillonarios.
El estudio de exoplanetas también se beneficia de estas misiones. El conocimiento sobre las lunas heladas de Júpiter y su potencial habitabilidad ofrece paralelismos con los exoplanetas descubiertos en torno a estrellas lejanas, muchos de los cuales podrían albergar océanos bajo capas de hielo. El éxito de JUICE sentará las bases para futuras misiones, tanto robóticas como, algún día, tripuladas, en la búsqueda de vida más allá de nuestro planeta.
La misión JUICE simboliza el liderazgo europeo en la exploración planetaria y la colaboración internacional en la era de la nueva carrera espacial. Su travesía de ocho años hasta Júpiter es la última etapa de una larga tradición de exploración científica, y sus resultados podrían revolucionar nuestra comprensión de la habitabilidad en el Sistema Solar y más allá.
Cuando JUICE llegue a Júpiter en 2031, toda una generación de científicos y entusiastas del espacio estará pendiente de sus hallazgos. Será entonces cuando empiece, de verdad, la odisea en las lunas heladas del gigante gaseoso.
(Fuente: ESA)
