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La carrera hipersónica desata una nueva era de competencia espacial global

La carrera hipersónica desata una nueva era de competencia espacial global

El mundo asiste a un nuevo capítulo en la rivalidad tecnológica y militar, marcado por el desarrollo y despliegue de vehículos hipersónicos operativos. Expertos internacionales afirman que nos encontramos ante un «nuevo momento Sputnik», en clara alusión al shock estratégico que supuso el lanzamiento del primer satélite artificial soviético en 1957 y que desencadenó la carrera espacial entre Estados Unidos y la URSS. Ahora, la competencia se traslada al dominio hipersónico y a la capacidad de acceso táctico y rápido al espacio, lo que ha llevado al Pentágono a asignar más de 6.900 millones de dólares a programas de armas hipersónicas para el ejercicio fiscal 2025, en un mercado que este año alcanzará los 8.460 millones de dólares.

Las tecnologías hipersónicas, que permiten velocidades superiores a Mach 5 (más de 6.000 km/h), están en el centro de una transformación estratégica. Ya no se trata solo de lanzar satélites al menor coste posible, sino de asegurar la capacidad de responder con rapidez y flexibilidad ante amenazas emergentes, sean militares o tecnológicas. El énfasis se desplaza hacia el desarrollo de sistemas capaces de poner en órbita cargas útiles en cuestión de horas o incluso minutos, habilitando así la reposición rápida de satélites o el despliegue inmediato de sistemas defensivos y ofensivos.

Estados Unidos, que durante décadas ostentó la primacía en el acceso al espacio, ve ahora cómo países rivales avanzan en la carrera hipersónica. China y Rusia han presentado sus propios vehículos y misiles hipersónicos, algunos de los cuales se presume ya están operativos. Este nuevo escenario ha forzado al Departamento de Defensa estadounidense a acelerar sus propios programas, como el Air-Launched Rapid Response Weapon (ARRW) de la Fuerza Aérea, el Conventional Prompt Strike de la Marina y diversas iniciativas de la agencia DARPA.

En paralelo, el sector privado estadounidense se ha convertido en un actor clave, con empresas como SpaceX a la vanguardia del acceso rápido al espacio. SpaceX, además de sus lanzamientos regulares de Falcon 9 y Falcon Heavy, avanza en el desarrollo de Starship, un sistema totalmente reutilizable que promete reducir drásticamente los tiempos de respuesta y los costes por kilogramo puesto en órbita. El propio Elon Musk ha declarado que el objetivo es lograr lanzamientos bajo demanda, capaces de poner satélites o incluso cargas militares en órbita baja en tiempo récord.

Blue Origin, la firma fundada por Jeff Bezos, tampoco se queda atrás. Aunque su enfoque principal es el turismo suborbital con New Shepard, la empresa desarrolla también el cohete orbital New Glenn, destinado a competir directamente en el mercado de lanzamientos comerciales y gubernamentales. La reutilización y la rapidez en la preparación de los vehículos son pilares clave en su estrategia.

Europa, por su parte, avanza con iniciativas como la empresa española PLD Space, que recientemente realizó con éxito el primer vuelo de su microlanzador MIURA 1 desde Huelva. Este logro marca el inicio de una nueva etapa para la industria aeroespacial europea, que aspira a contar con capacidades autónomas de acceso rápido y flexible al espacio, tanto para aplicaciones civiles como de defensa. El MIURA 5, actualmente en desarrollo, promete llevar cargas útiles a órbitas bajas en plazos mucho más reducidos que los lanzadores tradicionales.

Virgin Galactic y Virgin Orbit, centradas en el turismo espacial y el lanzamiento aéreo de pequeños satélites respectivamente, exploran soluciones innovadoras para reducir los tiempos de integración y respuesta ante nuevas misiones, abriendo el mercado a clientes gubernamentales y comerciales que demandan flexibilidad y rapidez sin precedentes.

Mientras tanto, la NASA sigue apostando por la colaboración con el sector privado para mantener la competitividad estadounidense. Programas como Commercial Resupply Services o Commercial Crew Program han demostrado la viabilidad de contratos públicos con empresas como SpaceX y Northrop Grumman para garantizar el suministro y la presencia permanente en la Estación Espacial Internacional. Además, la agencia explora sistemas de movilidad hipersónica y de lanzamiento rápido para aplicaciones tanto civiles como de defensa.

El auge de los vehículos hipersónicos y la urgencia por una respuesta ágil en el espacio no solo tiene implicaciones militares, sino también científicas. El descubrimiento y la observación de exoplanetas requieren instrumentos más avanzados y plataformas de observación en órbitas específicas, lo que hace imprescindible contar con lanzadores versátiles y disponibles en plazos muy cortos.

En definitiva, la transformación del acceso al espacio hacia la rapidez y la reactividad marca el inicio de una era en la que la supremacía tecnológica y estratégica se jugará en la frontera hipersónica. La inversión masiva y la innovación constante de agencias públicas y empresas privadas definirán el ritmo de los próximos años, en una carrera donde la capacidad de respuesta inmediata puede ser tan determinante como la potencia de los cohetes.

(Fuente: SpaceDaily)