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Nuevas evidencias lunares desafían la teoría del origen extraterrestre del agua en la Tierra

Nuevas evidencias lunares desafían la teoría del origen extraterrestre del agua en la Tierra

Un equipo internacional de científicos, encabezado por investigadores de la Universities Space Research Association y la Universidad de Nuevo México, ha arrojado nueva luz sobre uno de los grandes enigmas de la ciencia planetaria: el origen del agua en la Tierra. Durante décadas, la hipótesis dominante sostenía que una parte significativa del agua terrestre llegó a nuestro planeta a través del bombardeo de meteoritos ricos en compuestos volátiles, especialmente durante las últimas etapas de su formación. Sin embargo, un reciente estudio basado en el registro geológico de la Luna plantea serias dudas sobre esta teoría, al imponer límites estrictos a la cantidad de agua que pudo haber sido entregada por impactos meteoríticos en los últimos 4.000 millones de años.

La Luna como testigo silencioso de la historia terrestre

La superficie lunar actúa como una cápsula del tiempo única en el Sistema Solar. A diferencia de la Tierra, cuya actividad tectónica y erosiva borra gran parte de su pasado, la Luna ha conservado intactos los rastros de los innumerables impactos que ha recibido desde su formación. Los investigadores analizaron muestras lunares, así como datos procedentes de misiones recientes, para reconstruir la frecuencia y magnitud de los impactos sufridos tanto por la Luna como, por extrapolación, por la Tierra.

El equipo centró su atención en los últimos 4.000 millones de años, un periodo clave en la evolución del sistema Tierra-Luna. Sus resultados indican que, si bien la Tierra recibió un flujo constante de meteoritos, la cantidad total de agua aportada por estos cuerpos sería mucho menor de lo que se había estimado previamente. De hecho, los registros lunares sugieren que la cantidad de material volátil suministrado por impactos resulta insuficiente para explicar la vasta presencia de agua en la superficie y en el manto terrestre.

Implicaciones para el origen del agua en la Tierra

Este hallazgo pone en entredicho la visión clásica defendida por muchos científicos planetarios, según la cual la Tierra primitiva era un mundo seco y fue «rehidratada» posteriormente por la llegada de condritas carbonáceas y otros meteoritos ricos en agua. Los nuevos límites impuestos por el análisis lunar obligan a reevaluar el papel de estos impactos en el presupuesto global de agua terrestre.

Algunos expertos sugieren ahora que una fracción significativa del agua terrestre podría haberse incorporado durante la propia formación del planeta, atrapada en los minerales del manto y liberada progresivamente a la superficie a través de procesos geológicos internos. Otra posibilidad es que el agua estuviese presente en los materiales del disco protoplanetario a partir del cual se formó la Tierra, en lugar de haber llegado principalmente por impacto externo en épocas posteriores.

El estudio también tiene importantes implicaciones para la búsqueda de vida en otros planetas y exoplanetas. Si el agua puede estar presente en grandes cantidades desde las primeras etapas de la formación planetaria, la probabilidad de encontrar mundos habitables más allá del Sistema Solar podría ser mayor de lo que se pensaba hasta ahora.

El contexto espacial actual: de las misiones lunares a la exploración de exoplanetas

Este avance se produce en un momento de gran efervescencia en el sector espacial. La NASA y otras agencias como la ESA están ultimando nuevas misiones robóticas y tripuladas a la Luna, que tienen como uno de sus principales objetivos el estudio de los recursos lunares, incluyendo el agua. Compañías privadas como SpaceX y Blue Origin también preparan sus lanzadores para participar en la próxima oleada de exploración lunar, que podría arrojar datos aún más precisos sobre el pasado acuoso de nuestro satélite y, por extensión, de la Tierra.

Por su parte, empresas como Virgin Galactic continúan impulsando el turismo espacial y la investigación suborbital, mientras que la española PLD Space avanza en el desarrollo de cohetes reutilizables para poner en órbita cargas útiles de pequeño y mediano tamaño. Estos avances tecnológicos no solo facilitan el acceso al espacio, sino que también permitirán lanzar instrumentos cada vez más sofisticados para investigar la composición de asteroides, cometas y exoplanetas.

En el ámbito de la astrofísica, el descubrimiento de miles de exoplanetas por telescopios como el James Webb y el futuro PLATO de la ESA está revolucionando nuestra comprensión de la formación y distribución de mundos acuáticos en la galaxia. Si el agua resulta ser un ingrediente común en los procesos de formación planetaria, las perspectivas de hallar planetas habitables y hasta vida fuera de la Tierra se vuelven mucho más optimistas.

Un nuevo capítulo en la historia del agua terrestre

El estudio liderado por la Universities Space Research Association y la Universidad de Nuevo México marca un punto de inflexión en la investigación sobre los orígenes del agua en la Tierra. Al utilizar la Luna como testigo privilegiado, los científicos han aportado pruebas sólidas que obligan a replantear las teorías clásicas y abren nuevas líneas de investigación sobre los procesos que hicieron posible la abundancia de agua en nuestro planeta. A la espera de futuras misiones y descubrimientos, la cuestión del origen del agua terrestre sigue siendo uno de los grandes misterios de la ciencia planetaria, con profundas implicaciones para la búsqueda de vida en el universo.

(Fuente: SpaceDaily)