Orbex, la prometedora empresa británica de lanzadores, entra en insolvencia tras fracasar su adquisición

La industria espacial europea ha recibido un duro golpe con la entrada en insolvencia de Orbex, uno de los principales actores emergentes del sector de lanzadores en el Reino Unido. El desenlace se produce tras el fracaso de la operación de compra por parte de The Exploration Company, una joven pero ambiciosa firma alemana especializada en logística espacial. Este revés pone de manifiesto las dificultades que afrontan las startups espaciales europeas para asegurar su viabilidad financiera y tecnológica, incluso en un contexto de creciente interés y apoyo institucional hacia la nueva economía del espacio.
Orbex, fundada en 2015, llevaba años desarrollando su pequeño lanzador Prime, destinado a competir en el pujante mercado de satélites ligeros. La empresa había conseguido captar la atención por su enfoque ecológico: su cohete utiliza biopropano renovable como combustible, lo que reduce significativamente la huella de carbono en comparación con otros lanzadores de su categoría. Además, Orbex había apostado fuerte por la manufactura avanzada, empleando técnicas de impresión 3D para fabricar componentes críticos de su motor.
El proyecto Prime estaba llamado a jugar un papel esencial en la estrategia espacial británica, especialmente tras el Brexit y el renovado interés del gobierno del Reino Unido por posicionarse como líder del acceso europeo al espacio. Orbex tenía previsto realizar sus lanzamientos desde el puerto espacial de Sutherland, en Escocia, considerado un enclave estratégico para las órbitas polares y heliosíncronas, idóneas para la observación terrestre y las megaconstelaciones.
Sin embargo, la travesía de Orbex no ha estado exenta de obstáculos. El desarrollo de Prime se ha visto repetidamente retrasado, en parte por la complejidad técnica inherente a la innovación que proponía, y en parte por la feroz competencia internacional, con actores como Rocket Lab, PLD Space o incluso SpaceX presionando los márgenes de coste y fiabilidad. A pesar de haber asegurado varias rondas de financiación y contar con el respaldo de importantes inversores institucionales europeos, la empresa no logró alcanzar la madurez comercial necesaria para garantizar su supervivencia.
La esperanza de un salvavidas llegó en diciembre de 2023, cuando The Exploration Company inició negociaciones para adquirir Orbex. Fundada en 2021 por Hélène Huby, exdirectiva de Airbus, esta startup alemana se había hecho un nombre en el desarrollo de cápsulas reutilizables para transporte de carga y experimentos hacia la Estación Espacial Internacional y otras infraestructuras orbitales. El interés de The Exploration Company respondía tanto a la complementariedad tecnológica como a la necesidad de consolidar capacidades europeas en un mercado global cada vez más dominado por gigantes estadounidenses como SpaceX y Blue Origin, o por programas estatales como los de China e India.
En enero de 2024, ambas empresas anunciaron públicamente la firma de una carta de intenciones, y todo parecía indicar que la integración permitiría salvar los activos y el talento de Orbex. Sin embargo, durante las negociaciones finales surgieron discrepancias insalvables, probablemente relacionadas con la magnitud de la deuda, el valor real de la tecnología desarrollada y las perspectivas de acceso a clientes institucionales. Finalmente, la operación se vino abajo y Orbex se vio abocada a la insolvencia.
El caso de Orbex ilustra las dificultades estructurales que afrontan las startups espaciales europeas, pese al auge del sector a nivel global. La competencia con los grandes actores internacionales es feroz, no solo en términos de precios, sino también en cuanto a capacidad de innovación, acceso a financiación y apoyo gubernamental. Mientras SpaceX ha revolucionado el sector con la reutilización de sus cohetes Falcon y prepara el despliegue de Starship, y Blue Origin avanza con New Glenn y su programa lunar, Europa sigue buscando su lugar a través de iniciativas como Ariane 6 o los lanzadores ligeros de empresas como PLD Space, que recientemente logró su primer vuelo suborbital exitoso con Miura 1.
El fracaso de la operación entre Orbex y The Exploration Company pone sobre la mesa la necesidad de reforzar los mecanismos de apoyo y consolidación para evitar la desaparición de capacidades estratégicas en el continente. Además, reabre el debate sobre el papel de las agencias públicas, como la ESA, a la hora de dinamizar el ecosistema espacial europeo y facilitar la transición de las startups desde la fase de desarrollo hasta la comercialización plena.
Por el momento, el futuro de los activos tecnológicos y humanos de Orbex es incierto. No se descarta que algún actor del sector, ya sea público o privado, pueda rescatar parte de su legado, especialmente su experiencia en propulsión ecológica y manufactura avanzada. Sin embargo, la desaparición de Orbex supone un duro golpe para las aspiraciones del Reino Unido de contar con un lanzador nacional competitivo y para la autonomía estratégica de Europa en el acceso al espacio.
(Fuente: European Spaceflight)
