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Space Rider y la nueva era de los laboratorios reutilizables: la ESA apuesta por drones de inspección orbital

Space Rider y la nueva era de los laboratorios reutilizables: la ESA apuesta por drones de inspección orbital

La Agencia Espacial Europea (ESA) prepara un salto cualitativo en la exploración y experimentación en órbita baja con el desarrollo de Space Rider, el primer laboratorio espacial reutilizable de Europa. Recientemente, la ESA ha presentado una animación conceptual que revela cómo Space Rider podría desplegar un dron de inspección en pleno vuelo, abriendo la puerta a nuevas posibilidades para las misiones robóticas y el mantenimiento de infraestructuras espaciales.

Space Rider es la evolución del IXV (Intermediate eXperimental Vehicle), un demostrador de reentrada atmosférica que voló con éxito en 2015. Este nuevo vehículo está diseñado para ser lanzado mediante cohetes Vega-C, permanecer operativo en órbita durante un máximo de dos meses y regresar a la Tierra para su reutilización —un enfoque alineado con la tendencia global hacia sistemas espaciales sostenibles y económicos.

La animación divulgada por la ESA muestra un escenario en el que Space Rider, ya en órbita, abre su bodega presurizada para liberar un pequeño dron de inspección. Este dron, controlado de forma remota o autónoma, puede desplazarse alrededor del laboratorio, realizar inspecciones visuales, recoger datos ambientales o incluso interactuar con otros satélites o vehículos cercanos. El objetivo de esta tecnología es doble: facilitar la evaluación del estado del propio Space Rider tras la exposición al ambiente espacial y experimentar con nuevas capacidades de mantenimiento y reparación orbital.

En el contexto internacional, la reutilización de vehículos espaciales y el uso de plataformas robóticas han cobrado protagonismo en los últimos años. SpaceX, por ejemplo, ha revolucionado la industria aeroespacial con sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy, ambos parcialmente reutilizables, y recientemente ha intensificado las pruebas de su nave Starship, destinada al transporte interplanetario y la colonización lunar y marciana. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, continúa avanzando en el desarrollo de New Glenn, un lanzador pesado reutilizable, y ha retomado los vuelos suborbitales tripulados con su cápsula New Shepard, orientada al turismo espacial y la investigación en microgravedad.

Por su parte, la NASA sigue apostando por la colaboración público-privada. El programa Artemis, que busca devolver astronautas a la Luna, se apoya en empresas como SpaceX para el desarrollo de módulos de aterrizaje. Además, la agencia estadounidense ha puesto en marcha iniciativas como OSAM-1, una misión que intentará reparar y reabastecer satélites en órbita utilizando brazos robóticos. La tendencia es clara: el futuro pasa por sistemas capaces de operar, reparar y mantener activos en el espacio de manera autónoma o semiautónoma.

En España, la empresa PLD Space ha logrado hitos significativos con el lanzamiento del cohete Miura 1, abriendo la puerta a una futura familia de lanzadores reutilizables para cargas ligeras. Este avance sitúa a España en el mapa de la nueva industria espacial europea, compitiendo en un sector cada vez más dinámico y diversificado.

El auge de los satélites y las constelaciones comerciales, impulsado por compañías como SpaceX y OneWeb, demanda soluciones innovadoras para el mantenimiento y la prolongación de la vida útil de estos activos. En este contexto, la propuesta de Space Rider y su dron de inspección adquiere un valor estratégico, ya que podría probar tecnologías que permitan inspeccionar daños, identificar fallos o incluso realizar pequeñas reparaciones en órbita sin depender de costosas misiones tripuladas.

La animación de la ESA no solo ilustra una posible operación técnica, sino que simboliza la convergencia de varias tendencias clave: reutilización de vehículos, robótica avanzada y mantenimiento orbital. Además, Space Rider ofrecerá a investigadores y empresas europeas la oportunidad de experimentar en microgravedad, probar nuevos materiales y tecnologías y recuperar sus experimentos en la Tierra, todo ello a un coste reducido y con un calendario de lanzamientos regulares desde el Puerto Espacial Europeo de Kourou.

Mientras tanto, la exploración de exoplanetas continúa captando la atención de la comunidad científica. Misiones como CHEOPS y PLATO, ambas de la ESA, buscan caracterizar planetas fuera del Sistema Solar, mientras que telescopios como el James Webb de la NASA están comenzando a analizar las atmósferas de mundos potencialmente habitables.

El futuro inmediato del sector espacial pasa, sin duda, por la combinación de plataformas reutilizables, robótica autónoma y nuevas formas de colaboración internacional y comercial. Space Rider, con su capacidad de desplegar drones de inspección, se perfila como una pieza clave en el esfuerzo europeo por mantener la competitividad y liderazgo en la órbita baja terrestre.

(Fuente: ESA)