SWISSto12 impulsa el futuro de los satélites geoestacionarios con el respaldo de la ESA

La carrera por la miniaturización y eficiencia en el sector satelital europeo ha dado un salto significativo. La empresa suiza SWISSto12 ha obtenido un respaldo financiero clave de 73 millones de euros procedentes de los Estados miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA), canalizados a través del programa HummingSat ARTES. Esta inyección de capital sitúa el apoyo total reciente recibido por la compañía en más de 100 millones de euros, sumando la financiación institucional a inversiones privadas adicionales. Este hito refuerza el liderazgo europeo en el desarrollo de plataformas compactas para telecomunicaciones geoestacionarias, un segmento estratégico en la nueva era de las comunicaciones globales.
SWISSto12, fundada en 2011 y con sede en Renens (Suiza), se ha consolidado como una de las empresas más innovadoras en la fabricación de sistemas espaciales avanzados. Su enfoque se centra en el diseño y producción de satélites de comunicaciones de tamaño reducido que, a diferencia de los tradicionales, prometen reducir drásticamente los costes de lanzamiento y operación. La clave de su propuesta tecnológica reside en la plataforma HummingSat, un satélite geoestacionario compacto que puede ofrecer servicios de telecomunicaciones con una fracción del peso y tamaño de los modelos convencionales.
El apoyo financiero obtenido a través del programa ARTES (Advanced Research in Telecommunications Systems) de la ESA es parte de una estrategia europea para incentivar la competitividad industrial y la autonomía tecnológica en el espacio. ARTES, que lleva décadas promoviendo la innovación en telecomunicaciones espaciales, ha sido fundamental para la aparición de nuevas empresas y tecnologías en el tejido industrial europeo. En este contexto, el proyecto HummingSat representa una apuesta por la diversificación: los operadores podrán elegir satélites adaptados a misiones específicas, más económicos y con tiempos de desarrollo más cortos.
Desde un punto de vista técnico, la plataforma HummingSat destaca por su capacidad para integrarse en órbita geoestacionaria (a unos 36.000 km de la Tierra) con un módulo de menos de la mitad de tamaño respecto a los satélites convencionales. Con una masa aproximada de 1.000 kg, estos satélites son capaces de transportar cargas útiles de comunicaciones avanzadas, lo que permite servicios de televisión, internet y comunicaciones gubernamentales a regiones específicas o a mercados de menor tamaño. Además, SWISSto12 emplea técnicas pioneras de fabricación aditiva (impresión 3D), lo que permite producir componentes de microondas y radiofrecuencia con geometrías complejas, optimizando tanto la eficiencia como el peso de los equipos.
El impulso a este tipo de plataformas no solo responde a la necesidad de reducir costes, sino también a la creciente demanda de soluciones flexibles y personalizadas en el sector de las telecomunicaciones. En un momento en que empresas estadounidenses como SpaceX y Blue Origin están revolucionando el acceso al espacio mediante el desarrollo de lanzadores reutilizables y constelaciones de satélites en órbitas bajas, Europa apuesta por fortalecer su posición en el segmento geoestacionario, tradicionalmente dominado por grandes operadores y fabricantes.
No obstante, el mercado de satélites está experimentando un cambio de paradigma. Por un lado, la proliferación de constelaciones de satélites en órbita baja (LEO), como Starlink de SpaceX, está transformando la conectividad global, ofreciendo Internet de alta velocidad incluso en zonas remotas. Por otro, los satélites geoestacionarios, con su capacidad de cobertura continua sobre áreas extensas, siguen siendo esenciales para aplicaciones como la transmisión de televisión, enlaces gubernamentales y comunicaciones críticas. En este contexto, la innovación de SWISSto12 proporciona una alternativa ágil para operadores que buscan capacidades a medida con menores inversiones iniciales.
El respaldo de la ESA y sus Estados miembros a SWISSto12 se enmarca en una tendencia más amplia de colaboración público-privada en el sector espacial. Europa, a través de agencias como la ESA y la Comisión Europea, ha intensificado su apoyo a empresas emergentes (startups) y proyectos disruptivos para asegurar su presencia en un mercado global cada vez más competitivo. Esta política ha dado frutos en otros ámbitos, como el lanzamiento exitoso del cohete Miura 1 de la española PLD Space, que marcó en 2023 un hito para la industria aeroespacial nacional, o el desarrollo de tecnologías propias para la exploración lunar y el estudio de exoplanetas.
Mientras tanto, grandes actores como la NASA continúan liderando misiones de exploración planetaria y observación de exoplanetas, como la misión TESS y el telescopio James Webb, que están ampliando el conocimiento humano sobre mundos más allá del sistema solar. Por su parte, compañías como Virgin Galactic y Blue Origin están impulsando el turismo espacial y la democratización del acceso al espacio suborbital, aunque todavía en fases iniciales de comercialización.
El ejemplo de SWISSto12 demuestra que la innovación, combinada con el apoyo institucional y la inversión privada, es la clave para mantener la competitividad europea en el sector espacial. El éxito de plataformas compactas como HummingSat podría abrir la puerta a una nueva generación de satélites geoestacionarios, más versátiles y sostenibles, adaptados a las necesidades cambiantes de operadores y usuarios finales. Sin duda, el espacio europeo vive un momento de transformación profunda, donde la colaboración y la creatividad son más importantes que nunca.
(Fuente: SpaceDaily)
