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China lanzará la nave Shenzhou-22 como cápsula de rescate para la tripulación de Tiangong

China lanzará la nave Shenzhou-22 como cápsula de rescate para la tripulación de Tiangong

El próximo 25 de noviembre, China tiene previsto lanzar la nave espacial Shenzhou-22 sin tripulación hacia la estación espacial Tiangong. Este lanzamiento, que se realizará desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el desierto de Gobi, tiene como objetivo principal dotar de una cápsula de rescate a los tres astronautas que actualmente habitan el complejo orbital, como parte de la misión Shenzhou-21.

El concepto de «bote salvavidas» en estaciones espaciales ha sido una constante en la historia de la exploración orbital tripulada. Desde los inicios de la estación MIR, y posteriormente con la Estación Espacial Internacional (ISS), disponer de una nave capaz de evacuar rápidamente a la tripulación en caso de emergencia ha sido una prioridad para todas las agencias espaciales. En la ISS, por ejemplo, las cápsulas rusas Soyuz y, en los últimos años, las Crew Dragon de SpaceX, cumplen precisamente este cometido. Ahora, China adopta un enfoque similar para su ambicioso programa espacial tripulado.

La nave Shenzhou-22, que será lanzada con ayuda de un cohete Chang Zheng 2F, permanecerá atracada en el puerto de la estación Tiangong. Su misión principal no será llevar suministros ni tripulación, sino estar disponible como cápsula de escape para los astronautas de la misión Shenzhou-21, que desde su llegada en octubre de este año realizan experimentos científicos y tareas de mantenimiento en el segmento orbital chino.

El programa Shenzhou, que dio sus primeros pasos a comienzos del siglo XXI, representa la culminación de décadas de investigación aeroespacial en China. Inspirada en el diseño de las cápsulas Soyuz rusas pero con notables diferencias tecnológicas, la Shenzhou ha demostrado ser una plataforma fiable tanto para misiones cortas como para estancias prolongadas en órbita baja. Desde el primer vuelo tripulado en 2003 con Yang Liwei, China ha ido incrementando progresivamente la complejidad de sus misiones, situándose como la tercera nación capaz de enviar humanos al espacio con medios propios.

La estación Tiangong, cuyo módulo central Tianhe fue lanzado en 2021, es el núcleo de la presencia humana china en el espacio. El complejo, que se irá ampliando con nuevos módulos científicos, está llamado a convertirse en uno de los principales enclaves de investigación en órbita terrestre durante la próxima década. Actualmente, las sucesivas misiones Shenzhou permiten mantener una presencia permanente de astronautas chinos, que se alternan cada seis meses.

China no es la única nación que apuesta fuerte por la exploración y la tecnología espacial en 2024. En paralelo, la NASA avanza en la preparación del programa Artemis, que busca devolver astronautas a la superficie lunar antes de que termine la década. Mientras tanto, SpaceX continúa batiendo récords con su sistema de lanzamiento reutilizable Falcon 9 y el desarrollo de la nave Starship, concebida para misiones interplanetarias. Blue Origin, por su parte, acelera la construcción de su cohete New Glenn, mientras que Virgin Galactic consolida sus vuelos suborbitales comerciales.

En Europa, la empresa española PLD Space se ha consolidado como referente al lograr con éxito el lanzamiento de su cohete suborbital Miura 1, abriendo el camino a futuras misiones orbitales y al desarrollo de tecnología propia en el ámbito de microlanzadores. Este dinamismo del sector privado, junto al empuje de las agencias públicas, está configurando un nuevo panorama en el que la exploración del espacio se convierte en empresa global.

El lanzamiento de la Shenzhou-22 supone un paso más en la consolidación de China como actor de primer nivel en el espacio. La estrategia de mantener una nave de emergencia permanentemente acoplada a Tiangong no solo refuerza la seguridad de los astronautas, sino que también demuestra la madurez tecnológica alcanzada por el programa espacial chino. Esta capacidad de respuesta ante contingencias es esencial para garantizar la continuidad de la presencia humana en órbita y la realización de experimentos de largo plazo, especialmente en un contexto de creciente cooperación internacional y competencia por el liderazgo espacial.

A medida que la humanidad avanza en la exploración de nuevos mundos —con el hallazgo reciente de exoplanetas potencialmente habitables y la planificación de misiones a la Luna y Marte—, la seguridad y la fiabilidad de los sistemas de transporte espacial se convierten en elementos cruciales. El ejemplo de la Shenzhou-22 refuerza la idea de que el futuro del espacio pasa por la colaboración entre distintas naciones y por la innovación constante en materia de vehículos y estaciones orbitales.

En definitiva, el inminente lanzamiento de la Shenzhou-22 no solo garantiza la seguridad de los astronautas chinos en la estación Tiangong, sino que constituye un hito más en la fascinante carrera por la exploración del espacio, en la que agencias públicas y empresas privadas de todo el mundo continúan superando fronteras tecnológicas y científicas.

(Fuente: SpaceNews)