Descubren nuevas estrellas candidatas para hallar planetas habitables en la vecindad solar

Un equipo de astrónomos liderado por el estudiante de posgrado Sebastián Carrazco-Gaxiola, de la Universidad Estatal de Georgia, ha presentado una investigación pionera que podría redefinir la búsqueda de mundos habitables más allá del Sistema Solar. El proyecto, expuesto en la última reunión de la Sociedad Astronómica Americana celebrada en Phoenix (Arizona) en enero de 2026, constituye el primer censo espectroscópico integral de las denominadas estrellas de tipo K en las proximidades de nuestro sistema solar.
Las estrellas de tipo K, también llamadas enanas naranjas, se sitúan en tamaño y temperatura entre las más pequeñas y frías enanas rojas (tipo M) y nuestro Sol (tipo G). Su importancia radica en que combinan una estabilidad notable con una vida útil que puede alcanzar decenas de miles de millones de años, mucho mayor que la de estrellas como el Sol. Estas características ofrecen una ventana temporal más amplia para que la vida pueda surgir y evolucionar en los planetas que orbiten en su zona habitable.
El equipo de Carrazco-Gaxiola ha analizado espectroscópicamente cientos de estas estrellas cercanas, identificando con precisión sus composiciones químicas, edades y niveles de actividad estelar. Este tipo de análisis es crucial, ya que la actividad magnética intensa o la presencia de fulguraciones puede amenazar la atmósfera de los planetas cercanos, haciendo menos probable la aparición de vida tal y como la conocemos.
La investigación supone un avance significativo respecto a los catálogos anteriores. Hasta ahora, la mayoría de los esfuerzos se habían centrado en las enanas rojas, debido a su abundancia y la facilidad con que los métodos actuales pueden detectar planetas en órbita a su alrededor. Sin embargo, las estrellas de tipo K presentan un equilibrio óptimo: son lo suficientemente luminosas como para permitir la detección de atmósferas exoplanetarias, pero no tan activas ni volátiles como las enanas rojas.
El nuevo censo permitirá a telescopios como el James Webb de la NASA, el futuro Extremely Large Telescope (ELT) europeo y misiones privadas como las que desarrolla SpaceX para la observación astronómica, concentrar sus esfuerzos en objetivos con más probabilidades de albergar planetas similares a la Tierra. Las observaciones detalladas de estos sistemas podrían arrojar luz sobre la presencia de atmósferas ricas en oxígeno, agua líquida y otros biomarcadores asociados a la vida.
Este anuncio se produce en un contexto de efervescencia en la exploración espacial y el descubrimiento de exoplanetas. La NASA, a través de misiones como TESS y la colaboración con telescopios privados y públicos, ha multiplicado en los últimos años el número de planetas conocidos en la llamada “zona habitable”. Por su parte, SpaceX, bajo la dirección de Elon Musk, ha manifestado su interés en utilizar la infraestructura Starlink para facilitar la transmisión de datos astronómicos de alta velocidad, acelerando así la investigación de exoplanetas.
A nivel europeo, la Agencia Espacial Europea (ESA) mantiene activo el satélite CHEOPS, orientado también a la caracterización de exoplanetas, y el consorcio europeo PLD Space, con sede en Elche, avanza en el desarrollo de lanzadores reutilizables como Miura 1 y Miura 5, que podrían abaratar el acceso a la órbita y permitir el despliegue de telescopios más pequeños o experimentos específicos para la búsqueda de planetas habitables.
El interés por las estrellas de tipo K no es reciente. Ya en la década de 1990, Carl Sagan y otros astrobiólogos sugerían que estos astros podrían ser los mejores candidatos para albergar vida a largo plazo, superando incluso a estrellas como el Sol, cuyo ciclo vital es comparativamente breve en la escala cósmica. Sin embargo, la tecnología de aquel entonces no permitía un análisis espectroscópico tan detallado como el que ahora se ha realizado.
Virgin Galactic y Blue Origin, si bien centradas en el turismo suborbital y el desarrollo de cohetes reutilizables, han manifestado su interés en colaborar en misiones científicas mediante la prestación de servicios de lanzamiento para cargas útiles relacionadas con la astrobiología y la observación de exoplanetas. Estas sinergias público-privadas están acelerando la carrera por identificar mundos potencialmente habitables en la vecindad solar.
El censo presentado por Carrazco-Gaxiola y su equipo marca un hito en la astrofísica contemporánea. No solo prioriza nuevos objetivos claros para la búsqueda de vida fuera de la Tierra, sino que proporciona a la comunidad internacional una hoja de ruta para optimizar los recursos de observación, en un momento de auge tanto de la inversión pública como privada en la exploración espacial.
En definitiva, la identificación precisa de estrellas de tipo K idóneas para la vida representa un paso fundamental para responder a una de las grandes preguntas de la humanidad: ¿estamos solos en el universo? Con cada avance en la caracterización de estos lejanos soles, la respuesta parece estar un poco más cerca.
(Fuente: SpaceDaily)
