El VLT desvela discos de escombros en torno a jóvenes estrellas: el laboratorio de la formación planetaria

Un equipo internacional de astrónomos ha conseguido una de las mayores galerías de imágenes jamás obtenidas de discos de escombros alrededor de estrellas jóvenes cercanas, utilizando el sofisticado instrumento SPHERE instalado en el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO). Estos discos, compuestos principalmente de polvo generado por colisiones entre asteroides y cometas, ofrecen una ventana única a los procesos de formación planetaria y a la dinámica de sistemas solares en pleno desarrollo.
SPHERE, acrónimo de Spectro-Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch, es uno de los instrumentos más avanzados del mundo para la obtención de imágenes de alto contraste en torno a estrellas brillantes. Su capacidad para bloquear la luz estelar directa permite discernir detalles extremadamente finos en las estructuras circundantes, detectando así los discos de escombros que, de otro modo, permanecerían ocultos por el fulgor de la estrella madre.
El estudio, liderado en parte por Gael Chauvin, científico del proyecto SPHERE, ha catalogado una extensa colección de estos discos en sistemas estelares de nuestra vecindad cósmica. “Este conjunto de datos es un verdadero tesoro para la astronomía”, señala Chauvin. “Nos permite analizar con precisión las propiedades de los discos de escombros y rastrear la actividad de colisiones que están modelando estos sistemas planetarios en formación”.
Los discos de escombros son estructuras fundamentales en la evolución temprana de los sistemas planetarios. Se componen de polvo y fragmentos que resultan de impactos entre cuerpos menores, como asteroides y cometas. A diferencia de los discos protoplanetarios, que son ricos en gas y polvo y dan lugar a la formación de planetas, los discos de escombros aparecen más tarde, cuando la mayor parte del gas se ha disipado y la acreción planetaria está prácticamente completa. Su estudio proporciona pistas directas sobre la frecuencia y la violencia de las colisiones que, a su vez, pueden influir en la habitabilidad potencial de los planetas emergentes.
La obtención de estas imágenes tan detalladas no solo permite identificar la presencia de discos, sino también analizar su morfología: anillos, vacíos, asimetrías y zonas de mayor densidad de polvo que podrían delatar la presencia de planetas gigantes aún invisibles. Estos planetas, al orbitar, esculpen el disco con su gravedad, dejando huellas características que los astrónomos pueden rastrear. Este método indirecto de detección planetaria complementa a las técnicas más tradicionales, como el tránsito y la velocidad radial, especialmente útil para planetas situados a grandes distancias de su estrella.
El avance logrado con SPHERE se suma a los recientes progresos en la detección y caracterización de exoplanetas. Misión tras misión, tanto públicas como privadas, están ampliando nuestro conocimiento sobre la diversidad de sistemas planetarios. La NASA, por ejemplo, prepara el lanzamiento de la misión Nancy Grace Roman Space Telescope, que se espera que revolucione la imagen de los exoplanetas gracias a su capacidad para obtener imágenes directas en el infrarrojo. Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA) continúa con el desarrollo de PLATO, cuyo objetivo será identificar planetas de tipo terrestre en zonas habitables.
En el terreno privado, SpaceX sigue acaparando titulares con el despliegue de su megaconstelación Starlink y el desarrollo de la nave Starship, que podría en un futuro facilitar misiones de exploración interplanetaria y el transporte de grandes instrumentos astronómicos al espacio profundo. Blue Origin, la compañía fundada por Jeff Bezos, también avanza en su programa New Glenn, con el que aspira a ofrecer servicios de lanzamiento pesados para misiones científicas y comerciales. Mientras tanto, PLD Space, la emergente española, se está posicionando como referente europeo en el lanzamiento de pequeños satélites, tras el éxito de sus vuelos suborbitales con el cohete Miura 1 y los preparativos para el debut orbital del Miura 5.
Virgin Galactic, aunque centrada en el turismo suborbital, ha manifestado interés en colaborar con instituciones científicas para realizar experimentos de microgravedad y observaciones astronómicas desde la frontera con el espacio, abriendo nuevas oportunidades para la investigación. Estas sinergias entre el sector público y el privado están acelerando el acceso a datos y tecnología de vanguardia, fundamentales para mantener el liderazgo científico en la era de la exploración espacial.
La galería de discos de escombros obtenida con SPHERE representa un salto cualitativo en la comprensión de la arquitectura y evolución de los sistemas planetarios, y allana el camino para futuros descubrimientos sobre la formación de planetas y las condiciones necesarias para la vida fuera de la Tierra. A medida que los telescopios y las misiones espaciales privadas y públicas continúan empujando los límites del conocimiento humano, nos acercamos cada vez más a desvelar los secretos del cosmos y nuestro propio origen planetario.
(Fuente: SpaceDaily)
